"El sistema tributario español
está lleno de agujeros por los que se escapa el equivalente al 25% de
la recaudación. Las desgravaciones, exenciones y deducciones superarán
los 51.000 millones de euros en 2016, según los presupuestos del Estado y
de las autonomías.
La Administración central ofrece 34.500 millones en
beneficios fiscales y las comunidades otros 17.000 millones. Estos
incentivos, junto con el fraude, hacen que los ingresos tributarios de España
sean inferiores a los del resto de socios europeos. Los expertos creen
que muchas de estas ayudas no son más que guiños políticos a grupos de
electores. (...)
Esta cuantía es equivalente al 5% del PIB, un agujero similar al déficit público que acumuló España en 2015.
El IVA es el tributo más parcheado. La existencia de tipos reducidos,
superreducidos y otros regímenes especiales elevan hasta los 19.240
millones los beneficios fiscales en este impuesto. Eso provoca, junto al
fenómeno del fraude especialmente intenso en este tributo, que España
recaude casi dos puntos menos por el impuesto sobre el consumo que
nuestros principales socios comunitarios.
Algo similiar ocurre en el
resto de tributos. Desde los más generales como el IRPF, sociedades o
los autonómicos de sucesiones y donaciones hasta los que comunidades y
Ayuntamientos introducen en sus impuestos propios y tasas regionales y
locales. (...)
James Mirrlees, premio Nobel de Economía de 1996, es autor de un prestigioso informe
que desentraña cómo debería ser el sistema tributario perfecto. En este
plantea que las políticas redistributivas se deberían hacer por el lado
del gasto, vía subsidios o programas de beneficios sociales en lugar de
por la vía de los impuestos. (...)
Pero no todas las deducciones tienen un fin redistributivo. Hay
incentivos fiscales para el ahorro, como el destinado a los fondos de
pensiones, o para determinadas inversiones en el impuesto de sociedades.
Al final estos bálsamos fiscales terminan beneficiando a las rentas más
altas o a las mayores empresas. “Es injusto introducir desgravaciones
porque al final se acaba beneficiando al más organizado”, recuerda
Conde-Ruiz.
Las deducciones en el impuesto de sociedades son unas de las más
cuestionadas. El tipo nominal del impuesto era del 30% hasta 2014 pero
en realidad las empresas pagaban un 20,3% o incluso menos —las grandes
multinacionales abonaron solo un 7,3% de sus beneficios—. Y así casi
todos los impuestos. (...)
Lo cierto es que en 2016 el Estado dejará de ingresar 34.500 millones y
las comunidades otros 17.000 millones por estos beneficios fiscales. “La
recaudación escapa por un diseño muy deficiente del sistema tributario.
Fruto de un parcheo constante, año tras año, dedicado a ganar el
mercado político de votos”, explica José Félix Sanz, director de
estudios tributarios de Funcas y catedrático de la Complutense. Prueba
de ello es que cada vez que hay elecciones los distintos gobiernos
aprueban una reforma fiscal con ambiciosos paquetes tributarios que
favorecen a los ciudadanos a través de nuevos incentivos fiscales. Es
una de las causas por las que España recauda entre cinco y seis puntos del PIB menos que sus socios comunitarios." (El País, 14/03/16)
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