8.3.16

JP Morgan: la posibilidad de una nueva recesión en 2017 es superior al 50%, por la caída de los beneficios empresariales

"(...) el enorme aumento de crédito a los mercados emergentes amenaza con hacer estallar la burbuja, especialmente si la rentabilidad del capital comienza a reducirse en estas economías.

 Y eso es justo lo que está sucediendo. La rentabilidad del capital propio en las economías capitalistas avanzadas es inferior a los niveles de antes de la Gran Recesión, pero se recuperó parcialmente a partir de 2009 y sólo comenzó a caer durante el último año, más o menos. Sin embargo, la rentabilidad de las economías emergentes ha estado cayendo desde 2012 y ahora está por debajo por primera vez del de las economías avanzadas.

 El jefe del IIF, Caruana, comentó: "El problema no es sólo de los mercados emergentes. Se está extendiendo a los mercados desarrollados. Los mercados financieros en general están evitando riesgos, y ello se propaga a través de todos los mercados. El problema ahora es que la economía real se está viendo afectada".  

(...) abordé el tema de la política de tipo de interés negativo (NIRP). Esta es la nueva política impuesta a los bancos centrales para tratar de sacar a la economía capitalista mundial de este Larga Depresión. 

La política de tipos de interés cero (ZIRP) ha fallado, la flexibilización cuantitativa (QE) o la impresión de dinero han fallado, así que ahora se va a cobrar a los bancos y otras instituciones financieras por mantener dinero en efectivo y tratar de obligarlos a prestar o invertir. (...)

El Banco de Japón decidió hacerlo sólo por 5 contra 4 votos, debido a que la minoría no está convencida de que funcionaría. De hecho, creen que la NIRP podría empeorar las cosas. La NIRP es el último cartucho de la política monetaria y si no consigue sacar a la economía japonesa de su estancamiento, el Banco se verá impotente. (...)

En cuestión de semanas, se está haciendo evidente que la NIRP no funciona. El rendimientos de los bonos del gobierno japonés a diez años cayeron en territorio negativo. Esto significa que los bancos y otros inversores corporativos prefieren pagar al Banco de Japón y al gobierno por mantener bonos para la próxima década ¡en lugar de gastar o invertir su dinero en efectivo! 

Y que semejante comportamiento se está extendiendo cada vez más a nivel mundial. El volumen de transacciones de bonos de gobierno por debajo de interés cero ya ha alcanzado los 6 billones de dólares, ¡un tercio de todo el mercado mundial de bonos soberanos!

¿Así que, qué hacer? Martin Wolf, el periodista económico keynesiano del FT en el Reino Unido, hizo la pregunta en un artículo reciente. Su respuesta parece ser más de la misma la política monetaria "no convencional". "Es crucial reconocer que quizás haya que hacer algo menos convencional". Otra recesión está a la vuelta de la esquina y no hacer nada al respecto no es una opción.

Wolf repasa las diversas opciones que he discutido anteriormente y, finalmente, llega a la conclusión de que la única que queda con posibilidad de éxito es el "dinero helicóptero": transferir dinero directamente a las cuentas bancarias de la gente para que gasten más. 

Esto es similar al “QE para el Pueblo” defendida por la actual oposición de izquierdas laborista en el Reino Unido y ha sido debatida antes por los economistas heterodoxos. He analizado esta opción en una nota anterior cuando fue propuesta por el maquiavélico economista del Banco de Inglaterra, Andy Haldane.

En mi opinión, tampoco va a funcionar porque asume que lo que funciona mal en la economía capitalista, la razón de la continua Larga Depresión y la perspectiva de otra crisis es la explicación keynesiana de "falta de demanda". Para los keynesianos, se puede aumentar el gasto a través de la creación de dinero. 

Esto debería producir un aumento del empleo y a un aumento de los ingresos y del crecimiento y, por lo tanto, a más beneficios. Pero la realidad del sistema capitalista es la inversa. 

Sólo si la rentabilidad es suficiente, aumentará la inversión y dará lugar a más puestos de trabajo y, a continuación de ingresos y consumo. La demanda de dinero aumentará en consecuencia. La creación de dinero artificial por decreto del gobierno no consigue cortocircuitar el problema, como la experiencia de la "flexibilización cuantitativa" ya ha demostrado.

En su lugar, tenemos que mirar lo que está sucediendo con los beneficios y la rentabilidad. Y como he señalado en varias notas anteriores, la rentabilidad del capital empresarial en las principales economías está cerca de los mínimos históricos posteriores a 1945 y la limitada recuperación de la rentabilidad desde 2009 ha llegado a su fin. 

De hecho, el crecimiento global de las ganancias de las empresas se ha frenado y ahora está cayendo en China, el Reino Unido y, más importante aún, los EE.UU..

 La semana pasada, el banco de inversión JP Morgan, señaló que los márgenes de beneficio de las empresas en los Estados Unidos (la proporción de beneficio en cada unidad de producción nacional) han empezado a caer de nuevo desde sus máximos históricos. 

Después de la desaceleración hasta situarse en cero del crecimiento de la productividad en los EE.UU., como se informó la semana pasada, los economistas de JPM creen que las ganancias de las empresas de Estados Unidos caerán un 10% este año.

 Y aquí está el problema. Como algunos economistas marxistas, entre los que me cuento, hemos argumentado, JPM señala que cada vez que hay una caída tan importante, a la vuelta de la esquina hay una recesión económica, porqué muy raramente una caída de tal calibre no es seguida de una recesión económica. 

Cito: "la caída de la productividad mayor de lo esperado de esta semana en el 4T15 apunta a una caída del 10% de los beneficios empresariales respecto a los niveles de hace un año. Una disminución de dos dígitos en las ganancias es un evento raro fuera de las recesiones, que solo ha sido registrado dos veces en el último medio siglo".

JPM ha elevado la probabilidad de una recesión económica en Estados Unidos del 10% al 25% en 2016. Y esa probabilidad es mayor del 50% para antes que acabe 2017.

 He comentado la posibilidad de una nueva recesión global en notas anteriores. Mi opinión es que ocurrirá y que tendrá lugar en los próximos uno a tres años como máximo. Algunos economistas ortodoxos pronostican una posibilidad superior al 50% en 2016. Los economistas de Citibank calculan que hay una probabilidad del 65% en 2016. (...)

Tal vez no ocurra en 2016. Sin embargo, los factores necesarios para una nueva recesión están cada vez más presentes: caída de la rentabilidad y las ganancias en las principales economías y una creciente carga de la deuda de las empresas, tanto en las economías desarrolladas como en las emergentes.  (...)

¿Podemos evitar esta crisis? La fórmula de Stiglitz para evitarla es “obligar” a los bancos a dar crédito para inversión o gasto de los hogares y llevar a cabo "grandes aumentos de la inversión pública en infraestructura, educación y tecnología" que sea financiado con mayores impuestos a los monopolios ''.

 Sin lugar a dudas, el aumento de la inversión pública ayudaría a compensar la insuficiencia de la inversión capitalista. Pero el mundo es capitalista: los gobiernos no van a impulsar la inversión pública si esto implica mayores impuestos a las empresas, lo que reduciría su rentabilidad aún más.

 Por lo que incluso esta política moderada de mayor inversión pública es un desafío al capitalismo en un entorno de baja rentabilidad, aumento de la deuda y poco crecimiento - algo que el keynesiano / marxista Michel Kalecki señaló al final de la Gran Depresión de la década de 1930.

El “dinero de helicóptero” de Wolf  y la inversión pública financiada con impuestos de Stiglitz son malas opciones. No es el sistema bancario el que tiene que ser sorteado u obligado, sino el sistema capitalista de producción para beneficios el que tiene que ser sustituido por una inversión planificada de propiedad colectiva."                  (Michael Roberts  , Sin Permiso, 13/02/2016)

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