"(...) El mismo día que tenía lugar la Junta General de Accionistas de
Bankia, un centenar de activistas de la Plataforma de Afectados por las
Hipotecas (PAH) se congregaban en la puerta de la sede del banco en la
calle Pintor Sorolla de Valencia, en pleno centro financiero de la
ciudad.
De ese modo se sumaron a las denuncias de los colectivos
antidesahucios de todo el estado frente a los “abusos” de Bankia. La
protesta se centró en los desahucios “forzosos” registrados en ciudades
como Madrid, en las que intervino el cuerpo de antidisturbios de la
Policía Nacional. (...)
La segunda reivindicación de los grupos
antidesahucios consiste en que se habilite un sistema de negociación con
el banco, que resuelva la situación de centenares de familias
afectadas.
Éstas continúan sin recibir una respuesta por parte de
Bankia, señala la PAH, que pide la paralización de los desahucios y los
procedimientos judiciales hipotecarios, además de otras medidas como
condonación de las deudas, dación en pago, liberación de los avalistas,
levantamiento de embargos y las quitas en caso de que haya un plan de
pagos asumible por los afectados.
Sobre todo, resalta la PAH en un
comunicado, las familias requieren información previa de la venta o
cesión de créditos a “terceros”, como es el caso de los fondos de
capital-riesgo. El último punto de las demandas de la PAH es la cesión
de las viviendas vacías de Bankia con el fin de constituir un gran
parque público de viviendas, destinadas al alquiler social.
Esta
exigencia se apoya en el hecho de que la corporación bancaria fue
“rescatada” con dinero público (unos 23.000 millones de euros), y su
accionista principal es actualmente el FROB.
Custodiaban la sede
valenciana de Bankia dos furgones de la Policía Nacional y una docena de
agentes apostados en la zona, un dispositivo al que se sumaron algunos
miembros de la Policía Local.
Durante la concentración los activistas
corearon consignas como “Este banco engaña, estafa y tira a la gente de
su casa”, “Aquí está la cueva de Alí Babá”, “Que sí, que sí, que sí que
hay dinero, lo tienen los corruptos y los banqueros”, además del
habitual “Basta ya, ni un desahucio más”. (...)
En un lugar discreto de la concentración se halla Jessenia Tuárez,
ecuatoriana de 37 años, quien pacientemente espera para contar que firmó
un préstamo con Bankia de 152.000 euros en 2006 para comprarse una
primera vivienda en Manises (Valencia). El banco la llevó a juicio y el
piso salió a subasta, aunque no se encontró al avalista.
La vivienda
terminó en manos de un “fondo buitre”, relata en la acera contigua a la
delegación de Bankia. Ella y su marido, que actualmente trabaja en
Madrid y tienen un hijo a cargo, abonaban una cuota mensual de 700
euros, pero ahora lo que piden es una condonación de la deuda.
Hace un
año, recuerda, se le reclamaban 136.000 euros, pero a esta cantidad se
le ha de agregar la espiral de intereses que crece sin freno. Hoy
continúa en el piso y confiesa que la negociación con el banco “va
fatal”.
Los negociadores de Bankia han comunicado a los coordinadores de
la PAH que ya no quieren saber nada, porque han vendido la hipoteca. Y
del “fondo buitre” le llaman al teléfono móvil para decirle que puede
firmar un préstamo con otro banco para adquirir la vivienda. Jessenia
Tuárez continúa amenazada de desahucio. (...)
Elías Abbou Bensemmane, español de origen argelino, que perdió dos pisos
(él y su excónyuge, matiza) en Valencia y Picanya. Todo empezó con un
préstamo de 139.000 euros con Bankia, que hoy se ha convertido en una
deuda de 51.000 euros a la que se añaden progresivamente los intereses.
Ya fueron subastados los dos pisos, pero Elías Abbou Bensemmane, de 47
años, continúa sin empleo y el subsidio que recibe -de 400 euros
mensuales- expira en mayo. Bankia le ha concedido en régimen de alquiler
social el piso que tenía hipotecado en Valencia, donde paga 120 euros.
“Primero intenté negociar con ellos, y el director de la sucursal me
trató como a una mierda”.
Después se integró en la PAH y utilizó la
estrategia de la presión colectiva. “Al unirte a más gente, ya puedes
tratar con los cargos superiores de Bankia, que son más flexibles”. Pero
al principio le cerraron todas las puertas (“te lo pintan todo muy
negro”), incluso le amenazaron.
“Les intentas justificar que no pagas
porque no tienes trabajo, pero no ceden”. Afirma que tomó pastillas y
tranquilizantes. Eleva el tono para describir las formas de un director
de sucursal: “Me hablaba de manera agresiva, como un macarra”. “Te vas a
quedar en la calle toda la vida como un moroso”, le decía.
Y delante de
otros clientes le espetó el directivo: “A lo mejor estás recogiendo
cartón de la basura y tienes dinero para pagar”. O “te vamos a
desahuciar y no vas a tener tiempo, te va a coger todo por sorpresa”. (...)" (Enric Llopis, rebelión, 16/03/16
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