10.3.16

Si el mundo está inundado de deuda y estamos ante tipos de interés reales negativos, no deberíamos resignarnos al estancamiento secular

"La salida de la crisis se ha producido a base de políticas monetarias extraordinariamente expansivas, con la idea de que el camino de vuelta (retirada de estímulos, subidas de tipos) no tardaría en volver. 

Pero parece que esa reversión no es para nada sencilla. Y esa dificultad puede explicar parte de lo que está ocurriendo en el mercado: no hay guía u orientación porque estamos ante un programa de optimización nuevo, con restricciones y variables —política monetaria casi agotada y tipos de interés a cero o negativos—, con las que hasta ahora no se había trabajado. La política fiscal, aun con restricciones, constituye la única esperanza, aunque en el G20 muchos lo hayan querido obviar. (...)

Se teme una guerra de divisas. También ha habido malestar con aquellos que, con menos deuda y tan bajos tipos de interés, no tienen predisposición por gastar, como Alemania. Ese es el principio del gran problema: si el que puede no hace uso de la política fiscal, los problemas se perpetúan. Y el famoso plan de inversiones europeo no acaba de despegar. No hay atisbos de un esfuerzo común para ampliar el gasto.

Si el mundo está inundado de deuda y estamos ante tipos de interés reales negativos, no podemos resignarnos a la aceptación de una corrección a la baja en el nivel de crecimiento global, ni al estancamiento secular. Puede que haya que afrontar una época prolongada de moderación, hasta que una subida de tipos y un restablecimiento de equilibrios financieros sea asumible para los tenedores de deuda públicos y privados. 

Pero esto no es incompatible con planes de gasto coordinados, en paralelo a una consolidación fiscal en plazos más razonables. Los que ven en la tecnología la oportunidad para escapar de esta situación, tal vez tengan que esperar a otras innovaciones porque las actuales tienen un recorrido importante pero no parece que puedan, por sí solas, revertir el estado de depresión. "               (El País ,1 MAR 2016)

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