"(...) el año que viene se cumplirán 10 años desde la crisis de 2007 y no se
atisba solución. Se acumulan 9 años de regresión en derechos sociales,
laborales y económicos, donde la situación ha degenerado hasta niveles
donde existen medidas contra la libertad de expresión, reunión y
manifestación que recuerdan a otra época.
No sería de extrañar que en
los libros de Historia este periodo se conozca como “la década pérdida”
como ya la hubo en América Latina.
Esto sería una buena señal porque
indicaría que en el futuro seguirán existiendo los libros de Historia y
la educación. En segundo lugar, vivimos un momento histórico porque la
experiencia griega nos ha demostrado que, aunque ganemos en las urnas,
en Europa la democracia está cada vez más lejos de los parlamentos
nacionales.
Existe la posibilidad formal de ir a votar cada cuatro años,
pero el poder de los parlamentos nacionales ha quedado diluido. Los
mismos que dieron el golpe de estado financiero en Grecia han sacado ya
los tambores de guerra y piden para el próximo gobierno de España 9.000
millones adicionales de recortes y profundizar la reforma laboral.
Mientras tanto se prometen sistemáticamente cambios y reformas sin hacer
mención a esta realidad a la que tendrá que enfrentarse quien gobierne y
que se recrudecerá en cuanto la prima de riesgo repunte y los medios de
comunicación afines al gobierno den por terminada “la recuperación
económica del 22% de paro”.
Los que dicen luchar contra estos poderes
estructurales dan síntomas de no recordar la magnitud real de su poder.
La suma de la Comisión Europea, BCE y FMI cuenta con una capacidad de
chantaje capaz de poner a un país en una situación de corralito, dejar a
un Gobierno sin liquidez, cuentan una red tan sofisticada como para
conseguir cerrar los bancos y vaciarlos al mismo tiempo y un poder
mediático capaz de hacer parecer culpables a quienes han sido las
víctimas de estas acciones. (...)" (Juan Rafael Ruiz y Patricia Stupariu, Econonuestra, 09/03/16)
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