6.4.16

Cómo se `jodió´ Bankia... pues, con el apoyo del auditor Deloitte, la CNMV y el Banco de España

" El día 20 de julio de 2011, Bankia sacó a cotizar a la Bolsa de Madrid 824.572.245 acciones representativas de un 47,6% del capital al precio de 3,75 euros por acción, un 15 % inferior al valor mínimo de 4,41 euros al que se estaba dispuesto a vender según constaba en el folleto aprobado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). 

Los inversores inyectaron, pues, 3.085 millones de euros. La operación fue presentada ante los medios de comunicación como un éxito habida cuenta de la adversa situación de los mercados en aquellos momentos.

    Los inspectores del Banco de España, nombrados peritos judiciales por el juez Fernando Andreu, han entregado el pasado jueves, día 31 de marzo, su segundo y definitivo informe pericial respectivo en la causa penal que investiga la salida a Bolsa.

   El juez está abocado en fechas próximas -después de practicar las últimas diligencias que se le pidan- a dictar la pieza más importante de su instrucción: el auto de conclusión o auto de transformación de las diligencias previas en procedimiento abreviado. Es el auto pendiente que aún puede ser recurrido. Después vendrán la calificación y el auto de apertura de juicio oral.

  Uno de los peritos, Victor Sánchez, señala respecto del precio de salida: "Este precio era considerablemente bajo respecto al valor que se desprendía de su balance: 15,28 euros por acción. Este hecho era en sí mismo un indicio claro y evidente de deterioro que el propio consejo de administración podía y debía conocer, pero del cual no hizo ninguna estimación formal, y del cual tampoco alertaron ni su auditor [Deloitte] ni la CNMV...

Si Bankia hubiera hecho una estimación formal del valor a recuperar de sus activos tendría que haber calculado antes de salir a Bolsa unos deterioros por importe de 9.288 millones de euros que alcanzaría la cifra de 10.469 millones de euros con el precio final de 3,75 euros".

   Y Sánchez, advierte: "Esto fue lo que ocurrió unos meses después cuando Bankia fue nacionalizada y en particular las necesidades [de capital] eran de 15.500 millones".

   El otro perito judicial, Antonio Busquets, señala en su informe definitivo los siguiente: "La salida a Bolsa fue fraudulenta porque los estados financieros incumplían la normativa contable...

El folleto informaba de la existencia de unas provisiones para insolvencia de 6.913 millones que eran falsas. Esta información se utilizó por Bankia como argumento comercial para transmitir a los potenciales compradores de las acciones una falsa idea de la seguridad de su inversión".

   Y agrega: "El bajo precio de salida determinó automáticamente la inviabilidad y quiebra de BFA. Es decir: la salida a Bolsa con un descuento del 74% sobre el valor contable llevaba implícito lo que se quería evitar, el incumplimiento del coeficiente de solvencia [exigencias de capital de la banca] y así fue como unos meses después el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) se vio obligado a facilitar nuevas ayudas públicas [aparte de 4.500 millones de participaciones preferentes adquiridas el 3 de diciembre 2010]
   
 Busquets apunta que este bajo precio no cayó del cielo. "Fue conocido y valorado por supervisores y reguladores [Banco de España y CNMV] por el auditor [Deloitte], que según sus declaraciones advirtió del problema antes de salir a Bolsa, y por los administradores de BFA y Bankia [Rodrigo Rato, José Luis Olivas, Miguel Crespo y demás] tal y como los peritos judiciales hemos detallado en nuestros informes [los primeros dos informes]".

   ¿Que nos están diciendo los peritos sobre la situación de Bankia y de BFA, su matriz, a la luz de la información enviada por el grupo y aprobada por la CNMV el 29 de junio de 2011 al solicitar la cotización bursátil?

     Dos cosas.

     La primera es que BFA, el accionista al 100% de Bankia, antes de salir a Bolsa, estaba en situación de quiebra patrimonial. Porque en sus libros, el valor de la participación en Bankia, 13,22 euros, se había colocado en el mercado, como hemos apuntado, a 3,75 euros. La pérdida era, pues, de 8.599 millones, siendo su patrimonio de 7.094 millones.

    El perito Sánchez dice: "Dado que BFA tenía un patrimonio neto de 7.094 millones, tras la salida a Bolsa era negativo en 1.505 millones".

    Entonces, ¿qué es lo que hicieron los administradores, con el apoyo del auditor Deloitte, la CNMV y el Banco de España?

    Según el perito Sánchez "diferir el reconocimiento de las pérdidas evidenciadas, lo cual fue lesivo para los intereses de los inversores e incluso, como finalmente ocurrió, para los intereses del Estado, que unos pocos meses después tuvo que rescatar y sanear al grupo BFA".

   Y, si se puede preguntar y saber, ¿por qué hicieron esto?

  He aquí la explicación.

  "De haberse procedido a exigir el ajuste tanto en BFA y en Bankia, antes de la inyección de capital [procedente de la salida a Bolsa], los nuevos accionistas no hubieran puesto dinero bueno sobre dinero malo".

   La segunda cosa es la siguiente: si BFA estaba en quiebra, como hemos visto, ¿cuál era la situación de su participada Bankia antes de salir a Bolsa?

   El valor de su patrimonio no era de 13.875 millones de euros como lucía su balance sino 3.405 millones de euros. Esto surgía de multiplicar las 908 millones de acciones propiedad de BFA por 3,75 euros, marcado por la cotización de salida.

    Esta, pues, era la realidad de Bankia en el momento en el que Rodrigo Rato hizo sonar la campanilla en la Plaza de la Lealtad. (...)

 ¿Qué ha fallado? ¿Los equipos de inspección, con una larga experiencia en detección de deterioros y crisis bancarias en este país? ¿No es más cierto que los inspectores fueron informando puntualmente a sus responsables de sus hallazgos? Esto es lo que ambos peritos describen en sus informes respectivos sobre el trabajo de los inspectores.

   ¿No es, por tanto, más cierto, que sus superiores "dulcificaban" lo que advertían los informes de seguimiento de los inspectores, como literalmente apunta la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) en un informe a la Fiscalía Anticorrupción de 2013? Esta es una de las explicaciones sobre cómo se "amortiguaba" lo que decían los inspectores sobre los "gestores" Miguel Blesa y José Luis Olivas. 

  El hecho de que los inspectores cumplieran su trabajo en la detección de los problemas nos lleva de cabeza directamente a la política de saneamiento de Bankia, la reformulación de las cuentas  por parte del equipo de José Ignacio Goirigolzarri el 28 de mayo de 2012, dos semanas hábiles de trabajo después de la renuncia-destitución de Rato el 7 de mayo y al rescate bancario impuesto por el Banco Central Europeo (BCE) en junio de 2012. Porque con Bankia, resucita el fantasma de una nueva crisis bancaria, tras ser conjurada en Estados Unidos y en Europa con el estallido de la crisis en 2007-2008.

 En efecto, Bankia amenaza con ser la Creditanstalt, el mayor banco austríaco, cuya quiebra introduce la Gran Depresión en Europa en mayo de 1931. En el caso de Bankia, se trata del riesgo de recaída de Europa en la crisis financiera. (...)"                 (Ernesto Ekaizer, El País, 03/04/16)

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