"(...) La reducción
de la capacidad adquisitiva de la gran mayoría de la población (al ser
el crecimiento de los ingresos mucho menor, e incluso negativo)
determinó una bajada muy marcada de la demanda de bienes y servicios,
generando un enorme descenso del crecimiento económico, alcanzando
incluso niveles negativos como hemos estado viendo en el sur de Europa,
incluyendo España. (...)
Cómo se generó la crisis financiera
Pero este descenso de la demanda ha
generado a su vez otros dos graves problemas. Uno es que la población,
que veía disminuir sus ingresos, intentó mantener su nivel de vida a
base de endeudarse. Tanto la población como las empresas y el Estado se
endeudaron más y más, con lo cual, el capital financiero (es decir, la
banca) creció considerablemente.
Pero aquel descenso salarial creó otro
problema: el descenso de la demanda de productos y servicios,
disminuyendo con ello la rentabilidad de las inversiones en las áreas de
la economía productiva, es decir, donde se producen los bienes y
servicios cuyo consumo ha disminuido.
De ahí que el gran capital (los
súper ricos) fuera invirtiendo más y más en actividades especulativas
(tales como en el sector inmobiliario) que tienen una elevada
rentabilidad. Un resultado de ello es que la actividad especulativa ha
ido sustituyendo la actividad productiva, apareciendo así el capitalismo
del casino.
De ahí que hemos visto que el capital financiero, además de
crecer debido al endeudamiento de la población, también ha crecido
debido al enorme desarrollo de tal actividad especulativa, puesto que
las instituciones financieras se han ido especializando más y más en
inversiones especulativas.
Hoy tal sector (que es sumamente negativo
para la economía) está hipertrofiado en la mayoría de países a los dos
lados del Atlántico Norte, y significa asimismo una enorme absorción de
recursos que deberían utilizarse en la economía productiva. España,
donde el sector bancario es (en relación con el PIB) uno de los más
grandes de la UE-15, es un claro ejemplo de ello.
Pero además de absorber recursos que
deberían haberse invertido en áreas productivas (donde se producen
bienes y servicios) en el país, la expansión del capital financiero creó
una enorme inestabilidad, pues toda actividad especulativa (que crea
enormes burbujas, como la inmobiliaria que hemos vivido en España)
conlleva un riesgo.
Toda burbuja explota, con consecuencias negativas
para la economía y, más importante, para el bienestar de la población,
como hemos visto en España.
Ahora bien, lo que es importante subrayar es
que el riesgo no lo asume la banca, pues cuando está en dificultades
(es decir, cuando corre el peligro de colapsar) inmediatamente viene el
Estado (es decir, los ciudadanos que pagamos impuestos) y la “rescata”,
con lo cual la banca nunca se arriesga, pues sabe que el Estado
benefactor la salvará.
Se ha creado así una complicidad banca-Estado que
está en la raíz de la crisis financiera. (...)"
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 28 de marzo de 2016, en www.vnavarro.org, 28/03/16)
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