"(...) En España, la estructura fiscal es muy débil y se ha escrito mucho sobre ello. Está diseñada para permitir la elusión fiscal, algo que reconocen muchos hacendistas reputados,
y que lo corroboran quienes han estado en el Ministerio de Hacienda y
han podido ver cómo los lobbys de las oligarquías y monopolios privados
presionaban a Ministros como Solbes, entre otros, para que los tipos
impositivos efectivos de Sociedades sean tan bajos, que deberían
sonrojar a quienes se sientan en el mal llamado Consejo de la
Competitividad.
Esta indigencia en los ingresos, que nos lleva a tener
un marco de gasto social y de protección típico de un país
subdesarrollado, todavía despierta críticas entre los anarquistas, que
lo consideran abusivo y confiscatorio, pero que en la intimidad
agradecen que la legislación y los jueces en España sean tan
benevolentes para la ingente cantidad de delincuentes fiscales que jamás
pagarán por dicho delito. Por supuesto, no hace falta dar nombres.
Los lobbys y las oligarquías han desmantelado, de facto, la fiscalidad empresarial
Esta falta de ingresos es fruto, por una parte, de lo ya
señalado, y por otra de la escasa conciencia fiscal de los españoles,
que de forma sistemática purgan sus propias penas, culpando a los que
por arriba de la pirámide eluden y defraudan al resto.
Esta noria puede
tener sentido, siempre que la conciencia fiscal fuese asimétrica entre
los de los percentiles de renta alta, y los de media y baja, pero
lamentablemente no es así.
Sufriremos esta degradación, incluso
aunque la justicia pusiese a buen recaudo a los que sistemáticamente, y
eso es cierto, pueden defraudar ingentes cantidades de fondos, dinero que serviría para ir construyendo un verdadero Estado del Bienestar acorde con nuestra posición en el PIB de la UE.
Se puede estar de acuerdo en una cosa, y es que las decisiones de gasto
no han sido las mejores en la reciente historia. Se ha dilapidado mucho
dinero público en obras faraónicas, que, por otro lado, han sido
ratificadas y avaladas por los electores, que no saben discernir entre
mis corruptos y los corruptos del contrario. (...)
En esta tesitura, las decisiones sobre ingresos que se han tomado en los
últimos años han sido suicidas, y van en la dirección anarquista de
reducir cada vez más la capacidad de recaudar por parte de los entes
públicos.
Un ejemplo es la decisión de bajar los impuestos por parte de
Rajoy, en un momento del ciclo en el que se sabía que era
contraproducente, máxime si uno quiere cumplir con las no testadas y
arbitrarias reglas fiscales impuestas por Bruselas.
La
recaudación fiscal ha descendido en 7.800 mill€, más o menos el desfase
en el que ha incurrido el socialdemócrata disfrazado de Montoro. (...)
Las decisiones sobre ingresos de Rajoy van en la
dirección de desmantelar el magro Estado del Bienestar y transformarlo
en beneficiencia
En resumen, España se encamina a una indigencia en ingresos públicos,
lo que hará imposible cuadrar las reglas fiscales, por más que
recortemos el gasto (que reduce aún más el crecimiento y empobrece la
parte más débil de la sociedad).
Si no hay una conjura real sobre la
necesidad de una reorganización absoluta de la fiscalidad efectiva, no
la nominal, y no hay un cambio global en la conciencia fiscal, las tesis
ácratas triunfarán y seremos muy pronto el país soñado por ellas: tan
libre y tan pobre por abajo, que apenas se nos visualizará." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 03/04/16)
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