"(...) En mis respuestas sobre España me limité a encuadrar la hipotética
recuperación española dónde justamente considero le toca y cuales son
los puntos que la ponen en duda. (...)
En primer lugar considero que el discurso de la ‘recuperación’ es un
discurso peligroso. Se sujeta con alfileres y puede crear una falsa
perspectiva que provocará frustración a medio plazo. Las cosas no se
arreglan solas o por ciencia infusa.
Cuando se reduce la tasa de paro
del 25% al 20,5% no se puede considerar que ya se ve la luz al final del
túnel porque esa reducción porcentual se debe en gran medida a la
salida en masa de emigrantes que regresan a sus países de origen al no
encontrar trabajo y a la huída de centenares de miles de jóvenes al
exterior en busca de oportunidades.
Es más, una recuperación sujeta a la
llamada austeridad se ha ventilado estructuras sociales y familiares,
ha creado una clase media sumergida y una clase pobre de escaparate cómo
ya pasó en Grecia y Portugal por ejemplo. Esto no es salir de nada, es
entrar en otra fase y no necesariamente mejor.
No digo que no
estén produciéndose elementos de mejora. Los hay, pero es importante que
no se retuerza la realidad según los intereses de quien la explica. (...)
No vamos a un escenario de mayor empleo. Es todo lo contrario.
Cada vez habrá menos pues cada vez la automatización será más
eficiente. Esto será exponencial y dónde ahora hay tres humanos haciendo
algo pronto habrá un software o un robot haciendo lo mismo.
En apenas
cinco años lo que viene es una reducción del campo laboral importante,
no de su incremento. Contra esto hay que trabajar no sólo hacer
discursos que serán imposibles de cumplir y prepararse para un escenario
inédito. (...)
Stiglitz
enumeró hace unos meses en Davos los puntos en los que España estaba
interpretando mal su situación y que, ahora, han crecido
exponencialmente debido a la fase de interinidad de un gobierno que no
puede tomar decisiones complejas ni estratégicas.
(...) destaca lo siguiente:
1. El enorme crecimiento de la pobreza.
Uno
de cada cuatro trabajadores españoles es pobre según la Organización
Internacional del Trabajo. El número de personas que ganan menos de 60%
del salario medio aumentó en cuatro puntos porcentuales entre 2000 y
2014, del 18% al 22,2%. El número de hogares que no tienen fuente
oficial de ingresos alcanzó un máximo histórico de 770.000.
Si no
fuera por la llamada economía sumergida, una lacra real para el
crecimiento de un país a medio plazo, el tejido social español se
hubiera roto por completo durante los años más duros de la llamada
‘crisis’.
2. Desactivación progresiva de la población.
El
desempleo ha caído en los cuatro años del 26,5% al 20,5%, pero la
población activa sigue disminuyendo a un ritmo importante. La razón
principal de esta contracción es el éxodo masivo de los trabajadores
extranjeros y la fuga de cerebros.
La recesión ha dado lugar a la mayor migración de la historia de España
según el Banco de España rondando el medio millón anual desde 2010.
3. La generación invisible.
La
mayoría de los nuevos puestos de trabajo creados no son para los
jóvenes. Casi uno de cada dos no lo logra. Además, los pocos afortunados
tienen un salario en caída libre. Según la OCDE, el salario promedio
mensual de los jóvenes trabajadores españoles se redujo de 1.210 euros
en 2008 a 890 euros en 2013. Lo que es lo mismo, una caída de 35% en
términos reales.
4. La precariedad crónica.
Con datos de 2014, el porcentaje de trabajo a tiempo parcial en España creció de 12% en 2008 al 17,4%. En lugar de crear más puestos de trabajo, se están cortando en pedazos cada vez más pequeños.
Desde 2013 España ha creado mini-empleos como churros. Stiglitz dice
que, según las estadísticas del propio Ministerio de Trabajo, los
contratos de trabajo firmados normalmente cada mes no suelen llegar a
más del 10 % en cuanto a empleos permanentes.
5. Una década perdida.
Mientras
se habla de crecimiento del PIB, el nivel real de la producción
registrada en 2014 por ejemplo, después de un año y medio de
‘recuperación’ era todavía un 5% por debajo del nivel registrado en el
año 2008.
Teniendo en cuenta la evolución de esto y de otros
indicadores, se puede hablar de ‘década perdida’ cuando se quiere
describir el periodo posterior a la crisis española. Ahora ya sabemos
que una década te la ventilas fácilmente. Perderla es relativamente
fácil. Ganarla es más complicado. De eso va, de ganar o perder otra
década.
6. El futuro no se construye por inercia.
Los
fondos para la investigación, desarrollo e innovación se redujeron de
321 € por habitante en 2009 a € 279 en 2013. La creación de polos de
atracción del talento que se fue y de atraer a otro para vincularlo a la
construcción de un país moderno y encauzado a los tiempos que vamos a
vivir en occidente, siguen en punto muerto.
Las grandes industrias son
clave, las pequeñas empresas tecnológicas también. Todo debe estar bajo
un plan nacional que englobe por donde hay que tirar, con quien y a que
velocidad. Saber que hace falta es la clave. (...)
Convertir una crisis monumental en una oportunidad de transformación
difícil era una opción. La otra era convertirla en un desastre bíblico. (...)" (Marc Vidal, 29/03/16)
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