9.5.16

El BBVA ha presionado al Gobierno del PP para que recurriera la ley antidesahucios catalana por afectar a un paquete hipotecario suyo de 1.500 millones

"(...) el recurso del gobierno en funciones del PP es otro de sus actos políticos de derecha muy extrema y deshumanizada. El activo gobierno en funciones ha pedido la suspensión de algunos artículos de la ley 24/2015, la conocida como ley antidesahucios catalana, “por incumplir algunos aspectos procesales que afectan a la igualdad de los españoles”. 

 Los artículos mencionados por doña Soraya en funciones afectan a las medidas sobre vivienda y deuda que establecía la ley (la mediación judicial para establecer medidas de segunda oportunidad para los hogares endeudados, la cesión forzosa de pisos por parte de los grandes tenedores de vivienda como bancos y fondos de inversión, las medidas que obligan a las administraciones a una oferta de vivienda en alquiler social). 

La vicepresidenta, que se ha referido al conflicto de competencias como motivo del recurso (era de prever), ha detallado que la cesión obligatoria afecta al “derecho a la propiedad”. Y con la Iglesia y la propiedad hemos topado; lo sagrado es más que sagrado.(...)

Un nudo muy a tener en cuenta: la página web Vozpopuli ha publicado que la banca, y en concreto el BBVA, “han presionado al Gobierno del PP para que recurriera la ley por afectar a la venta de paquetes de crédito, y en concreto a un paquete hipotecario del BBVA por valor de 1.500 millones de euros”. Es su gobierno. Ninguna sorpresa en el horizonte. 

Así, pues, lo de casi siempre y con todo nuestro rechazo. Pero el asunto no es, como se dice y repite en .Cat - donde todo (“todo” es todo) se lee, interpreta y difunde con la misma clave-, una acción contra Cataluña y los catalanes (como algunos nacionalistas-independentistas ya han señalado)  (...)

Añadamos que el gobierno sucesor de aquel primer gobierno CiU que arremetió con toda saña y sin ningún escrúpulo en el asunto del PIRMI, contra las sectores más débiles y explotados, no parece que sea la institución más adecuada para dárselas de estar preocupados socialmente por los desastres humanos que el recurso pueda ocasionar. ¡Hay que tener rostro, rostro pálido, para ser capaces de contar cuentos falsarios de esta condición en la arena pública!  (...)

De nuevo a propósito de la ley comentada y del recurso gubernamental.

La señora María Ángeles Sánchez [2], 53 años, tenía una panadería en un polígono industrial en Ripoll. Hace 12 años compró un piso con su pareja (fallecida). En plena burbuja inmobiliaria adquirió otro piso para su hijo (unos 200.000 euros). Puso la primera residencia como aval. Los talleres y fábricas del polígono comenzaron a bajar las persianas. 

 Los clientes a irse. Dejó de pagar su piso y se dedicó a la hipoteca de su hijo. “Me mataba el remordimiento de dejarle la deuda”. Hace dos años llegaron las notificaciones judiciales del proceso de desahucio instado por BBVA. Comenzó el calvario (como el de muchas otras familias). Buscó ayuda en la PAH. “Al principio pensaba que la gente estaba peor que yo y me sentía mal. Ahora se han convertido en una familia. El martes llegó la carta del alquiler social. Ya no sé qué pasará”. 

Gracias a la asesoría de la Plataforma, invocando la ley 24, logró la dación en pago del piso de su hijo (les queda una deuda de 5.000 euros). También le han aceptado la de su propia casa. El martes pasado le llegó una carta del banco donde le dicen que le han concedido un alquiler social de 19 euros al mes por tres años. Tiene 15 días para entregar un certificado de vulnerabilidad para hacer efectiva la ayuda. 

Otra historia. En Palafolls, el señor Manuel Navarro (de 58 años) y su esposa cuidan de cuatro nietos y un hijo. Eran pasteleros. Tras 30 años, en diciembre de 2015 decidieron cerrar. Los asfixiaban las deudas con la seguridad social, los impuestos. También la hipoteca de su casa. Ahora viven de una pensión de invalidez de 567 euros. 

En febrero pasado, Manuel decidió ir a los Servicios Sociales a pedir ayuda para pagar las facturas de la luz y el agua. Le dijeron que no se preocupara. Hace dos semanas Gas Natural cortó el servicio porque debía 303 euros desde diciembre. La familia contactó con la PAH y uno de sus activistas lo acompañó a la oficina de la suministradora.

 Tuvieron que explicarle la ley a la trabajadora que les atendió. “No habían aplicado el principio de precaución”, señala Manuel. La norma establece que las empresas deben informar a los Ayuntamientos antes de hacer un corte para asegurarse de que no se trata de una familia vulnerable. Estuvieron 51 horas sin servicio. 

Así pues, es de toda evidencia, todo protesta está justificada. El gobierno del PP, nuevamente, ha actuado a la altura de sus circunstancias e intereses. Pero la situación no puede analizarse, de nuevo, en términos de “España versus Cataluña” como algunas fuerzas nacionalistas intentan hacer.  (...)"          (Salvador López Arnal , Rebelión, 07/05/16)

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