"Profesor de Economía de la Universidad de Newcastle, en Nueva Gales del
Sur (Australia), Bill Mitchell es uno de los economistas adscritos a la
Teoría Monetaria Moderna, que aboga por la intervención directa del Estado en la economía,
una herejía para la ortodoxia dominante en Bruselas y Berlín. De ahí
que recomiende a España que aumente su déficit público si quiere crear
empleo. (...)
P. En su libro defiende la ruptura de la unión y el regreso a las
monedas nacionales. Una tesis muy arriesgada y quizá no demasiado fácil
de llevar a la realidad. ¿Por qué cree que sería mejor para España
volver a la peseta?
R. Mi idea es que el diseño de la unión monetaria tiene muchísimos defectos y que el Tratado de Maastricht fue un desastre. Si volvemos a los primeros debates sobre la creación de la unión monetaria en los años 60, que dieron lugar al informe Werner en 1970 y en 1977 al informe MacDougall, dos estudios muy detallados sobre cómo podría organizarse y llevarse a cabo la unión monetaria para que fuera efectiva, vemos que incluían un diseño muy específico de los requisitos necesarios.
Uno de ellos era que los Estados miembros tenían que ceder su soberanía macroeconómica y la responsabilidad fiscal para crear un órgano federal europeo que asumiera la política fiscal y que tendría legitimidad democrática.
R. Mi idea es que el diseño de la unión monetaria tiene muchísimos defectos y que el Tratado de Maastricht fue un desastre. Si volvemos a los primeros debates sobre la creación de la unión monetaria en los años 60, que dieron lugar al informe Werner en 1970 y en 1977 al informe MacDougall, dos estudios muy detallados sobre cómo podría organizarse y llevarse a cabo la unión monetaria para que fuera efectiva, vemos que incluían un diseño muy específico de los requisitos necesarios.
Uno de ellos era que los Estados miembros tenían que ceder su soberanía macroeconómica y la responsabilidad fiscal para crear un órgano federal europeo que asumiera la política fiscal y que tendría legitimidad democrática.
Según el
informe Werner, esa institución federal sólo funcionaría con una
autoridad fiscal federal con legitimidad democrática y poderes
extraordinarios. El informe MacDougall está de acuerdo con esos
requisitos para una unión monetaria efectiva, pero dice que las
circunstancias políticas son tales –y eso que entonces la UE incluía
muchos menos países que ahora–, que no hay manera de que los Estados
miembros puedan ceder su autoridad fiscal a un órgano federal. (...)
Al mismo tiempo que se publicó el informe Delors, en 1989, la política
económica fue conquistada por el monetarismo emergente y lo que ahora
llamamos neoliberalismo, de forma que la mayoría de las ideas de los
primeros informes sobre la unión monetaria quedaron aparcadas.
El
neoliberalismo en auge se oponía a que los gobiernos intervinieran en la
economía y Delors apareció con la solución para apaciguar a Alemania y
unir a toda Europa bajo el proceso de Maastricht, limitando la capacidad
y flexibilidad fiscal de los Estados miembros. Los Estados mantuvieron
la autoridad fiscal y se pusieron, digamos, unas camisas de fuerza, por
lo que, si llegaba una crisis grave no iban a tener la flexibilidad
fiscal necesaria para responder.
Y eso fue lo que ocurrió en 2008. Los tecnócratas de Bruselas obligaron a los gobiernos a asumir las normas fiscales del Pacto de Estabilidad y a hacer políticas de austeridad, lo que los economistas llamamos políticas procíclicas. (...)
Y eso fue lo que ocurrió en 2008. Los tecnócratas de Bruselas obligaron a los gobiernos a asumir las normas fiscales del Pacto de Estabilidad y a hacer políticas de austeridad, lo que los economistas llamamos políticas procíclicas. (...)
Los gobiernos responsables siempre han sostenido políticas fiscales
anticíclicas, de manera que cuando el sector privado es débil, el sector
público debe ser fuerte, y viceversa. Lo más irresponsable en teoría
económica es dejar que, cuando el sector privado es débil, también lo
sea el Gobierno. El problema lo habéis visto en España. Vuestro PIB aún
no ha regresado al nivel previo a 2008.
Mi conclusión es, por tanto, que las dos únicas opciones para salvar la eurozona son: la primera, crear una verdadera autoridad federal fiscal y monetaria, a la que habría que dar legitimidad democrática con el mismo diseño que da legitimidad al Gobierno de los Estados Unidos, a través del voto.
Mi conclusión es, por tanto, que las dos únicas opciones para salvar la eurozona son: la primera, crear una verdadera autoridad federal fiscal y monetaria, a la que habría que dar legitimidad democrática con el mismo diseño que da legitimidad al Gobierno de los Estados Unidos, a través del voto.
Pero
no creo que pueda ser viable en un futuro próximo y ésa es mi conclusión
en el libro y en muchos de mis trabajos: es imposible que los Estados
miembros cooperen hasta el punto de llegar a ese sistema federal de
política fiscal, no estáis preparados para que la eurozona funcione. La
segunda opción es que el Banco Central Europeo (BCE) financie a los
Estados miembros para que éstos puedan crear empleo suficiente.
P. En uno de los últimos posts de su blog habla del déficit público español. Sostiene que su aumento el último año ha sido la causa del crecimiento del PIB, no las políticas de austeridad de las que presume el Gobierno. Algunos de los comentarios de los lectores precisan que el incumplimiento del objetivo de déficit se ha debido sobre todo a que 2015 era año electoral… Además, ese aumento no se hubiera producido sin la tolerancia, al menos incial, de Bruselas. ¿Cambian esas circunstancias su primer análisis sobre el crecimiento económico español del último año?
R. Soy consciente de que el motivo de que aumentara el gasto público y se relajara el objetivo de déficit es claramente político: las elecciones. Los conservadores estaban muy preocupados por lo que ocurre en Cataluña y también por Podemos a escala nacional.
P. En uno de los últimos posts de su blog habla del déficit público español. Sostiene que su aumento el último año ha sido la causa del crecimiento del PIB, no las políticas de austeridad de las que presume el Gobierno. Algunos de los comentarios de los lectores precisan que el incumplimiento del objetivo de déficit se ha debido sobre todo a que 2015 era año electoral… Además, ese aumento no se hubiera producido sin la tolerancia, al menos incial, de Bruselas. ¿Cambian esas circunstancias su primer análisis sobre el crecimiento económico español del último año?
R. Soy consciente de que el motivo de que aumentara el gasto público y se relajara el objetivo de déficit es claramente político: las elecciones. Los conservadores estaban muy preocupados por lo que ocurre en Cataluña y también por Podemos a escala nacional.
Está muy claro también que
Bruselas estaba de acuerdo y se lo permitió al Gobierno porque, si en
España se repitiera la situación que hay ahora en Portugal [con un
Ejecutivo de izquierdas que ha revertido las medidas de austeridad
tomadas por el anterior]…, bueno, lo último que quiere la Comisión
Europea es que un país grande como España, o Italia, elija un gobierno
antieuro.(...)
Pero la lección es que no importa que los motivos fueran políticos, el
hecho es que el déficit estructural aumentó y creó las condiciones para
que España volviera a crecer. Y está claro que si la austeridad entre
2010 y 2013 en España hubiera sido la tónica también en 2014 y 2015, tu
país no habría vuelto a crecer en la forma en que lo ha hecho.
El alza
del déficit creó el crecimiento y eso debería convencer a la gente a la
que se le dice todos los días que la austeridad es buena para crecer,
porque no es verdad. Si el Gobierno español vuelve a imponer la
austeridad, que es lo que Bruselas desde luego está intentando ahora
porque las elecciones ya han pasado, vuestro crecimiento se ralentizará. (...)
P. Usted es un defensor de la Garantía de Empleo: que el Gobierno
garantice un puesto de trabajo a todos los ciudadanos que quieran y
puedan trabajar, con un sueldo que debería tener la consideración de
salario mínimo. Pero, ¿y la calidad del empleo? ¿La única alternativa al
paro va a ser a partir de ahora el empleo precario y mal pagado?
R. España tiene un modelo de crecimiento de muy baja productividad. Y los países con este modelo de desarrollo con baja productividad y bajos salarios como España terminan empobrecidos. Para tener un alto nivel de vida es necesario un modelo de salarios altos y alta productividad, donde el capital está obligado a invertir continuamente en alta tecnología para que la economía pueda mantener esos niveles elevados de productividad que son, a su vez, los que permiten pagar sueldos altos. España, Italia e Irlanda, en cambio, siguen el lento sendero de la baja productividad y los bajos salarios, que les conduce a un futuro empobrecido.
P. Uno de sus campos de estudio son las causas del desempleo. Así que tengo que preguntarle por las del caso español: nuestras cifras de paro baten récords. ¿Ha analizado por qué? ¿Sabe cómo solucionar nuestro problema más grave?
R. La solución se deduce directamente de la causa. Con un 21% de paro, la razón es fácil de entender: el gasto en actividad económica no es suficiente, y la actividad económica existente ha creado empleos con bajos salarios y de baja productividad. La falta de gasto es, a su vez, el resultado de años de austeridad. La solución al problema es estimular la creación de empleo y las empresas sólo crean empleos si suben las ventas. Cuando el crecimiento del gasto es insuficiente para seguir el ritmo de crecimiento de la población, crece el desempleo.
Así que la solución es clara: hace falta más gasto. Y si el sector privado es incapaz de gastar lo necesario para crear empleos suficientes, entonces el único sector que puede crear puestos de trabajo para vosotros es el sector público. Por supuesto, la capacidad de actuación del Gobierno está muy limitada al ser España miembro de la eurozona.
R. España tiene un modelo de crecimiento de muy baja productividad. Y los países con este modelo de desarrollo con baja productividad y bajos salarios como España terminan empobrecidos. Para tener un alto nivel de vida es necesario un modelo de salarios altos y alta productividad, donde el capital está obligado a invertir continuamente en alta tecnología para que la economía pueda mantener esos niveles elevados de productividad que son, a su vez, los que permiten pagar sueldos altos. España, Italia e Irlanda, en cambio, siguen el lento sendero de la baja productividad y los bajos salarios, que les conduce a un futuro empobrecido.
P. Uno de sus campos de estudio son las causas del desempleo. Así que tengo que preguntarle por las del caso español: nuestras cifras de paro baten récords. ¿Ha analizado por qué? ¿Sabe cómo solucionar nuestro problema más grave?
R. La solución se deduce directamente de la causa. Con un 21% de paro, la razón es fácil de entender: el gasto en actividad económica no es suficiente, y la actividad económica existente ha creado empleos con bajos salarios y de baja productividad. La falta de gasto es, a su vez, el resultado de años de austeridad. La solución al problema es estimular la creación de empleo y las empresas sólo crean empleos si suben las ventas. Cuando el crecimiento del gasto es insuficiente para seguir el ritmo de crecimiento de la población, crece el desempleo.
Así que la solución es clara: hace falta más gasto. Y si el sector privado es incapaz de gastar lo necesario para crear empleos suficientes, entonces el único sector que puede crear puestos de trabajo para vosotros es el sector público. Por supuesto, la capacidad de actuación del Gobierno está muy limitada al ser España miembro de la eurozona.
El
déficit fiscal español debería ser el doble del actual y el Gobierno
debería dedicarse a la creación de empleos a gran escala. Deberían ser
de diferentes tipos: desarrollo regional, protección medioambiental o en
áreas de desarrollo comunitario que aumentarían el bienestar de la
población pero también estimularían al sector privado porque crecería el
gasto en general. Ése es el camino. Pero no podréis hacerlo si
permanecéis en la eurozona. Por eso debéis abandonarla y volver a la
peseta. (...)
P. ¿Y el paro de larga duración? Va a ser nuestro siguiente problema:
más de tres millones de personas llevan más de un año sin trabajar. ¿Es
un problema específico de España o una tendencia mundial?
R. No, no es un problema únicamente español, sino de toda Europa durante muchos años. En Australia también se está convirtiendo en un problema, y en el Reino Unido. En EEUU no lo era, pero está empezando a serlo. (...)
R. No, no es un problema únicamente español, sino de toda Europa durante muchos años. En Australia también se está convirtiendo en un problema, y en el Reino Unido. En EEUU no lo era, pero está empezando a serlo. (...)
El paro de larga duración no es un problema diferente del paro en
general. Los trabajadores pierden su empleo por la austeridad impuesta a
la economía, el tiempo pasa, empiezan a perder contacto con el mundo
del trabajo, a perder su cualificación profesional y a sufrir problemas
psicológicos, sus redes sociales se reducen.
Esas consecuencias se
pueden controlar si el Gobierno interviene tan pronto como sea posible.
Pero en la UE el problema se ha agravado al crear deliberadamente más
desempleo. Por eso, si en 2008 Bruselas hubiera permitido aumentar el
déficit, no habría ahora tanto paro de largo duración. (...)
P. Usted no prevé otro crash como el de 2008, a diferencia de lo que auguran otros economistas y personajes como, por ejemplo, George Soros.
R. Dudo que se produzca. Los gobiernos fueron muy pragmáticos en 2008 y salvaron rápidamente al sistema bancario. Ningún gobierno, ningún banco central, ni el europeo, ni la Reserva Federal de EEUU, ni el japonés, el inglés o el australiano, van a permitir que quiebren los grandes bancos. No van a dejar que estalle otra gran crisis financiera, otro 1929 u otro 2008.
R. Dudo que se produzca. Los gobiernos fueron muy pragmáticos en 2008 y salvaron rápidamente al sistema bancario. Ningún gobierno, ningún banco central, ni el europeo, ni la Reserva Federal de EEUU, ni el japonés, el inglés o el australiano, van a permitir que quiebren los grandes bancos. No van a dejar que estalle otra gran crisis financiera, otro 1929 u otro 2008.
Sencillamente, los bancos centrales nacionalizarán los
principales bancos si surge un gran peligro. Lo que sí preveo es un
estancamiento de la economía y elevados niveles de paro. Entonces los
gobiernos tendrán que darse cuenta de que deben incurrir en mayores
déficit. Eso llevará su tiempo." (Entrevista a Bill Mitchell,Begoña P. Ramírez
, InfoLibre, en Rebelión, 09/05/16)
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