"(...) En España cada día mueren 2 trabajadores en el lugar de trabajo, 12
sufren un accidente grave y 53 son diagnosticados de enfermedades
laborales (de las cuales muchas pueden causarles la muerte).
Y lo que es
incluso más preocupante es que habiendo mejorado las cifras a
principios de siglo, se han deteriorado de una manera muy espectacular
(en realidad en porcentajes no vistos desde hace tiempo) durante los
años de las reformas laborales, que han dejado al mundo del trabajo
debilitado y desprotegido frente a la avalancha del mundo empresarial,
consecuencia del impacto muy negativo que tales reformas (tanto las del
gobierno PSOE como las del gobierno PP, ambas reformas aplaudidas, por
cierto, por el partido neoliberal Ciudadanos) han tenido en la
protección y seguridad de los trabajadores como resultado del gran
debilitamiento de los sindicatos.
En la lucha de clases (de la cual
nunca se habla en los mayores medios de información y persuasión por
considerarla “inexistente” o “anticuada”) que ocurre diariamente entre
el mundo empresarial y el mundo del trabajo, el número de accidentes
mortales ha ido aumentando significativamente.
En el año 2015, último
año de recogida de datos, el incremento fue de un 4,8%, una cifra que,
junto con el incremento del año anterior, 2014 (3,9%), no se había
alcanzado nunca desde principios de siglo. Estos y otros datos proceden
del detallado y riguroso estudio publicado por la Unión General de
Trabajadores, UGT, titulado Informe Accidentes de Trabajo.
Enero-Diciembre 2015.
La información es estremecedora y, como era
predecible, ha sido ignorada por los grandes medios. En Catalunya, una
de las CCAA con más fallecidos durante la jornada laboral, ningún medio
escrito, oral o televisivo ha informado de tal situación. (...)
En 2015, 608 trabajadores perdieron la vida en su lugar de trabajo, 28
más que el año anterior. El número total de accidentes fue de 1.233.918,
un 3,8% superior al año anterior. Este aumento ocurrió en todos los
sectores de la economía (servicios, industria, construcción y sector
agrario). Y tal mortalidad ocurre entre los asalariados peor pagados,
entre los más jóvenes, y también, por cierto, entre los trabajadores por
encima de los cincuenta años.
Catalunya, Andalucía y Madrid son las
comunidades autónomas peores en cuanto a siniestralidad laboral. Y los
más vulnerables son los peones de la agricultura, de la pesca, de la
construcción, de las industrias manufactureras y del transporte. El
grupo que tiene menos accidentes es el de los directores y gerentes de
las empresas (...)
Son causas de accidentes el
sobreesfuerzo físico, el trauma psíquico, las radiaciones, el ruido, la
luz y la presión laboral. Y los diagnósticos de muerte son por infartos,
derrames cerebrales y otras patologías no traumáticas.
Esta es la realidad ocultada por los
establishments político-mediáticos del país, pues no quieren que se
conozca el enorme coste humano de sus políticas de austeridad y reformas
laborales, impuestas (y digo impuestas, pues no estaban en sus
programas electorales) a la población por los gobiernos del PP y del
PSOE, y aplaudidas por Ciudadanos, bajo el nombre de “reformas
estructurales”, necesarias según ellos para salir de la crisis.
Como el
Sr. Rosell, presidente de la patronal del país, dijo recientemente,
estas medidas son “dolorosas y necesarias para que la economía se
recupere”. Teniendo en cuenta que los datos muestran que las rentas del
trabajo en este país han ido bajando (como porcentaje de la renta
nacional) durante los años de crisis económica y las del capital han ido
aumentado, es justo que se pregunte al Sr. Rosell: ¿de qué economía
está usted hablando? Seguro que ningún periodista le preguntará tal
obviedad."
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 19 de mayo de 2016, en vnavarro.org, 19/05/16)
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