"Rajoy nunca debió de presentarse a las nuevas elecciones del 26-J y su
ausencia del cartel electoral del PP había beneficiado a su partido en
las urnas y a la hora de formar el gobierno de España. (...)
De manera que si el escándalo de la grabación del ministro en su
despacho oficial, dando instrucciones al jefe de la Oficina Anti Fraude
de Cataluña para que investigue a dirigentes de ERC y CDC en la víspera
de la ‘consulta del 9N’ del otoño de 2014, provoca una pérdida
importante de votos del PP en el beneficio de otros grandes partidos
políticos, entonces está claro que Podemos podría ganar las elecciones
del 26-J.
No en vano últimas encuestas electorales decían que el PP aventajaba a
Podemos en solo 3 o 4 puntos. De manera que si el PP pierde 3 puntos o
más por el escándalo y Podemos sube, Iglesias será el vencedor de las
elecciones de este domingo.
Una carambola a dos bandas magistral y planificada por una mano negra
y calculadora que ha sabido aprovechar, en el momento preciso, las
indecentes habilidades del ministro de Interior Fernández Díaz que dice
ser víctima de una malvada conspiración. La que hubiera sido imposible
si el ministro no hubiera desbordado la línea roja de la democracia y de
la ley.
Tan grave ha sido el escándalo que en la mañana de ayer los teléfonos
estaban encendidos en la Moncloa con llamadas de socorro a editores
variados a los que anunciaban del riesgo de la victoria de Podemos si el
incendio de Fernández Díaz hacia caer al PP e inundaba los medios de
comunicación a lo largo de lo que queda de campaña electoral hasta el
día de reflexión del 25-J dejando por el suelo al PP y a Rajoy.
De ahí
el silencio estremecedor inicial de muchos de los grandes medios sobre
el escándalo hasta que entró de lleno en la campaña electoral.
En todo caso el presidente en funciones Mariano Rajoy queda tocado de
un sablazo mortal que le impedirá volver a ser el presidente del
Gobierno de España. Sablazo o puñalada por la espalda como consecuencia
de luchas intestinas y venganzas de los clanes policiales en la cúpula
del ministerio de Interior donde este ministro Fernández Díaz no se
enteraba de nada de lo que algunos de sus colaboradores hacían en su
despacho porque el estaba ocupado en hacer lo que nunca debió hacer como
era utilizar su departamento contra sus adversarios en la política.
¿Qué va a pasar? Pues que el ministro no dimite, como lo hizo Soria, y
que Rajoy tampoco se lo va a pedir a la espera de que pasen los días y
se desinfle algo el escándalo aprovechando el referéndum del Brexit
inglés. Pero la bomba ya ha estallado en el seno de la campaña electoral
y solo falta saber si tendrá o no efectos decisivos en el resultado
final." (Marcello, República.com, 22/06/16)
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