"(...) El 92% de los ciudadanos considera que actualmente existe mucha
desigualdad económica y el 72% que va a continuar en esos niveles aún
durante mucho tiempo. Estos datos, que provienen del Barómetro de
Confianza en la Economía que Metroscopia elabora cada mes, reflejan
también que la ciudadanía no percibe la transferencia directa y efectiva
de la recuperación macroeconómica a las economías domésticas.
(...) algo más de 13 millones de personas, en su mayoría menores de 16
años, están en riesgo de exclusión social ya sea porque no tienen
ingresos o porque los que tienen no les dan para vivir con condiciones
suficientes de acomodo.
En un contexto como este no es extraño que el pesimismo crezca: los
españoles se muestran masivamente convencidos (72%) de que, como
consecuencia de las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis,
España saldrá de la misma más pobre y más desigual de lo que era hace
solo un decenio.
Por un lado, porque creen que la situación económica de
un gran número de personas ha empeorado radicalmente durante los
últimos ocho años (71%). Y, por otro, porque consideran que el camino
que habría que transitar para recuperar las prestaciones y ayudas
disponibles para los más desfavorecidos antes de la crisis va a ser
largo y complicado (79%). (...)
Para el español medio, a pesar del estancamiento de los precios y el
periodo deflacionista que vive nuestra economía —el IPC armonizado de
la economía española fue negativo en los dos últimos años (-1,1% y
-0,19%, para 2014 y 2015 respectivamente)— el coste de la vida es cada
vez más alto, al menos así lo percibe el 80%.
La razón es que el poder
adquisitivo de las familias se ha reducido año tras año desde que empezó
la crisis —los últimos datos de la Encuesta de Calidad de Vida sitúa
los ingresos medios anuales netos por hogar en 26.092 euros, su valor
más bajo desde 2008—.
Por tanto, la mejora de la economía no se ha transferido de manera
efectiva a las familias españolas. Además, solo un tercio de la
población atribuye la mejora a las medidas puestas en marcha por el
Gobierno. Una mayoría destacada (60%) cree que, por el contrario, la
mejoría nada tiene que ver con las políticas gubernamentales, dado que
esa tendencia también se está produciendo en otros países que aplicaron
medidas muy distintas de las nuestras.
De hecho, la desigualdad social
se ha agudizado en los cuatro años de Gobierno del PP, de tal modo que
todo el avance económico, en realidad, se ha dirigido al mayor
enriquecimiento de los que eran ya ricos, causando mayor empobrecimiento
de los pobres y convirtiendo en pobres a los que antes no lo eran. (...)
La opinión extendida en la sociedad española es que el Estado debe
intervenir para compensar las desigualdades extremas entre los que más
ganan y los que menos. Así lo piensa el 70% de los españoles, para los
que el Estado debe proteger y ayudar a los más necesitados y
desfavorecidos.
La España que va bien parece ser solo la de aquellos a los que
siempre les ha ido bien. Para la inmensa mayoría, va cada vez peor. El
nuevo Gobierno que se forme tras el próximo 26-J debería implementar
políticas activas para solucionar de manera urgente la desigualdad y el
paro de larga duración. Los españoles lo tienen claro, la pobreza y el
hambre no se deben a causas naturales: un 91% de los consultados piensa
que, si los gobiernos se lo propusieran, su erradicación sería posible." (Silvia Bravo Ángel, El País, 02/06/16)
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