"La Comunidad Valenciana es el mejor ejemplo del desastre de la burbuja
inmobiliaria. El PP valenciano privatizó el mercado del suelo hasta
donde Reagan y Thatcher no se atrevieron.
El resultado fue: todas las
cajas de ahorro quebradas, todos los españoles seguiremos pagando 1.000
millones anuales durante la próxima década por la CAM, la comunidad más
endeudada de España, 300% de deuda sobre ingresos anuales, similar a
Portugal y sólo superada por Grecia, el déficit sigue en el 3% del PIB
tras el brutal recorte de gasto público nominal próximo al 20% y la
única región europea junto con Grecia sancionada por Eurostat por
ocultación sistemática de déficit desde el año 2000. (...)
Hoy los valencianos tienen un Gobierno honesto liderado por Ximo Puig
que ha conseguido un pacto estable en el Parlament. Puig es un
socialdemócrata convencido consciente de que Valencia necesita
modernizar su parque empresarial, tras 20 años de burbuja, para crear
más empleos con mejores salarios.
Para ello ha creado un banco público
cuya principal misión será apoyar a las pymes valencianas que quieren
crecer, innovar e internacionalizarse con necesidad de capital y
financiación. El banco busca atraer capital internacional de fondos
privados y soberanos a la Comunidad Valenciana.
A la vez, como buen socialdemócrata, busca regenerar la educación y
la sanidad, claves para garantizar la riqueza de Valencia en el futuro y
garantizar la igualdad de oportunidades para un sociedad más justa y
cohesionada.
Pero tras la desastrosa gestión del PP, con la mayoría de
sus líderes imputados o en la cárcel, Valencia está rescatada por el
Ministerio de Hacienda. Portugal, también rescatada, tiene su deuda
financiada a largo plazo con tipos reducidos, y el BCE compra bonos para
financiar su déficit público.
Valencia ha mejorado su financiación
desde la reforma de Zapatero del modelo de financiación autonómica en
2009. Valencia está en el 95% de la media de financiación por habitante.
Sin esa reforma seguiría en el 90%. Pero, como el resto de comunidades
autónomas, tras el rescate y la recesión de 2012 sus ingresos siguen
siendo insuficientes para financiar la educación y la sanidad mermadas
por los recortes.
La Comunidad Valenciana necesita un mecanismo de financiación estable
que no esté al arbitrio del ministro de Hacienda de turno. Y necesita
un Gobierno español que defienda con uñas y dientes en Bruselas el
desarrollo del arco mediterráneo. (...)" (José Carlos Díez, El País, 10/06/16)
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