13.7.16

El partido de la corrupción y los recortes ha salido reforzado en estas elecciones... hace falta identificar con precisión los retos que la mayoría social tiene por delante en España

"(...) Asumir una reflexión más profunda supone, en mi opinión, adentrarnos en el complejo territorio de los valores, intereses y motivaciones que han impulsado la conformación de la preferencia expresada por estos votantes.

 Y ponderar, por ejemplo, cuánto ha pesado en personas humildes la adhesión identitaria a valores reaccionarios y conservadores, sin tener en cuenta sus propios intereses; cuánto el bombardeo mediático al que se han visto sometidos en las últimas semanas, el miedo a escenarios de incertidumbre aumentados por el resultado del referéndum británico, la apelación al voto útil frente a todo ello…

Desentrañar los mecanismos de la opresión política y de la dominación cultural que aún atrapan a amplios sectores populares es tarea ardua pero imprescindible. (...)

Y esta reflexión vale también para tratar de explicar la resistencia del otro polo del bipartidismo, la de un partido que obteniendo el peor resultado desde las primeras elecciones tras la dictadura franquista, perdiendo 120.606 votos y 5 escaños, logra mantener la segunda posición en porcentaje, electores y diputados. (...)

Cabe analizar, por ejemplo, qué proporción de sus votantes tiene plenamente asumido su papel de garante de una alternancia bipartidista funcional a los poderes económicos y mediáticos españoles y europeos y cuántos siguen votándolo en la creencia de que sus siglas centrales, socialista y obrero, siguen vigentes y pueden inspirar su actuación política, a pesar de la “miopía decisional” que ello pueda suponer a la vista de los hechos.

 Ello sin obviar así mismo el conocimiento de los mecanismos clientelares que permanecen en algunos territorios como redes que mantienen fidelidades poco atribuibles a afinidades ideológicas y más a estrategias de supervivencia en situaciones de exclusión social.

También aquí es precisa una labor ardua y paciente para ir desvelando el andamiaje sociocultural que sustenta la impostura de esta fuerza política.

 La consecuencia de ello puede ser, además, que vayan diluyéndose algunas ilusiones aún muy extendidas sobre el potencial de acuerdos posibles con esa fuerza mientras no surjan en su seno energías capaces de realizar la catarsis imprescindible para hacerla renacer como una herramienta útil para la transformación social, cultural y política. Algo que por el momento no aparece en un horizonte cercano. (...)

En el caso de Unidos Podemos, tanto las expectativas inducidas por la práctica totalidad de las encuestas en las últimas semanas –incluidos los sondeos realizados a lo largo de la jornada electoral y hechos públicos al cierre de las urnas–, como el objetivo proclamado de ganar las elecciones, despertaron un gran entusiasmo y movilización en las plazas y en las redes sociales.

De ahí que el resultado obtenido haya sido acogido en un primer momento con sorpresa y decepción. Quienes teníamos depositadas nuestras esperanzas en un paso de gigante que pudiera merecer el calificativo de histórico en el plano electoral, tendremos que esperar algo más para definir así los logros de esta confluencia política en dicho ámbito.  (...)

Y sin embargo, dado el tamaño de los retos asumidos, de la tarea realizada y pensando en lo que viene, creo que se podría hablar de una derrota admirable. Una derrota, sí, pero admirable porque no debiera desmerecer lo conseguido, que es bastante más de lo que pudiera parecer al haber obtenido “solamente” 71 diputados.

Dicho sea esto no solo para volver la vista atrás y situar el resultado de Unidos Podemos en su debida perspectiva histórica, la anterior y posterior al 15-M, la de los procesos electorales de 2014 y 2015 y la previa al acuerdo electoral; sino sobre todo mirando hacia el futuro, en el corto y medio plazo, si se logra atinar en la reflexión y en el camino a proseguir.  (...)

La primera cuestión a despejar tiene que ver con la valoración de la coalición electoral a la luz de los resultados. (...)

Ahora más que nunca hace falta identificar con precisión los retos y envites que los trabajadores y la mayoría social tenemos por delante en España y Europa. Para afrontarlos hará falta seguir concretando y actualizando el programa básico que puedan hacer suyo los distintos sectores que conforman la mayoría social lesionada por las políticas económicas dominantes.

Un programa que ponga por delante la defensa de todos los derechos humanos, los económicos, sociales y culturales, los de los ciudadanos censados y los de los expulsados de sus casas y tierras por las guerras y el hambre que claman por su derecho al asilo a las puertas de la Unión Europea. (...)"              (Víctor Rías, El Viejo Topo, 27/06/16)

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