"¿Puede haber un dato peor para nuestros jóvenes que el sufrir una de las
mayores tasas de paro de la Unión Europea?. Sostendré en este breve
análisis que desgraciadamente existe ese dato y que, además, informa de
la existencia de una generación arrasada por el mercado laboral entre
los años 2005 y 2015. (...)
Desde el año 2010 la tasa de paro juvenil se sitúa, sin descensos
apreciables, en España muy por encima del 40% mientras en el conjunto de
la UE lo hace en torno a la mitad de esa cifra. Este es un dato bien
conocido, por más que no les guste airearlo a nuestros gobernantes.
Sin
embargo, esos mismos gobernantes alardean de que sería un desastre poner
en peligro una recuperación en marcha que ya ha reducido el desempleo
total entre 2013-2015 en un millón de personas. ¿Cómo es posible que
ambas cosas coexistan?, aún más: ¿es posible que la situación de
nuestros jóvenes sea peor en estos dos últimos años a pesar de ello? (...)
El dato que hemos de encajar en este puzle tiene que ver con la muy
particular evolución de la población activa española cuando la
desagregamos por tramos de edad. Es ésta la que incluye a las personas
que trabajan o que están disponibles para trabajar.
Pues bien entre
2007-2016 la que tiene menos de 34 años ha descendido en España en
2.682.000 personas, mientras que la que tiene más de esa edad se ha
incrementado en 3.372.000 personas. (...)
No se crea que esta discriminatoria evolución puede imputarse al
colectivo de inmigrantes extranjeros que han retornado a sus países
(cosa que en sí misma ya sería otro desastre), porque cuando nos
limitamos a la población activa de menos de 35 años española la caída
alcanza las 2.200.000 personas.
Y quiere esto decir que estos jóvenes ya no computan en las
estadísticas de desempleo juvenil. O han emigrado o se han desanimado de
buscar un empleo improbable e infame. Y, además para regocijo de
propagandistas neoliberales, permiten afirmar que la recuperación está
reduciendo el desempleo.
No, en este caso, porque se esté creando empleo
sino porque se está reduciendo entre los jóvenes la población activa. (...)
Con los últimos datos disponibles a escala europea para 2015 la caída de
la población activa más joven en los últimos diez años superó en España
los dos millones de personas, lo que traducido en porcentaje de
variación sobre la cifra inicial asciende a un -24%. Esto quiere decir
que más que triplicamos la intensidad de dicha caída en la UE (-7%).
De
forma que si en el conjunto de la UE se habla de generación perdida, en
España hemos de hacerlo de una generación arrasada. (...)
La estabilidad de una muy elevada tasa de paro juvenil en España y la
reducción del desempleo en los últimos años encubren un cáncer que
arrasa con las expectativas de vida de nuestra población más joven.
Ese cáncer -oculto bajo aquellas cifras- es el desplome de la
población activa por desánimo o emigración. Un fenómeno sin parangón en
las otras grandes economías europeas. Lo que permite hablar en España de
una generación arrasada por la crisis.
Ese desplome, que se está acercando a los tres millones de personas,
facilita que las estadísticas de reducción del desempleo entre nuestros
jóvenes sean aparentemente positivas cuando en realidad la situación de
perspectivas laborales de nuestra juventud (por emigración o desánimo)
son las más desastrosas dentro de la UE.
De manera que si a usted le dicen que vamos muy bien, que en los dos
últimos años el número de jóvenes de menos de 35 años desempleados se
redujo en 750.000 personas, debe contestar a ese monaguillo de la troika
que la causa no es una mejora del número de ocupados … sino de los que
se desanimaron o emigraron: una generación arrasada." (Albino Prada, Attac España, 08-07-16)
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