9.9.16

Consumo de energía eléctrica corregido del primer semestre de 2016: -0,4... pero el PIB creció un 0,8% en el primer trimestre y un 0,7% en el segundo. El milagro de los panes y los peces...

"No tenía intención de escribir hasta septiembre, pero el informe publicado por el BBVA Research sobre el PIB y sus perspectivas supera todos los límites de la decencia, y creo que nuestros lectores aún de vacaciones tienen derecho a saber de lo que un gran banco es capaz para congraciarse con el poder, ayudando como sea a Rajoy a formar Gobierno o a mejorar resultados si finalmente, como parece más probable, se va a unas terceras elecciones, ocultando la brutal degradación de la economía, (...)

Las cifras del BBVA no coinciden con nada

¿Y qué tenemos ahora? Pues lo habitual: cifras que no coinciden con nada. Según el BBVA, el PIB creció un 0,8% en el primer trimestre de 2016, un 0,7% en el segundo y, rizando el rizo de la falsedad y de la mentira, afirma sin despeinarse que el PIB crecerá un 0,9% en el cuarto trimestre. 

Las dos primeras coinciden prácticamente con las de 2015, con una media de crecimiento trimestral del 0,8%, y la cuestión es; ¿de dónde narices salen? Si las comparamos con los principales indicadores de actividad y de demanda, esto es lo que tenemos.

Indicadores de actividad
Año 2015I semestre 2016Julio 2016
Consumo de energía eléctrica corregido*+1,6%-0,4%-3,1%
Índice de producción industrial+3,4%+2,0%
Consumo aparente de cemento+5,7%-2,3%
Indicador de confianza industrial-0,3%-2,5%-3,1%
Indicadores de demanda
Año 2015I semestre 2016
Ventas de grandes empresas+5,0%+2,5%
Matriculación de automóviles+20,9%+11,0%
Matriculación de vehículos de carga**+35,9%+14,7%
Indicador de confianza del consumidor+0,3%-3,3%
Exportaciones+4,3%+2,4%

* Correlacionado en casi un 90% con el crecimiento del PIB.

** Se corresponde casi matemáticamente con la FBCF.

Estas cifras demuestran mas allá de toda duda razonable que la economía española, en contra de las mentiras del Gobierno y de los bancos a su servicio, ha experimentado una fuerte desaceleración, y el crecimiento real es cerca de la mitad del crecimiento oficial, algo que se confirma de la peor manera posible con el hundimiento de los ingresos tributarios, y la pregunta es: ¿cómo es posible que, ante evidencias incontrovertibles, el BBVA tenga la osadía de engañar tan masivamente a los españoles sobre la situación real de la economía? 

La explicación hay que buscarla mas lejos. En 2006, cuando los inspectores del Banco de España enviaron un carta abierta al gobernador de la entidad y al ministro de Hacienda, advirtiéndoles del desastre económico que se avecinaba si no se cortaban de raíz los disparatados créditos al 'ladrillo' que estaba concediendo el sistema financiero.

En lugar de darse cuenta de lo obvio y alinearse con la postura de los inspectores, la gran banca española se alineó con el Gobierno defendiendo a capa y espada sus puntos de vista, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria primero y afirmando que la crisis financiera internacional no nos afectaría después. 

Desencadenada la crisis, el Gobierno la recompensaría cediéndoles los despojos del sistema de cajas de ahorros con un esquema de protección de costes que les garantizaba que no perderían dinero en ningún caso, algo inimaginable en un Estado de derecho, creando la sociedad Sareb, que les compraría los activos inmobiliarios a precios dobles de los del mercado, asumiendo la pérdida los contribuyentes, permitiéndoles falsear sus balances durante años.

 Con todo y a pesar de que el rescate bancario nos lleva costado oficialmente a los españoles casi 50.000 millones de euros, a lo que habrá que sumar la pérdidas de Sareb y otras que no paran de crecer, la solvencia de estos bancos dirigidos por insensatos probados pende de un hilo. (...)

Para el servicio de estudios del BBVA, la política económica correcta es lo que defiende toda la casta política parasitaria y que los anglosajones definen como 'tax-and-spend policy': más impuestos y más gasto, excepto sobre ellos mismos, recortes salariales hasta niveles de miseria -la mediana de los nuevos empleos creados está en 600 euros, hoy ser mileurista es ya un grado-, excepto para sus directivos, cuyas remuneraciones millonarias no han parado de crecer durante la crisis a pesar de su desastrosa gestión: 120 de ellos cobraron más un millón de euros durante 2015. (...)"      (Roberto Centeno, El Confidencial, 22/08/16)

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