"No tenía intención de escribir hasta septiembre, pero el informe publicado por el BBVA Research
sobre el PIB y sus perspectivas supera todos los límites de la
decencia, y creo que nuestros lectores aún de vacaciones tienen derecho a
saber de lo que un gran banco es capaz para congraciarse con el poder, ayudando como sea a Rajoy a formar Gobierno o a mejorar resultados si finalmente, como parece más
probable, se va a unas terceras elecciones, ocultando la brutal
degradación de la economía, (...)
Las cifras del BBVA no coinciden con nada
¿Y qué tenemos ahora? Pues lo habitual: cifras que no coinciden con nada. Según el BBVA, el PIB creció un 0,8% en el primer trimestre de 2016, un 0,7% en el segundo y, rizando el rizo de la falsedad y de la mentira, afirma sin despeinarse que el PIB crecerá un 0,9% en el cuarto trimestre.
Las dos primeras coinciden prácticamente con las de 2015, con una media de crecimiento trimestral del 0,8%,
y la cuestión es; ¿de dónde narices salen? Si las comparamos con los
principales indicadores de actividad y de demanda, esto es lo que
tenemos.
| Año 2015 | I semestre 2016 | Julio 2016 | |
| Consumo de energía eléctrica corregido* | +1,6% | -0,4% | -3,1% |
| Índice de producción industrial | +3,4% | +2,0% | |
| Consumo aparente de cemento | +5,7% | -2,3% | |
| Indicador de confianza industrial | -0,3% | -2,5% | -3,1% |
| Año 2015 | I semestre 2016 | |
| Ventas de grandes empresas | +5,0% | +2,5% |
| Matriculación de automóviles | +20,9% | +11,0% |
| Matriculación de vehículos de carga** | +35,9% | +14,7% |
| Indicador de confianza del consumidor | +0,3% | -3,3% |
| Exportaciones | +4,3% | +2,4% |
* Correlacionado en casi un 90% con el crecimiento del PIB.
** Se corresponde casi matemáticamente con la FBCF.
Estas cifras demuestran mas allá de toda duda razonable que la economía española, en contra de las mentiras del Gobierno y de los bancos a su servicio, ha experimentado una fuerte desaceleración, y
el crecimiento real es cerca de la mitad del crecimiento oficial, algo
que se confirma de la peor manera posible con el hundimiento de los
ingresos tributarios, y la pregunta es: ¿cómo es posible que, ante
evidencias incontrovertibles, el BBVA tenga la osadía de engañar tan
masivamente a los españoles sobre la situación real de la economía?
La
explicación hay que buscarla mas lejos. En 2006, cuando los inspectores
del Banco de España
enviaron un carta abierta al gobernador de la entidad y al ministro de
Hacienda, advirtiéndoles del desastre económico que se avecinaba si no
se cortaban de raíz los disparatados créditos al 'ladrillo' que estaba concediendo el sistema financiero.
En lugar de darse cuenta de lo obvio y alinearse con la postura de los inspectores, la gran banca española se alineó con el Gobierno defendiendo a capa y espada sus puntos de vista, negando la existencia de una burbuja inmobiliaria
primero y afirmando que la crisis financiera internacional no nos
afectaría después.
Desencadenada la crisis, el Gobierno la recompensaría
cediéndoles los despojos del sistema de cajas de ahorros
con un esquema de protección de costes que les garantizaba que no
perderían dinero en ningún caso, algo inimaginable en un Estado de
derecho, creando la sociedad Sareb, que les compraría los activos inmobiliarios
a precios dobles de los del mercado, asumiendo la pérdida los
contribuyentes, permitiéndoles falsear sus balances durante años.
Con
todo y a pesar de que el rescate bancario nos lleva costado oficialmente
a los españoles casi 50.000 millones de euros, a lo que habrá que sumar la pérdidas de Sareb y otras que no paran de crecer, la solvencia de estos bancos dirigidos por insensatos probados pende de un hilo. (...)
Para el servicio de estudios del BBVA, la política económica correcta es lo que defiende toda la casta política parasitaria y que los anglosajones definen como 'tax-and-spend policy': más impuestos y más gasto, excepto sobre ellos mismos, recortes salariales
hasta niveles de miseria -la mediana de los nuevos empleos creados está
en 600 euros, hoy ser mileurista es ya un grado-, excepto para sus
directivos, cuyas remuneraciones millonarias no han parado de crecer
durante la crisis a pesar de su desastrosa gestión: 120 de ellos
cobraron más un millón de euros durante 2015. (...)" (Roberto Centeno, El Confidencial, 22/08/16)
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