31.10.16

¿Por qué acepta España sin cuestionar un nuevo recorte de gasto para este año de 5.500 millones de euros?

"(...) Cuenta el ministro cómo transcurrió la reunión del Eurogrupo que tuvo lugar en Bruselas el 12 de marzo de 2012. En ella se produjo aquella foto en que Jean-Claude Juncker aprieta por atrás con las dos manos la yugular de De Guindos.

 El ministró cuenta que aquella sesión del Eurogrupo fue “quizá la más dura que recuerdo con España”. Y, aunque lo calla, también la más humillante para él y para España. Porque, “el episodio del tigre saltando sobre la pieza al comienzo de la reunión no era nada en comparación con lo que me esperaba dentro”.

Lo que le esperaba dentro era “el tira y afloja con la cifra de déficit”. A pesar de su resistencia a aceptar las cifras de la Comisión, “volví a casa con un ajuste adicional de 5.000 millones de euros bajo el brazo porque la Comisión finalmente nos fijó un déficit público del 5,3% del PIB, medio punto menos que lo que pretendíamos. 

Mantuvo el objetivo del 3% para 2013, como finalmente tuvimos que reflejar en el Programa de Estabilidad que enviamos a Bruselas en abril de ese año. No era en absoluto creíble, pero daba igual. Era una cuestión casi de autoridad” (la negrita es mía).

Este relato es revelador de cómo se toman las decisiones sobre el déficit y los recortes en la UE. 

Primero, se ve que la fijación del déficit es un juego hipócrita de mercadeo político, un tira y afloja, no una decisión basada en criterios técnicos económicos. 

 Segundo, releva el fetichismo del déficit de la Comisión Europea, que deja de lado cualquier otra consideración económica (crecimiento), social (paro, pobreza) o política (populismos).  (...)

 Y es también ilustrativo el abandono del objetivo de equilibrio presupuestario a medio plazo por el nuevo gobierno del Reino Unido después del Brexit.

Dejémonos, por tanto, de fetichismos e hipocresías. ¿Qué sentido tiene exigir a España un nuevo recorte de gasto para este año de 5.500 millones de euros? ¿Por qué lo aceptamos sin cuestionar su oportunidad y sus efectos? En todo caso, que nos digan cuales serán esos efectos sobre el crecimiento, el paro, la pobreza, el malestar social y el populismo político. De esa forma, podremos verificarlo y exigir responsabilidades.

Esta última cuestión, la responsabilidad por los efectos de las políticas, es importante. Hasta ahora la Comisión Europea actuaba con total impunidad. Pero un fallo reciente del Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado que la Comisión Europea y el BCE pueden ser juzgados como responsables de las consecuencias de sus programas de rescate. Se acabó la impunidad. 

Ahora la ética de las reglas fetichistas e hipócritas, como las del déficit, ha de ser sustituida por la ética de las consecuencias. Quizá la judicial sea una vía efectiva para el cambio de políticas. Volveremos sobre esta cuestión."            (Antón Costas, 30/10/16)

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