"La carta de la Comisión Europea
(CE) ha llegado. Firmada por el Vicepresidente y el comisario encargado
de asuntos económicos y financieros, el conservador letón Valdis
Dombrovskis y el socialista francés Pierre Moscovici respectivamente.
Está dirigida al ministro de Finanzas espanol, todavía en funciones,
Luis de Guindos, y las instrucciones son claras:
un ajuste del 0,5% del PIB en el presupuesto del año 2017, es decir,
5.500 millones de euros que deberán salir o bien de recortes o bien de
subidas de impuestos, todo para alcanzar el objetivo del défit del 3,5%.
El
momento escogido para el envío de la carta es delatador. Ni dos días
después de la decision del comité federal de PSOE ha esperado el señor
Juncker a enviar la misiva. Sabedor de que este tipo de intervenciones
en la política nacional no hubieran hecho más que dificultar el giro
politico del partido socialista, dando alas a los fieles al No-es-No a
Rajoy, el presidente de la comisión decidió ser prudente.
Según informa
Eurointelligence, lo mismo ocurrirá en Italia, por cierto, donde a la
espera del resultado del referendum constitucional en el que Mateo Renzi
se juega su futuro, la CE ya ha decidido esperar al día después para
dar su veredicto sobre la propuesta del presupuesto público italiano. (...)
Lo que queda fuera de duda es que esta carta es una fuerte amenaza a la
débil economía española. El respiro de recortes de los dos últimos años,
a sabiendas del ciclo electoral que se avecinaba, frenó las políticas
procíclicas de austeridad ayudando un cierto crecimiento en términos del
PIB (Gráfico 1, línea de puntos).
El freno a la austeridad, sin
embargo, ha hecho al gobierno de Rajoy incumplir los objetivos de
déficit y a punto han estado de costarle una grave sanción por parte de
la CE. Aunque como todas las normas y leyes de la UE, estas se pueden
revisar si la estabilidad política se ve amenazada, y gracias a la
presión de Alemania, las sanciones han sido evitadas. Básicamente, se ha
ayudado a Rajoy a mantener su economía a flote en aras de su
continuidad política. (...)
La foto es clara: durante los años anteriores a la crisis el sector
privado, tanto familias y hogares, como empresas, fueron el motor de la
economía gastando más de lo que ingresaban, es decir, endeudandose,
principalmente para comprar y construir pisos. Éste fue, sin más
misterio, el milagro de la economía espanola. Esta situación de bonanza
permitió al Estado recaudar impuestos y gastar moderamente en
prestaciones sociales (desempleo, etc). Incluso, consiguió tener
deficits cercanos a cero. Pero ésta es la historia que ya todos
conocemos.
La situación ahora es diferente. El sector privado está
ahorrando, trantando de librarse de toda la deuda contraída en los años
de bonanza. Sin embargo, el Estado está en déficit debido al aumento
del gasto que ha sufrido y a la caída de la recaudación. Ésto es: sector
público y las compras de productos espanoles desde el exterior están
ayudando a la economía a crecer. (...)
Para empezar, el déficit actual, que casi no se ha movido en los últimos
dos anos (5,2% en 2015 y 5,9% en 2014), ha generado un impulso positivo
y sobretodo, ha estabilizado las espectativas de familias y empresas,
dando margen para volver a consumir. Es decir, no es que el ajuste
presupuestario haya ayudado al crecimiento, sino que, el frenazo a los
recortes ha dado estabilidad a la demanda agregada en vez de seguir
contrayendola. (...)
Gracias a ello, el consumo ha venido recuperándose desde 2014 (línea
roja Gráfico 2). Sin embargo esto no deja de sorprender, dada la escasa
creación de empleo y la lamentable situación de precariedad de los
puestos que se crean. La respuesta no está muy lejos: España también se
ha favorecido de los turístas que ahora prefieren el sur de Europa en
lugar del norte de África. (...)
Resumiendo: Rajoy puede dar gracias al turismo por recuperar el consumo y
a la crisis del euro y el QE del Banco Central Europeo, asi como la
política de la OPEC por la bajada del precio del euro y el petróleo
respectivamente. Sin ellos, huelga decir que en estos asuntos el
gobierno del Reino ni pincha ni corta y que ha sido la dichosa fortuna
quien les ha sonreído, la economía no estaría viendo estas tasas de
crecimiento.
Y debe agradecer, aún más si cabe, a Merkel y la CE por no
forzarle a realizar los recortes acordados para alcanzar el objetivo del
déficit –sin esto, el crecimiento hubiera sido imposible, y la
situación política incluso más tensa. (...)
La carta, pues, y la consecuente vuelta a las políticas procíclicas de
austeridad reducirán de nuevo la demanda agregada, al menos, por valor
del 0,5% del PIB. Además, habrá efectos secundarios (el famoso
multiplicador keynesiano) que pueden provocar que el efecto sea aún
mayor. (...)" (Ayoze Alfageme
, Sin Permiso, 27/10/2016)
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