"La rendición incondicional el PSOE a los pies de Mariano Rajoy, que nos
condena a una nueva legislatura en mano e la derecha más corrupta y
lesiva a la vida de las clases trabajadoras, es solamente un capítulo
más y , con suerte, uno de los último de una larga lista de traiciones
históricas de la socialdemocracia española (...)
Pero esta crisis el PSOE no es más que un síntoma de algo más global,
como es el desmoronamiento de la socialdemocracia como proyecto político
a nivel mundial y su modelo reformista de “estado del bienestar” que,
en la etapa actual de desarrollo el sistema capitalista y, ante la caída
del llamado “socialismo real” y ante la debilidad del movimiento obrero
en los países desarrollados, ha dejado de ser funcional a los intereses
del sistema y es así que, quienes detentan el poder económico están
procediendo a desmantelar progresivamente (...)
Porque históricamente ese fue el rol de la socialdemocracia a partir de
la segunda mitad del siglo XX, en que la mayor parte de los países de la
Europa Occidental pasaron por etapas de gobiernos socialdemócratas que,
lejos de debilitar, fortalecieron al capitalismo.
Porque ese era su
rol, más aun en momentos en que en el mundo, la derrota del fascismo
había tenido a la Unión Soviética como actor protagónico y que, las
ideas marxistas se extendían e influían en gran parte de la humanidad.
Todo ello sumado a la existencia de organizaciones obreras muy fuertes
en los países capitalistas europeos y los resabios de una guerra
devastadora, hicieron que el gran capital, prefiera ceder a los
trabajadores y trabajadoras europeos y norteamericanos ciertas
condiciones de educación, sanidad y consumo que eviten en ellos la
tentación de desafiar la propiedad de los medios de producción como
habían hecho sus vecinos más allá de la cortina de hierro. (...)
Sin embargo, estas políticas económicas keynesianas y de ampliación
de derechos laborales aplicadas en EEUU con el New Deal de Roosevelt y
en Europa por los partidos “socialistas y laboristas”, fueron entendidas
desde el poder económico como concesiones temporales necesarias para el
doble objetivo de: deslegitimar los procesos socialistas de Europa del
este e ir, poco a poco asimilando a los partidos y organizaciones
sindicales a la estructura el sistema, limando sus aristas y debilitando
su capacidad de organización y convocatoria hasta que, debilitados
ambos frentes, pueda volver a implantarse un capitalismo en su versión
más cruda y descarnada, en lo que llamamos hoy neoliberalismo y que,
experimentado primero en el Chile de Pinochet, fue extendido por el
mundo de la mano de Reagan y Thacher además de la creciente complicidad
de los partidos socialdemócratas que lejos de oponer resistencia han
sido claves, tanto en la caída del socialismo real como en la
implementación progresiva del neoliberalismo y el desmontaje del
cacareado “estado del bienestar”.
Es así que cuando nos
enfrentamos a partir de 2008 a una crisis económica solamente comparable
con la de 1929, los poderes económicos al no tener en frente ni
poderosas organizaciones obreras en Europa occidental, ni un bloque
consistente de países socialistas en frente, optan por pisar el
acelerador neoliberal cargando la factura de la crisis a las clases
subalternas y profundizando el desmantelamiento de lo que queda de
conquistas y derechos sociales. Total, sin existir en frente un enemigo
de peso, no necesitan esta vez ceder ni un ápice de sus privilegios de
clase, en cambio deciden dar una vuelta de tuerca más para
incrementarlos. De esta manera dejan en evidencia dos cosas
fundamentales:
La primera es que la socialdemocracia y sus
políticas nunca fueron una “tercera vía” sino un mero instrumento del
poder capitalista y la segunda y más importante es que, al no serle en
la fase actual de acumulación capitalista necesaria, la salida
reformista socialdemócrata ha entrado en un punto muerto y sin futuro lo
cual se evidencia en la crisis profunda de sus organizaciones políticas
y en el hecho de que sin importar quien gobierne en la Europa actual,
pasando por los partidos conservadores como el PP en el estado español, o
socialdemócratas como en Francia, o en coalición de unos y otros como
en Alemania, o incluso partidos supuestamente a la izquierda de estos
como Syriza en Grecia, los poderes económicos a través de sus
instrumentos políticos como la Unión Europea imponen el mismo tipo de
política de ajuste neoliberal a todos sin aceptar el más mínimo matiz
desde su evidente posición de fuerza. (...)
Ante este escenario, las clases populares y obreras decepcionadas por
la progresiva traición de los partidos socialdemócratas y, ante la
inexistencia de una izquierda revolucionaria capaz de leer, interpretar y
devolver en forma de propuestas verdaderamente transformadoras y
anticapitalistas la insatisfacción creciente, están engrosando cada vez
más las filas de una peligrosa y creciente extrema derecha racista y
xenófoba que ha hecho de los inmigrantes los “cristianos propicios” para
culpar de todos los males y sacrificar en el gran circo romano europeo
del siglo XXI.
No obstante hará que preguntarse por que las
clases obreras, en los mismos barrios que antes apoyaban masivamente al
Partido Comunista Francés o que resistían valientemente desde los
sindicatos los ajustes del Thacherismo, hoy apoyan a alguien como Marine
Le Pen o a Nigel Farage.
Entiendo yo que la respuesta está en que,
mientras la izquierda europea adolece de un discurso acomplejado que
parece estar pidiendo perdón todo el tiempo de sus orígenes, que
solamente mantiene el discurso revolucionario en las banderas y actos de
nostalgia y que, en la práctica está cada vez más domesticada con mas
despachos que calle y que se mimetiza cada vez más en los programas de
la socialdemocracia a la que critica para luego apoyarla que gobierne,
los neofascistas, hablan claro y sin concesiones, con brutalidad y
simpleza, mucho más cerca en el discurso y en la capacidad de empatía
con las clases trabajadoras depauperadas por la crisis y la gestión de
la misma por las élites. (...)" (René Behoteguy Chávez , Rebelión, 16/11/16)
No hay comentarios:
Publicar un comentario