22.11.16

La secesión de los ricos es la más consolidada... pero hay más

"-Los autores de “La secesión de los ricos” proponen un repaso a las biografías de las cuatro personas más opulentas del mundo: Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffet y Amancio Ortega. También las del nuevo multimillonario chino, Peter Fung, o la de Ingvar Kamprad, fundador de Ikea. Y las de Johnny Deep, Lady Gaga, Julio Iglesias, Shakira, Messi, Cristiano Ronaldo… ¿Está justificado el título del libro?

No sólo hay una secesión de los ricos. En el prólogo digo que estamos en tiempo de “secesiones”. La de los ricos es la más consolidada: una pequeña franja de la población se ha desprendido y vive en otro mundo. Han dejado de interesarse y sentirse vinculados a un territorio concreto. 

En cierto modo, esto es representativo del proceso de globalización y del paso del capitalismo industrial al capitalismo financiero y especulativo. En el primero había un enraizamiento, una empresa, trabajadores, sindicatos y empresarios que se encuentran y hablan. Un polígono industrial, y también una sociedad que los acoge. La economía digital y especulativa es, por definición, “aterritorial”: no tiene patria. 


-Ariño y Romero citan a Thierry Pech en “Les temps des riches. Anatomie d’une sécession”, quien señala la relevancia de un capitalismo globalizado y ampliamente financiarizado, políticas fiscales que favorecen la acumulación y una religión del éxito individual. En otros términos, afirman los autores, “la revolución de las élites es el resultado del avance del capitalismo financiero a caballo de la revolución de las sociotecnologías digitales”. ¿Qué importancia atribuyes a la tecnología?

Las nuevas tecnologías hacen posible trasladar en un instante millones de euros de un punto a otro del planeta, y han roto definitivamente las barreras. Son las que permiten que este grupo “secesionado” esté en todas partes y en ningún sitio al mismo tiempo: el don de la ubicuidad. 

¿Papanatismo respecto a la tecnología? Con todo hay papanatismo. Es característico de cualquier cosa que se convierte en referencia. Empezamos diciendo que las redes suponían una especie de paraíso, en el que todo el mundo podría manifestarse y tener voz propia, es decir, el prólogo de la libertad definitiva. Pero en la práctica, ha ocurrido lo que parecía previsible. 

No olvidemos que el origen de Internet es el ejército. Es un espacio que ofrece grandes posibilidades, que lo son asimismo de control, dominación y simplificación. Siempre digo que hoy el intelectual más importante es Google, es el señor a través del que millones de personas hacen un recorrido que sus algoritmos han diseñado. Conducen las lecturas, las reflexiones, las referencias y los iconos de muchas personas.

-En tu artículo “En el vacío que nos habita”, publicado en el último número de la revista “La maleta de Portbou”, reproduces una reflexión del filósofo John Gray: “El voto a favor del Brexit demuestra que las reglas de la política han cambiado de forma irreversible. La estabilización que parecía haberse alcanzado tras la crisis financiera era un camelo”. ¿Qué ha supuesto a tu juicio el Brexit?

Es una manifestación más de la teoría de las secesiones. En un momento en que la gente vota a unos políticos, pero continúan gobernando otros a los que no han elegido, al final se vota a quien más provoque, irrite o inquiete a los poderes establecidos. 

El Brexit es un ejemplo de ello, como lo son Trump, Marine Le Pen o, en otro sentido, Podemos. Se han marchado los ricos, pero también los funcionarios “free tax” de Bruselas, que además de no pagar impuestos pretenden la “expertise” de gobernar por encima de quienes tienen la legitimidad democrática. 

Se están replegando los países en sí mismos como respuesta a la globalización. Se han marchado también los terroristas suicidas, que rompen el diálogo antropológico mínimo entre las personas. El mínimo común que las une: la voluntad de no morir. (...)"                    (Enric Llopis , entrevista a Josep Ramoneda, Rebelión, 19/10/16)

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