"-Los autores de “La secesión de los ricos” proponen un repaso a
las biografías de las cuatro personas más opulentas del mundo: Bill
Gates, Carlos Slim, Warren Buffet y Amancio Ortega. También las del
nuevo multimillonario chino, Peter Fung, o la de Ingvar Kamprad,
fundador de Ikea. Y las de Johnny Deep, Lady Gaga, Julio Iglesias,
Shakira, Messi, Cristiano Ronaldo… ¿Está justificado el título del
libro?
No sólo hay una secesión de los ricos. En el prólogo
digo que estamos en tiempo de “secesiones”. La de los ricos es la más
consolidada: una pequeña franja de la población se ha desprendido y vive
en otro mundo. Han dejado de interesarse y sentirse vinculados a un
territorio concreto.
En cierto modo, esto es representativo del proceso
de globalización y del paso del capitalismo industrial al capitalismo
financiero y especulativo. En el primero había un enraizamiento, una
empresa, trabajadores, sindicatos y empresarios que se encuentran y
hablan. Un polígono industrial, y también una sociedad que los acoge. La
economía digital y especulativa es, por definición, “aterritorial”: no
tiene patria.
-Ariño y Romero citan a Thierry Pech en “Les
temps des riches. Anatomie d’une sécession”, quien señala la relevancia
de un capitalismo globalizado y ampliamente financiarizado, políticas
fiscales que favorecen la acumulación y una religión del éxito
individual. En otros términos, afirman los autores, “la revolución de
las élites es el resultado del avance del capitalismo financiero a
caballo de la revolución de las sociotecnologías digitales”. ¿Qué
importancia atribuyes a la tecnología?
Las nuevas tecnologías
hacen posible trasladar en un instante millones de euros de un punto a
otro del planeta, y han roto definitivamente las barreras. Son las que
permiten que este grupo “secesionado” esté en todas partes y en ningún
sitio al mismo tiempo: el don de la ubicuidad.
¿Papanatismo respecto a
la tecnología? Con todo hay papanatismo. Es característico de cualquier
cosa que se convierte en referencia. Empezamos diciendo que las redes
suponían una especie de paraíso, en el que todo el mundo podría
manifestarse y tener voz propia, es decir, el prólogo de la libertad
definitiva. Pero en la práctica, ha ocurrido lo que parecía previsible.
No olvidemos que el origen de Internet es el ejército. Es un espacio que
ofrece grandes posibilidades, que lo son asimismo de control,
dominación y simplificación. Siempre digo que hoy el intelectual más
importante es Google, es el señor a través del que millones de personas
hacen un recorrido que sus algoritmos han diseñado. Conducen las
lecturas, las reflexiones, las referencias y los iconos de muchas
personas.
-En tu artículo “En el vacío que nos habita”,
publicado en el último número de la revista “La maleta de Portbou”,
reproduces una reflexión del filósofo John Gray: “El voto a favor del
Brexit demuestra que las reglas de la política han cambiado de forma
irreversible. La estabilización que parecía haberse alcanzado tras la
crisis financiera era un camelo”. ¿Qué ha supuesto a tu juicio el
Brexit?
Es una manifestación más de la teoría de las
secesiones. En un momento en que la gente vota a unos políticos, pero
continúan gobernando otros a los que no han elegido, al final se vota a
quien más provoque, irrite o inquiete a los poderes establecidos.
El
Brexit es un ejemplo de ello, como lo son Trump, Marine Le Pen o, en
otro sentido, Podemos. Se han marchado los ricos, pero también los
funcionarios “free tax” de Bruselas, que además de no pagar impuestos
pretenden la “expertise” de gobernar por encima de quienes tienen la
legitimidad democrática.
Se están replegando los países en sí mismos
como respuesta a la globalización. Se han marchado también los
terroristas suicidas, que rompen el diálogo antropológico mínimo entre
las personas. El mínimo común que las une: la voluntad de no morir. (...)" (Enric Llopis , entrevista a Josep Ramoneda, Rebelión, 19/10/16)
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