"¿Cómo analizaría ahora Joe Bageant el posible ascenso de Trump a la
presidencia de Estados Unidos?
A sólo dos días de las elecciones, Trump
tiene opciones, pese a las críticas de las últimas semanas, a los
escándalos sobre su trato vejatorio a las mujeres, y el apoyo de todo el
sistema a Hillary Clinton. Bageant, un periodista de raza, con poca
suerte en la vida, escribió uno de los mejores libros sobre su país: Crónicas de la América profunda (Libros del lince), (...)
Bageant, originario de Winchester, en Virginia Occidental, desarrolló su
carrera profesional en California. Regresó a su casa una vez jubilado, y
con problemas de salud. (...)
Lo que constató Bageant al regresar a Winchester es que el mundo en
el que había creído había iniciado una profunda regresión. Los
trabajadores blancos, religiosos, con raíces en Escocia o Irlanda del
Norte, los bisnietos y nietos de los pioneros que se fabricaban su
propio whisky y que rechazaban con violencia que las autoridades
federales les advirtieran de que esos brebajes debían pasar por un
control sanitario, se habían encerrado en sí mismos.
Habían perdido sus trabajos en la industria, no entendían nada de lo
que se cocinaba en la coste este, y en Washington, y consumían sin parar
programas de entretenimiento y deportes en televisión. Siempre, claro,
provistos de muchas cervezas y alcohol en abundancia. Bageant era uno de
ellos, pero se llevaba las manos a la cabeza.
Les culpaba por
refugiarse en sus hogares, con la pantalla de televisión, pero también
lanzaba reproches a los responsables políticos que no querían mezclarse
con ellos en la barra de un bar. Y, en concreto, criticaba al Partido
Demócrata por no saber qué hacer con unas clases sociales que se sentían
los grandes perjudicados por la modernidad y la globalización.
Son esos colectivos, los amantes de la caza, los que tragan su
whisky, los que se inclinan ahora por Trump, gracias, también, a décadas
de consumo televisivo, a horas y horas de entretenimiento, mensajes
directos y fáciles, y espectáculo deportivo sin parar.
De esa parte de Estados Unidos nadie quiere hablar. Pero existen. Los republicanos hace tiempo que lo saben. (...)
Esos trabajadores blancos, sin referencias, no están solos. Sería ahora
también oportuno que George Packer nos indicara cómo ha evolucionado
Tammy Thomas. Packer, autor de un libro vital, El desmoronamiento (Debate) (...)
El caso de Thomas es de enorme interés. Una chica negra,
concienciada, con valor y enorme arrojo, que nace en Youngstown, Ohio. A
través de ella, Packer explica cómo la industria de acerías que brilló
en la segunda parte del siglo XX, con hornos que funcionaban
veinticuatro horas al día, y que proporcionaban empleo y vida para todos
los colectivos en aquellas ciudades, se borró por completo.
Ya no
existen. ¿Los trabajadores negros, empobrecidos, apoyarán a Trump? No
apuestan por él, en la misma proporción que los obreros blancos, pero
tampoco se ilusionan mucho por Hillary Clinton.
En Estados Unidos es importante tener en cuenta que la voz cantante,
la que da identidad –todavía—al país es una mayoría de la población que
es blanca, y descendiente del Reino Unido. Se puede, sin embargo, afinar
todavía más para entender esa realidad.
Lo explicó Bageant: De los 30
estados conservadores que se inclinaron por George W. Bush en 2000,
hasta 23 estaban en la lista de los 30 estados con mayor población
descendiente de los escoceses que provenían del Ulster, ahora Irlanda
del Norte.
Bush ganó en nueve de los diez primeros, con un margen del
55% de los votos. Por contra, sólo ganó en dos de los diez estados con
menor población de esa procedencia, en las dos Dakotas. (...)
Pero lo que interesa ahora es que esos escoceses, en una situación
económica desastrosa, emigraron hacia las costas de Estados Unidos a lo
largo del siglo XVIII. Y actuaron de forma terrible. Hombres de
frontera, cerrados, amantes de las armas, acabaron configurando la
imagen del país, de la identidad de Estados Unidos, del pueblo
americano, al margen de las elites educadas, y del resto de inmigrantes
que se acabaron haciendo un hueco.
Y resulta que Trump es de origen escocés. Es perfecto para esa
población que sigue pensando que es ella la que debe dirigir Estados
Unidos, desde sus casas, con sus cervezas, viendo la televisión,
fomentado que el Ejército tenga mano dura con todos. Y con la escopeta
en el rincón del salón, por si es necesario utilizarla.
Puede ganar. Tiene muchas opciones, mientras la costa Este sigue sin entender qué ha sucedido." (Manel Manchón, 06/11/16)
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