"(...) Los principales problemas se centran en el crecimiento, productividad,
participación laboral, empleo, inversión pública y distribución de la
renta. Estos problemas empezaron mucho antes de la última crisis, por lo
que no es achacable a la gestión de Obama, aunque en ningún caso se
puede hablar de un mandato brillante en materia económica. (...)
En materia de crecimiento, el gráfico 1 muestra la evolución del PIB
desde 1950. Se puede observar como se ha producido un cambio estructural
a partir de los años 2000, con un efecto escalón significativo. Desde
un crecimiento medio del 4,5% entre 1950-1970, hemos pasado a un
crecimiento medio inferior al 2% entre 2000-2015.
Estos problemas
revelan que los problemas de la economía americana no son cíclicos, sino
estructurales. Ello explica la débil recuperación fruto de la brusca
caída de la productividad, y la ausencia de un cambio de rumbo en la
política económica que permita cambiar el patrón de crecimiento. (...)
Parte de esta ralentización del crecimiento en EEUU tiene
que ver con la productividad, como se puede apreciar en el grafico 2.
Si no fuese por el crecimiento de la población, EEUU seguramente estaría
estancado. Esta baja productividad también explica los bajos salarios y
la mala calidad del empleo y la ralentización de la participación en el
mercado laboral.
La economía americana ha dejado de producir incrementos de productividad que mejoren salarios y empleos
Es
sintomático que el crecimiento medio de la productividad fue del 2,1%
entre 1950-2000, lo que unido al avance poblacional permitió crecer a
ritmos por encima del 3,5%-4%. En la época dorada de las empresas
puntocom, la productividad se elevó sustancialmente, para a partir de
este punto fatídico, el pinchazo de la burbuja, comenzar a caer de forma
muy brusca, hasta tasas cercanas a 0%.
Esto tiene que ver, en parte,
con el cambio de paradigma empresarial a favor de la maximización del
valor del accionista y la reducción drástica de la inversión y por ende
del empleo.
La consecuencia clásica de los efectos de una
ralentización de la productividad es la atonía en el crecimiento del
empleo y salarios y por ende en la participación en el mercado laboral.
Esto
se dibuja con claridad en el gráfico 3 donde se ve perfectamente esta
situación en la que el empleo ha dejado de crecer, a pesar del impulso
del crecimiento, y se ha producido un cambio estructural en la serie,
con un efecto escalón que nos muestra un estancamiento del crecimiento
del empleo en el umbral del 0,5%-1,0%.
Una consecuencia de la baja tasa de creación de empleo es
la reducción de la tasa de participación laboral, que como se dibuja en
el grafico 4 se ha situado en niveles de 1982. Ello presiona a la baja
la renta per cápita, ya que hay menos trabajadores ocupados y por ello
la masa salarial también es menor.
El mito del pleno empleo y salarios dignos ya es historia en la economía norteamericana
Las
variables que explican la evolución de la participación laboral tienen
que ver con la escasa demanda de trabajos de baja cualificación, seguido
por la elevada ratio de hombres encarcelados en los últimos años, lo
que ha provocado una caída de la participación entre los hombres de
25-54 años de algo más de 3 p.p desde el año 2000.
Este efecto se nota
particularmente entre la población negra. También la mujer ha sufrido un
retroceso en la participación, después de un periodo de crecimiento.
Por último, los jóvenes también abandonan el mercado laboral, en parte
por el aumento del número de años de estudio.
Una consecuencia de todo esto es la erosión de los
salarios y la riqueza en EEUU. Como se percibe en el gráfico 5, tras el
máximo, los salarios han perdido algo más del 8% (en dólares de 2014).
Si nos atenemos a la distribución, prácticamente todos los percentiles
muestran estabilidad o decrecimiento, siendo los más afectados los
situados en los percentiles más bajos. La parte más alta de la
distribución ha experimentado incrementos modestos del 0,2%-0,3%.
En
resumen, Obama deja el país en una situación realmente delicada,
especialmente para las rentas medias y bajas, lo que está siendo
aprovechado por Trump para dinamitar el cierto consenso que quedaba en
EEUU.
Estos problemas de empleo, salarios, productividad y distribución
de la renta se han generalizado en la gran parte de economías
occidentales, lo que ha dado pábulo a que se pudieran formar mayorías
que quieran romper esta dinámica. El problema es que estas mayorías
pueden dar como resultado a que personajes como Trump o Le Pen pudieran
llegar a los principales gobiernos. Atentos." (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 24/10/16)





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