9.11.16

Obama deja el país en una situación realmente delicada para las rentas medias y bajas, lo que está siendo aprovechado por Trump para dinamitar el consenso que quedaba en EEUU

"(...) Los principales problemas se centran en el crecimiento, productividad, participación laboral, empleo, inversión pública y distribución de la renta. Estos problemas empezaron mucho antes de la última crisis, por lo que no es achacable a la gestión de Obama, aunque en ningún caso se puede hablar de un mandato brillante en materia económica. (...)

En materia de crecimiento, el gráfico 1 muestra la evolución del PIB desde 1950. Se puede observar como se ha producido un cambio estructural a partir de los años 2000, con un efecto escalón significativo. Desde un crecimiento medio del 4,5% entre 1950-1970, hemos pasado a un crecimiento medio inferior al 2% entre 2000-2015.

 Estos problemas revelan que los problemas de la economía americana no son cíclicos, sino estructurales. Ello explica la débil recuperación fruto de la brusca caída de la productividad, y la ausencia de un cambio de rumbo en la política económica que permita cambiar el patrón de crecimiento.  (...)


Parte de esta ralentización del crecimiento en EEUU tiene que ver con la productividad, como se puede apreciar en el grafico 2. Si no fuese por el crecimiento de la población, EEUU seguramente estaría estancado. Esta baja productividad también explica los bajos salarios y la mala calidad del empleo y la ralentización de la participación en el mercado laboral.

La economía americana ha dejado de producir incrementos de productividad que mejoren salarios y empleos

Es sintomático que el crecimiento medio de la productividad fue del 2,1% entre 1950-2000, lo que unido al avance poblacional permitió crecer a ritmos por encima del 3,5%-4%. En la época dorada de las empresas puntocom, la productividad se elevó sustancialmente, para a partir de este punto fatídico, el pinchazo de la burbuja, comenzar a caer de forma muy brusca, hasta tasas cercanas a 0%. 

Esto tiene que ver, en parte, con el cambio de paradigma empresarial a favor de la maximización del valor del accionista y la reducción drástica de la inversión y por ende del empleo.


La consecuencia clásica de los efectos de una ralentización de la productividad es la atonía en el crecimiento del empleo y salarios y por ende en la participación en el mercado laboral.

Esto se dibuja con claridad en el gráfico 3 donde se ve perfectamente esta situación en la que el empleo ha dejado de crecer, a pesar del impulso del crecimiento, y se ha producido un cambio estructural en la serie, con un efecto escalón que nos muestra un estancamiento del crecimiento del empleo en el umbral del 0,5%-1,0%.

 

Una consecuencia de la baja tasa de creación de empleo es la reducción de la tasa de participación laboral, que como se dibuja en el grafico 4 se ha situado en niveles de 1982. Ello presiona a la baja la renta per cápita, ya que hay menos trabajadores ocupados y por ello la masa salarial también es menor.

El mito del pleno empleo y salarios dignos ya es historia en la economía norteamericana

Las variables que explican la evolución de la participación laboral tienen que ver con la escasa demanda de trabajos de baja cualificación, seguido por la elevada ratio de hombres encarcelados en los últimos años, lo que ha provocado una caída de la participación entre los hombres de 25-54 años de algo más de 3 p.p desde el año 2000.

 Este efecto se nota particularmente entre la población negra. También la mujer ha sufrido un retroceso en la participación, después de un periodo de crecimiento. Por último, los jóvenes también abandonan el mercado laboral, en parte por el aumento del número de años de estudio.

 

Una consecuencia de todo esto es la erosión de los salarios y la riqueza en EEUU. Como se percibe en el gráfico 5, tras el máximo, los salarios han perdido algo más del 8% (en dólares de 2014). Si nos atenemos a la distribución, prácticamente todos los percentiles muestran estabilidad o decrecimiento, siendo los más afectados los situados en los percentiles más bajos. La parte más alta de la distribución ha experimentado incrementos modestos del 0,2%-0,3%.

 

En resumen, Obama deja el país en una situación realmente delicada, especialmente para las rentas medias y bajas, lo que está siendo aprovechado por Trump para dinamitar el cierto consenso que quedaba en EEUU. 

Estos problemas de empleo, salarios, productividad y distribución de la renta se han generalizado en la gran parte de economías occidentales, lo que ha dado pábulo a que se pudieran formar mayorías que quieran romper esta dinámica. El problema es que estas mayorías pueden dar como resultado a que personajes como Trump o Le Pen pudieran llegar a los principales gobiernos. Atentos."                      (Alejandro Inurrieta, Vox Populi, 24/10/16)

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