"La crisis de Grecia se acerca a un momento que podría ser crucial
tras un año de relativa calma, ya que el gobierno, que está perdiendo
apoyo, se ve en la obligación de hacer frente a las inflexibles demandas
de los acreedores.
El partido de gobierno, el izquierdista
Syriza, está considerando la opción de convocar elecciones anticipadas
en 2017 porque cada vez cree menos posible lograr concesiones en cuanto a
un alivio de la deuda o la austeridad por parte de la eurozona y el
Fondo Monetario Internacional. (...)
Una renovación de la crisis de deuda de Grecia en 2017 supondría otra
prueba para la cohesión de la Unión Europea, cuyo sistema político
afronta el reto de superar a los populistas euroescépticos en un
conjunto de elecciones nacionales el próximo año. Los gobiernos europeos
no quieren reavivar el drama heleno, pero tampoco quieren hacer
concesiones a Atenas para evitarlo.
Tsipras, que mantendrá
reuniones con los mandatarios de Alemania y Francia en los próximos
días, sorprendió a los griegos y los acreedores del país la semana
pasada con regalos fiscales que se consideran preparatorios de unas
elecciones. Prometió a 1,6 millones de pensionistas una bonificación de
Navidad de entre 300 euros y 800 euros. Además, suspendió el aumento
previsto del IVA en las islas del Egeo que han recibido gran número de
refugiados de Medio Oriente. Las autoridades de la UE señalaron que
estudiarán si las promesas de Tsipras son compatibles con los
compromisos del rescate de Grecia.
Si hubiera elecciones
anticipadas el próximo año, fuentes de Syriza esperan una derrota del
partido y un nuevo Gobierno liderado por la formación conservadora Nueva
Democracia. Las fuentes señalan que su objetivo en los eventuales
comicios sería evitar ser barridos, algo que consideran una posibilidad
si se mantienen demasiado en el poder sin lograr concesiones de los
acreedores.
Las negociaciones realizadas este mes han demostrado a
los líderes helenos que están atrapados entre las exigencias de sus
acreedores más poderosos: Alemania y el Fondo Monetario Internacional.
Berlín
sólo está dispuesto a comprometerse a reducciones menores de la deuda
griega y el FMI insiste en que deben realizarse reformas políticamente
onerosas, como recortes de las pensiones, sobre todo si Alemania insiste
en que Grecia debería tener un mayor superávit presupuestario.
El
FMI, que no desea que se le culpe de la austeridad, ha señalado que
sería menos severo con Grecia si Europa redujera el objetivo fiscal.
Además, insiste en que siga la desregulación de las leyes laborales
helenas, lo cual Syriza ha considerado un ataque inaceptable a los ya de
por sí reducidos derechos de los trabajadores.
Las autoridades
alemanas están de acuerdo con el FMI en que Grecia necesita mayores
reformas económicas, pero no están de acuerdo con el fondo en lo
referente a la deuda griega. Alemania cree que no hace falta tomar una
decisión sobre si hay que reestructurar la enorme cantidad de créditos
de rescate al país y cómo hay que hacerlo hasta que el programa concluya
en 2018. El FMI, por su parte, considera la deuda helena claramente
insostenible y desea que Berlín concrete ahora qué tipo de alivio está
dispuesto a ofrecer, aunque las decisiones finales no se tomen hasta
2018.
Si no hay un compromiso entre el FMI y Alemania --algo que
no se logra desde principios de 2015-- es probable que los gobiernos
griegos sigan teniendo que hacer frente a exigencias de recortes
dolorosos sin apenas recompensa." (Nektaria Stamouli y Marcus Walker , The Wall Street Journal, en Rebelión, 15/12/16)
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