"Escribo desde el móvil, en el metro, a ratitos, mientras salto de un
trabajo a otro. también como en el bus, para que me de tiempo a tomarme
un café tranquila y desconectar de mi trabajo de teleoperadora de
mañanas, olvidar las tensiones y malos humores de los clientes y poder
enfrentarme fresca a los problemas de back office de una empresa de
seguros, que realiza tropocientas mil tramitaciones diarias.
Soy, a día de hoy, teleoperadora, administrativa, madre, pareja,
hija, hermana, amiga … aunque la mayor parte del tiempo, sólo soy una
persona cansada, que corre de casa a un trabajo de media jornada, de
éste a otro, del otro a casa y todo para poder sobrevivir, porque
sinceramente, esto no es vida.
Intentar gestionar vida laboral y personal en estas condiciones, es
como poco, una misión imposible. Sale perdiendo tu calidad de vida,
pierden tus hijos que o no te ven o te ven cansada, arrastrándote, en tu
tiempo de ocio, a alguna actividad fuera de la que tú desearías hacer,
que es vegetar en el sofá. Pierde tu pareja, que, con suerte, acepta y
entiende tus malhumores, tus pocas ganas de hablar, de escuchar, de
acompañarlo en una salida con amigos, con la familia, solos. Pierdes tu
misma, que te das cuenta que no llegas a donde quieres, que no estás al
100% en ningún sitio.
Y todo esto se pierde, porque las condiciones laborales en este país
son absolutamente esclavistas, porque para llegar a fin de mes una
familia de 4 miembros, con dos adolescentes, tienen que trabajar más de
100 horas semanales entre los dos adultos. Lo peor, es que no hay visos
de que vaya a mejorar el mercado laboral, ni las condiciones salariales,
porque nuestro nivel de vida (económico ), lo mantenemos, sacrificando
nuestro nivel de vida (emocional).
Necesitamos un cambio, una revolución, necesitamos hacernos oír y que
entiendan, aquellos que nos hacen correr todo el día, que el día que
nosotros dejemos de correr, ellos deberán empezar a hacerlo, no podemos
seguir manteniendo esta nueva burguesía.
Personalmente estoy harta de perder, de perder poder adquisitivo, de
perder derechos y beneficios en sanidad y educación y tener que
subsanarlos a costa de trabajar más horas por un mismo sueldo. Estoy
harta de trabajar 55 horas semanales y que salir al cine, al teatro, a
cenar, con mi familia tenga que ser un lujo programado, tanto por
economía como por falta de tiempo. Estoy harta de no poder sentirme
realizada laboralmente y que encima por unas pésimas condiciones,
tampoco pueda realizarme como persona, madre y mujer.
No se el tiempo que yo, mi pareja y todas las personas que están en
mi situación vamos a aguantar, pero, desde luego, hay que luchar por un
cambio. Si esto sigue así, no vamos a tener ni el derecho al pataleo que
yo estoy ejerciendo en estos momentos.
Tengo dos trabajos, pero esto no es vida." (Izquierdadiario, 24/11/16)
No hay comentarios:
Publicar un comentario