"Es terrible constatar que aquel que se niega a reducir el
déficit presupuestario es un gobierno de derechas italiano, en el poder
desde el verano de 2018, mientras que los supuestos gobiernos de
izquierda respetan la imposición de la austeridad presupuestaria.
Los
pueblos de la zona euro están cada vez más hastiados de las políticas
impuestas por los dirigentes europeos y el gran capital, por ello es
urgente que la izquierda radical comience realmente a combatir contra
las estructuras de la Unión Europea y de la zona euro. (...)
Una gran parte de la población aspira a cambios radicales, y si la izquierda muestra que tiene propuestas fuertes y se compromete plenamente a realizarlas, podrá recuperar el apoyo popular. La izquierda debe volver a tener coraje para asumir una visión profundamente radical, internacionalista, feminista, ecologista, antirracista, comunista y libertaria.
Esta ruptura debería hacerse sobre un tema
central y concreto: la problemática de las deudas públicas que se
utilizan para justificar la prosecución de las políticas de austeridad.
Sería necesario aprender del fracaso de la política adoptado por el gobierno de Alexis Tsipras en 2015 para romper con la austeridad. También se debe ser consciente de los límites de la experiencia del Gobierno socialista minoritario de Antonio Costa en Portugal. (...)
Un enfoque alternativo y favorable a los intereses de la población debe comprender la austeridad, la deuda pública, la moneda, la banca privada, la zona euro, la oposición a las políticas autoritarias y el lanzamiento de procesos constituyentes. El balance del período 2010-2018 en la zona euro es claro: muestra la imposibilidad de salir de la austeridad sin aportar respuestas a esos problemas.(...)
Es fundamental, teniendo en cuenta la experiencia del año 2015, reforzar el campo de actuación de aquellos y aquellas que no mantienen ilusiones sobre la UE y la zona euro, y que proponen una auténtica perspectiva ecosocialista de ruptura con la UE, tal como está constituida. Hay que partir del hecho de que la UE y la zona euro no son reformables.
En 2015, todos y todas pudimos comprobar que fue imposible convencer, sobre la base que ofrece el sufragio democrático, y por la simple discusión a la Comisión Europea, al FMI, al BCE y a los gobiernos neoliberales de otros países europeos de que se debían tomar medidas que respetaran los derechos de la ciudadanía griega así como de los pueblos en general.
Sería necesario aprender del fracaso de la política adoptado por el gobierno de Alexis Tsipras en 2015 para romper con la austeridad. También se debe ser consciente de los límites de la experiencia del Gobierno socialista minoritario de Antonio Costa en Portugal. (...)
Un enfoque alternativo y favorable a los intereses de la población debe comprender la austeridad, la deuda pública, la moneda, la banca privada, la zona euro, la oposición a las políticas autoritarias y el lanzamiento de procesos constituyentes. El balance del período 2010-2018 en la zona euro es claro: muestra la imposibilidad de salir de la austeridad sin aportar respuestas a esos problemas.(...)
Es fundamental, teniendo en cuenta la experiencia del año 2015, reforzar el campo de actuación de aquellos y aquellas que no mantienen ilusiones sobre la UE y la zona euro, y que proponen una auténtica perspectiva ecosocialista de ruptura con la UE, tal como está constituida. Hay que partir del hecho de que la UE y la zona euro no son reformables.
En 2015, todos y todas pudimos comprobar que fue imposible convencer, sobre la base que ofrece el sufragio democrático, y por la simple discusión a la Comisión Europea, al FMI, al BCE y a los gobiernos neoliberales de otros países europeos de que se debían tomar medidas que respetaran los derechos de la ciudadanía griega así como de los pueblos en general.
(...) en el contexto político y las relaciones de fuerza que prevalecen en la
UE los gobiernos progresistas no pueden esperar que Comisión Europea, el
BCE y el Mecanismo Europeo de Estabilidad los atienda, los respete y,
todavía menos, los apoye. El BCE tiene los medios para asfixiar el
sistema bancario de un Estado miembro de la zona euro cortándole el
acceso de sus bancos a la liquidez. (...)
Con la perspectiva de las elecciones europeas de mayo de 2019, varias
fuerzas de izquierda han avanzado propuestas próximas a las de
Varoufakis, a pesar de que no tengan ninguna posibilidad de ser puestas
en práctica. Efectivamente, es suficiente que algunos gobiernos de la
zona euro se opongan para volver imposible la realización de medidas
como esas, que necesitan el acuerdo del BCE. (...)
Algunos podrían replicar que si un gobierno de izquierda llegara al
poder en Madrid, podría utilizar el peso de la economía española (la 4ª
de la zona euro de acuerdo al PIB) en la negociación con los principales
gobernantes de la zona euro y obtener concesiones que Tsipras no
consiguió.
¿Qué concesiones? ¿Un posible relanzamiento de la economía y
el empleo por medio de gastos públicos masivos y, por lo tanto, con un
déficit público considerable? ¡Se opondrían Berlín, el BCE y varias
otras capitales de la zona euro! ¿La posibilidad de tomar muy fuertes
medidas con respecto a los bancos? El BCE, apoyado por la Comisión,
rechazaría esa opción. (...)
Aunque constatemos lo anterior, no se trata de buscar una salida
nacionalista a la crisis o de abandonar el combate. Como lo fue en el
pasado, es necesario adoptar una estrategia internacionalista y de
promover una federación europea de pueblos opuesta a la continuación de
la forma actual de integración, que está totalmente dominada por los
intereses del gran capital.(...)
Los eslabones débiles de la cadena de dominación intraeuropea se
encuentran en los países periféricos y en Francia. Podría haberse
producido un cambio positivo en 2015 si Syriza hubiera adoptado una
estrategia correcta. Pero no fue el caso. Los otros eslabones débiles de
la cadena en la que la izquierda radical podría acceder al gobierno en
los próximos años son, en especial, España y Portugal.
Podría ser
también posible en Irlanda, Eslovenia, Chipre, etc. Pero eso dependerá
de muchos factores: en particular, la capacidad de la izquierda radical
de aprender de lo que pasó en 2015, y de avanzar propuestas
anticapitalistas y democráticas que arrastren adhesiones y también del
grado de movilización popular.
Si no hay presión en la calle, en los
barrios, en los lugares de trabajo por cambios reales y para rechazar
los compromisos inicuos, el futuro será sombrío.
Diez propuestas con el fin de no reproducir la capitulación griega (...)
- La primera propuesta es la necesidad, para un gobierno de izquierda, de desobedecer, de manera bien clara y con anuncio previo a la Comisión Europea.(...)
Después de la capitulación griega, es esencial abandonar la ilusión de obtener de la Comisión Europea y de los otros gobiernos europeos el respeto a la voluntad popular. Conservar esa ilusión nos conducirá al desastre. Debemos desobedecer.
- Segundo punto: Comprometerse a un llamamiento a la movilización popular, tanto en cada uno de los países como en el ámbito europeo. Este aspecto fracasó tanto en 2015 en Grecia como en el resto de Europa.(...)
Imaginemos, por el contrario, que después de cada negociación importante, Varoufakis y Tsipras hubiesen explicado las discusiones y los intereses de la parte contraria, mediante comunicados, por declaraciones orales a los medios, por discursos en plazas públicas, ante la sede de las instituciones europeas en Bruselas, y por doquier.
Imaginemos que hubieran sacado a la luz lo que se tramaba, eso habría conseguido concentraciones de millares o decenas de millares de personas, las redes sociales hubieran difundido a centenares de miles o a millones de destinatarios ese discurso alternativo.
- Tercer punto: Comprometerse a organizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana y a rechazar el pago de unas deudas ilegítimas.
Tanto en el seno de la Unión Europea como en la zona euro los países se encuentran en situaciones distintas. Hay países europeos en los cuales la suspensión de pagos es una medida prioritaria de absoluta necesidad, como el caso de Grecia, con el objetivo de atender ante todo las necesidades sociales y de garantizar los derechos humanos fundamentales. Este es también un elemento clave de autodefensa. En España, Portugal, Chipre, Irlanda, eso depende de la relación de fuerzas y de la coyuntura. (...)
Frente a las amenazas de represalias del BCE, los pueblos de los Estados miembros de la zona euro disponen de una potente arma de autodefensa. Efectivamente, el BCE posee grandes cantidades de títulos soberanos de países de la zona euro que compró a los bancos privados en el marco de la «Expansión Cuantitativa». (...)
Imaginad que un gobierno de izquierda en España o en Francia dijera al BCE: «si queréis impedir que haga la política que me comprometí a realizar ante el pueblo de mi país, suspenderé inmediatamente el pago de los títulos que ese banco posee.»
Esa suspensión se aplicaría tanto al pago de intereses como al monto debido al vencimiento. El gobierno tendría en sus manos una potente arma de defensa y de presión que no debería dudar en utilizar.
Además, esa deuda se puede repudiar si es considerada odiosa por el gobierno y el pueblo por haber servido a objetivos contrarios a los intereses de la mayoría. El repudio sobre la base de una auditoría con participación ciudadana constituye un acto legítimo.
- Cuarta medida. Poner en marcha el control de movimiento de capitales. Y tener en cuenta lo que eso significa. Hay que aclarar muy bien que no se trata de prohibir a los ciudadanos y ciudadanas la transferencia de algunos cientos o miles de euros al extranjero. Es evidente que las transacciones financieras internacionales estarán autorizadas hasta un determinado monto. Por el contrario, significa implementar un control estricto sobre los movimientos de capitales por encima de un monto predeterminado.
- Quinta medida: Socializar el sector financiero y el sector de la energía. Socializar el sector financiero no consiste solamente en desarrollar un polo bancario público, puesto que se debe decretar un monopolio público del sector financiero: bancos y sociedades aseguradoras. La socialización consiste en poner al sector financiero bajo control ciudadano y crear un servicio bancario público.(...)
- Sexta medida: creación de una moneda complementaria, no convertible y salida del euro si fuera necesaria. Ya sea en el caso de una salida del euro o del mantenimiento en la zona euro, es necesario crear una moneda complementaria no convertible.
Dicho en otras palabras: una moneda que sirva, en circuito corto, a los intercambios dentro de un país. Por ejemplo, para el pago de los aumentos de las pensiones y de los salarios de los funcionarios, el pago de impuestos, de servicios públicos. Utilizar una moneda complementaria permite separarse y salir parcialmente de la dictadura del euro y del Banco Central Europeo. (...)
Varios países de la zona euro no podrán romper realmente con la austeridad y lanzarse a una transición ecosocialista sin salir de la zona euro. En el caso del abandono del euro sería necesario ya sea una reforma monetaria redistributiva, [10] ya sea la aplicación de un impuesto excepcional progresivo por encima de 200.000 euros. Esta propuesta concierne solamente al patrimonio líquido, por lo tanto no concierne al patrimonio inmobiliario (casa, etc.), tratado en la séptima medida.
- Séptima medida: una reforma radical de la fiscalidad. Suprimir el IVA sobre los bienes y los servicios de consumo básicos, como la alimentación, la electricidad, el gas, el agua (con respecto a estos tres últimos dependería del nivel de consumo), [11] y otros bienes de primera necesidad. Por el contrario, debería producirse un aumento del IVA sobre los bienes y productos de lujo, etc.
También necesitaremos un aumento de los impuestos sobre los beneficios de las empresas privadas y de los ingresos por encima de un determinado nivel. En otras palabras, un impuesto progresivo sobre los ingresos y sobre el patrimonio. La primera residencia debería ser exonerada del impuesto por debajo de un cierto monto que varíe en función de la composición de la familia.(...)
- Octava medida: Desprivatizaciones. «Volver a comprar» las empresas privatizadas mediante el pago de un euro simbólico. Desde ese punto de vista, hacerlo resultaría muy simpático, al pagar un euro simbólico a aquellos que se aprovecharon de las privatizaciones. Y reforzar y extender los servicios públicos bajo control ciudadano.
- Novena medida: La puesta en marcha de un amplio plan de urgencia para la creación de empleos socialmente útiles y para la justicia social. Reducción del horario de trabajo con el mantenimiento de los salarios.
Derogar las leyes antisociales y aprobar leyes para remediar la situación de la deuda hipotecaria abusiva, disposiciones que conciernen prioritariamente a países como España, Irlanda, Grecia… Eso podría resolverse muy bien por ley, evitando los procesos —hay numerosos procesos jurídicos en marcha por la deuda hipotecaria en los que las familias se enfrentan a los bancos—.
Un parlamento puede decretar una ley de anulación de deudas hipotecarias inferiores a 150.000 euros, por ejemplo, y acabar de esa forma con los procedimientos judiciales. Se debe implementar un amplio programa de gastos públicos con el fin de relanzar el empleo y la actividad socialmente útil, favoreciendo los circuitos cortos. (...)
- Décima medida: Comenzar un verdadero proceso constituyente. No se trata de cambios constitucionales en el marco de las instituciones parlamentarias actuales, sino de disolver el parlamento y convocar elecciones, con sufragio directo, para una Asamblea constituyente. (...)"
Diez propuestas con el fin de no reproducir la capitulación griega (...)
- La primera propuesta es la necesidad, para un gobierno de izquierda, de desobedecer, de manera bien clara y con anuncio previo a la Comisión Europea.(...)
Después de la capitulación griega, es esencial abandonar la ilusión de obtener de la Comisión Europea y de los otros gobiernos europeos el respeto a la voluntad popular. Conservar esa ilusión nos conducirá al desastre. Debemos desobedecer.
- Segundo punto: Comprometerse a un llamamiento a la movilización popular, tanto en cada uno de los países como en el ámbito europeo. Este aspecto fracasó tanto en 2015 en Grecia como en el resto de Europa.(...)
Imaginemos, por el contrario, que después de cada negociación importante, Varoufakis y Tsipras hubiesen explicado las discusiones y los intereses de la parte contraria, mediante comunicados, por declaraciones orales a los medios, por discursos en plazas públicas, ante la sede de las instituciones europeas en Bruselas, y por doquier.
Imaginemos que hubieran sacado a la luz lo que se tramaba, eso habría conseguido concentraciones de millares o decenas de millares de personas, las redes sociales hubieran difundido a centenares de miles o a millones de destinatarios ese discurso alternativo.
- Tercer punto: Comprometerse a organizar una auditoría de la deuda con participación ciudadana y a rechazar el pago de unas deudas ilegítimas.
Tanto en el seno de la Unión Europea como en la zona euro los países se encuentran en situaciones distintas. Hay países europeos en los cuales la suspensión de pagos es una medida prioritaria de absoluta necesidad, como el caso de Grecia, con el objetivo de atender ante todo las necesidades sociales y de garantizar los derechos humanos fundamentales. Este es también un elemento clave de autodefensa. En España, Portugal, Chipre, Irlanda, eso depende de la relación de fuerzas y de la coyuntura. (...)
Frente a las amenazas de represalias del BCE, los pueblos de los Estados miembros de la zona euro disponen de una potente arma de autodefensa. Efectivamente, el BCE posee grandes cantidades de títulos soberanos de países de la zona euro que compró a los bancos privados en el marco de la «Expansión Cuantitativa». (...)
Imaginad que un gobierno de izquierda en España o en Francia dijera al BCE: «si queréis impedir que haga la política que me comprometí a realizar ante el pueblo de mi país, suspenderé inmediatamente el pago de los títulos que ese banco posee.»
Esa suspensión se aplicaría tanto al pago de intereses como al monto debido al vencimiento. El gobierno tendría en sus manos una potente arma de defensa y de presión que no debería dudar en utilizar.
Además, esa deuda se puede repudiar si es considerada odiosa por el gobierno y el pueblo por haber servido a objetivos contrarios a los intereses de la mayoría. El repudio sobre la base de una auditoría con participación ciudadana constituye un acto legítimo.
- Cuarta medida. Poner en marcha el control de movimiento de capitales. Y tener en cuenta lo que eso significa. Hay que aclarar muy bien que no se trata de prohibir a los ciudadanos y ciudadanas la transferencia de algunos cientos o miles de euros al extranjero. Es evidente que las transacciones financieras internacionales estarán autorizadas hasta un determinado monto. Por el contrario, significa implementar un control estricto sobre los movimientos de capitales por encima de un monto predeterminado.
- Quinta medida: Socializar el sector financiero y el sector de la energía. Socializar el sector financiero no consiste solamente en desarrollar un polo bancario público, puesto que se debe decretar un monopolio público del sector financiero: bancos y sociedades aseguradoras. La socialización consiste en poner al sector financiero bajo control ciudadano y crear un servicio bancario público.(...)
- Sexta medida: creación de una moneda complementaria, no convertible y salida del euro si fuera necesaria. Ya sea en el caso de una salida del euro o del mantenimiento en la zona euro, es necesario crear una moneda complementaria no convertible.
Dicho en otras palabras: una moneda que sirva, en circuito corto, a los intercambios dentro de un país. Por ejemplo, para el pago de los aumentos de las pensiones y de los salarios de los funcionarios, el pago de impuestos, de servicios públicos. Utilizar una moneda complementaria permite separarse y salir parcialmente de la dictadura del euro y del Banco Central Europeo. (...)
Varios países de la zona euro no podrán romper realmente con la austeridad y lanzarse a una transición ecosocialista sin salir de la zona euro. En el caso del abandono del euro sería necesario ya sea una reforma monetaria redistributiva, [10] ya sea la aplicación de un impuesto excepcional progresivo por encima de 200.000 euros. Esta propuesta concierne solamente al patrimonio líquido, por lo tanto no concierne al patrimonio inmobiliario (casa, etc.), tratado en la séptima medida.
- Séptima medida: una reforma radical de la fiscalidad. Suprimir el IVA sobre los bienes y los servicios de consumo básicos, como la alimentación, la electricidad, el gas, el agua (con respecto a estos tres últimos dependería del nivel de consumo), [11] y otros bienes de primera necesidad. Por el contrario, debería producirse un aumento del IVA sobre los bienes y productos de lujo, etc.
También necesitaremos un aumento de los impuestos sobre los beneficios de las empresas privadas y de los ingresos por encima de un determinado nivel. En otras palabras, un impuesto progresivo sobre los ingresos y sobre el patrimonio. La primera residencia debería ser exonerada del impuesto por debajo de un cierto monto que varíe en función de la composición de la familia.(...)
- Octava medida: Desprivatizaciones. «Volver a comprar» las empresas privatizadas mediante el pago de un euro simbólico. Desde ese punto de vista, hacerlo resultaría muy simpático, al pagar un euro simbólico a aquellos que se aprovecharon de las privatizaciones. Y reforzar y extender los servicios públicos bajo control ciudadano.
- Novena medida: La puesta en marcha de un amplio plan de urgencia para la creación de empleos socialmente útiles y para la justicia social. Reducción del horario de trabajo con el mantenimiento de los salarios.
Derogar las leyes antisociales y aprobar leyes para remediar la situación de la deuda hipotecaria abusiva, disposiciones que conciernen prioritariamente a países como España, Irlanda, Grecia… Eso podría resolverse muy bien por ley, evitando los procesos —hay numerosos procesos jurídicos en marcha por la deuda hipotecaria en los que las familias se enfrentan a los bancos—.
Un parlamento puede decretar una ley de anulación de deudas hipotecarias inferiores a 150.000 euros, por ejemplo, y acabar de esa forma con los procedimientos judiciales. Se debe implementar un amplio programa de gastos públicos con el fin de relanzar el empleo y la actividad socialmente útil, favoreciendo los circuitos cortos. (...)
- Décima medida: Comenzar un verdadero proceso constituyente. No se trata de cambios constitucionales en el marco de las instituciones parlamentarias actuales, sino de disolver el parlamento y convocar elecciones, con sufragio directo, para una Asamblea constituyente. (...)"
Son diez propuestas de base para someter a debate. Pero una cosa es
cierta, las medidas que hay que tomar deben atacar a la raíz de los
problemas y deben ser aplicadas simultáneamente ya que es necesario
tener un programa coherente (...)
La izquierda se equivocaría si piensa que el Eurogrupo, el BCE, el gobierno alemán de 2018 y sus aliados de la zona euro podrían permitir que un gobierno popular en España o en Francia, o en otros países de la zona euro, realice cambios profundos. Para esas instituciones es vital impedir cualquier posible extensión de una auténtica experiencia de izquierda. (...)" (Eric Toussaint, CADTM, 12/11/18)
La izquierda se equivocaría si piensa que el Eurogrupo, el BCE, el gobierno alemán de 2018 y sus aliados de la zona euro podrían permitir que un gobierno popular en España o en Francia, o en otros países de la zona euro, realice cambios profundos. Para esas instituciones es vital impedir cualquier posible extensión de una auténtica experiencia de izquierda. (...)" (Eric Toussaint, CADTM, 12/11/18)
Como alternativa a la salida del euro y para conseguir la soberanía financiera:
europeseta electrónica
Existe una descripción con mucho humor, de economía-ficción,
sobre los beneficiosos efectos que se producirían si en Italia, el gobierno
impusiera una moneda digital (allá por el 2020), para salir de la quiebra
económica y política a la que la permanencia en el euro habría llevado al país. El objetivo se conseguiría rápidamente.
Los únicos perjudicados, los
especuladores de la deuda. Ver: J. D. Alt: ‘Europa,
2020: una ucronía iluminadora’. http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5467 )
Los artículos de Juan José R. Calaza (Juan José Santamaría y Juan Güell) muestran con
gran claridad las ventajas de una europeseta electrónica de circulación interna:
Para entender la europeseta electrónica. Qué es y, sobre todo, qué no es. Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2012/12/02/entender-europeseta-electronica/720458.html
Para salir de la crisis sin salir del euro: España
debe emitir europesetas (electrónicas). Enlace: http://www.farodevigo.es/opinion/2011/11/27/salir-crisis-salir-euro-espana-debe-emitir-europesetas-electronicas/601154.html
Las europesetas electrónicas, complementarias al euro, estimularán el crédito sin efectos colaterales perversos. Enlace: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=165815
Juan Torres insiste en que es necesario emitir una moneda complementaria al euro. Sus artículos:
Marear la perdiz. Enlace: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/02/08/andalucia/1360327224_588117.html
Hay alternativas, incluso dentro del euro.
Enlace: http://juantorreslopez.com/publicaciones/hay-alternativas-incluso-dentro-del-euro/
Más información en: 'Si Grecia, España, o
Andalucía emitiesen una moneda digital, respaldada por la energía solar
instalada en sus tejados, alcanzarían la soberanía financiera. La de dar
créditos a familias y empresas': http://comentariosdebombero.blogspot.com.es/2014/06/si-una-autonomia-o-una-gran-ciudad.html
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