7.11.18

Un impuesto español a las Transacciones Financieras... No es un impuesto a los bancos sino a sus operaciones financieras. Ni es un impuesto a la inversión financiera porque no grava el patrimonio de activos financieros...

"(...) El acuerdo de Presupuestos Generales del Estado para 2019 entre el gobierno del PSOE y el grupo parlamentario Unidos Podemos incluye una novedad: ingresos por un nuevo Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF). El ITF es un tributo a las compraventas de productos financieros.

No es un impuesto a los bancos sino a sus operaciones financieras. Ni es un impuesto a la inversión financiera porque no grava el patrimonio de activos financieros. Tampoco es un impuesto por beneficios pues no grava las rentas del capital financiero. Es un impuesto indirecto que pretende hacer menos atractiva la especulación con productos financieros al hacer pagar un tributo, un porcentaje del volumen de la transacción.

En 1971, James Tobin, premio Nobel de Economía, propuso implantar un impuesto uniforme a las transacciones de divisas para reducir la frecuencia en sus compraventas y rebajar el elevado riesgo de la especulación a corto plazo. Se conoció como Tasa Tobin que, lamentablemente, no se aplicó.
Más de un cuarto de siglo después, el movimiento internacional ATTAC propuso un Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF) para frenar a los mercados financieros. 

Años después, el Nobel de economía Joseph Stiglitz escribió que el ITF era viable, pues las nuevas tecnologías lo hacen muy factible. El ITF es un impuesto técnicamente posible, además de útil económica y socialmente. No hay ningún obstáculo técnico o similar por lo que implantarlo solo requiere voluntad política de los gobiernos, pero lamentablemente brilla por su ausencia.  (...)

Este ITF español muy modesto solo se aplicaría a la compra de acciones españolas. Es un ITF de mínimos que sólo grava esa compra con un tipo impositivo del 0,2%. Pero ese muy modesto ITF acordado, aún tan moderado, supone algo positivo: abre un resquicio en el intocable fiscalmente mundo de la especulación financiera y es una pequeña victoria contra el hermético dogma neoliberal.
Ese ITF español podría recaudar de 400 a 500 millones de euros anuales
Se ha calculado que ese ITF español podría recaudar de 400 a 500 millones de euros anuales. No es mucho, pero es empezar, pues, a diferencia de otras actividades económicas, las transacciones de productos financieros no pagan impuestos.

 Una injusticia flagrante, más aún cuando el volumen de esas operaciones financieras en la economía global, el casino financiero, es ya el equivalente a 70 veces el PIB mundial, la riqueza producida en el planeta en un año. Una locura especulativa y un riesgo descomunal que un ITF más ambicioso frenaría cuanto menos en parte. El modesto ITF español es un muy reducido paso hacia una mayor justicia fiscal, pero es un ITF.

No hay duda de que un ITF más ambicioso es parte de la solución, pero no es la solución. No es la purga de Benito que todo lo cura. Además de un ITF más ambicioso, que disuada de perpetrar algunas transacciones financieras, hay que prohibir la especulación con derivados en mercados de materias primas (alimentos, por ejemplo) y también de energía. 

Además urge separar la banca comercial de la de inversión, para garantizar los ahorros de la gente en riesgo por la incesante  especulación de los bancos de inversión. También debe limitarse el apalancamiento financiero, regular la banca en la sombra, suprimir las guaridas fiscales (antes, ‘paraísos fiscales’), equiparar los impuestos al capital a los del trabajo… Ciertamente, queda mucho por hacer y parece imposible. Lo es hasta empezar a trabajar y hasta que se consigue."           (Xavier Caño Tamayo, Plataforma por la Justicia Fiscal, Nueva Tribuna, 02/11/18)

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