11.1.19

La que se nos avecina, ¡una nueva crisis de deuda privada! ¿Dónde está hoy toda esta deuda corporativa de alto riesgo? Casi la mitad se encuentra en compañías de seguros y fondos de pensiones... Las empresas no financieras de medio mundo se están hundiendo en un río de deudas de su propia creación. Los bancos sistémicos han empaquetado y vendido esa deuda de préstamos apalancados y bonos basura que han sido adquiridos como churros por fondos de pensiones y compañías de seguros desesperadas por obtener rendimientos en una época de tipos de interés cero...

"El neoliberalismo no aprendió nada de ese monstruo que generó, la Gran Recesión. No pidió perdón por el daño causado, y aprovechó el desconcierto para continuar con su particular ajuste de cuentas contra la ciudadanía.

 Sus huestes económicas, políticas e intelectuales aún a fecha de hoy siguen sin comprender qué papel juega la deuda privada en la economía global. ¿Y qué me dicen de los medios de comunicación? ¡Ni la olieron, ni van a entender la que se nos avecina! En 2019 se enterarán de nuevo de sus consecuencias. Pero las élites seguirán sin asumir sus responsabilidades, sin cambiar el rumbo de sus políticas económicas distópicas.

 La crisis que se avecina girará de nuevo alrededor de los efectos perversos de la deuda privada, pero esta vez no tanto la bancaria como la corporativa. Veremos cosas increíbles. Los mercados en la segunda mitad de este año ya han empezado a mostrar la patita, pero 2019 promete emociones todavía más fuertes.   (...)

La razón por la que un cambio en la tasa de crecimiento de la deuda privada va a causar una nueva crisis es porque el crecimiento de la deuda privada dispara la demanda agregada. Cuando un banco presta dinero, crea capacidad de gasto al crear simultáneamente un depósito. 

Ese dinero adicional viene a sumarse a la capacidad de gasto del prestatario, sin reducir la capacidad de gasto de los ahorradores. 

En definitiva, el crecimiento del crédito puede expandir la demanda agregada. Entonces, en vez producirse necesariamente una equivalencia entre la demanda agregada y la oferta agregada, la demanda agregada excederá a la oferta agregada, si crece la deuda, y caerá por debajo de la oferta agregada, si cae la deuda.  (...)

 

2019, próxima estación de la crisis de deuda privada


Hoy no es el mundo bancario el que está en el centro de la tormenta, sino el mundo corporativo. En los últimos años han inundado el mercado con bonosbasura. Al mismo tiempo, tienen sus balances sobrecargados con préstamos de alto rendimiento, apalancados y con garantía limitada. ¿Dónde está hoy toda esta deuda corporativa de alto riesgo? Casi la mitad se encuentra en compañías de seguros y fondos de pensiones. 

Para cerrar el círculo, han sido los bancos sistémicos quienes han extendido préstamos apalancados y las líneas de crédito revolventes a corporaciones de medio mundo. Es en este contexto donde los Bancos Centrales tratan de normalizar su balance, es decir, poner fin a las medidas temporales y extraordinarias implementadas para lidiar con la Gran Recesión.

Las empresas no financieras de medio mundo se están hundiendo en un río de deudas de su propia creación. Han tomado préstamos que no podrán pagar si los tipos de interés aumentan ligeramente. 

Los bancos sistémicos han empaquetado y vendido esa deuda de préstamos apalancados y bonos basura que han sido adquiridos como churros por fondos de pensiones y compañías de seguros desesperadas por obtener rendimientos en una época de tipos de interés cero.

 En lugar de bancos zombis, ahora tenemos corporaciones zombis que se mantienen vivas gracias a los bajos tipos de interés y a la compra de bonos por parte de los Bancos Centrales en sus expansiones cuantitativas. Esos bajos tipos de interés han creado un mercado disfuncional, nuevas burbujas financieras.

Esta vez no serán los bancos los que desencadenarán otro colapsofinanciero. Serán compañías de economía real dedicadas al gran casino financiero, y que han estado impulsando los precios de sus acciones con adquisiciones empresariales y/o recompras sin fin de sus propias acciones, ambas financiadas con préstamos con tipos de interés bajos y emisiones de bonos basura. Es todo este castillo de naipes el que puede acabar colapsando.

P.D. Les deseo una Feliz Navidad y que disfruten de estos días tan especiales con los suyos."          (Juan Laborda, 25/12/18)

No hay comentarios:

Publicar un comentario