"Ralentización” esa es la palabra que más se ha
escuchado los últimos meses del año. 2019 no se presenta con el
optimismo con el que recibimos el 2018 y los mercados empiezan a inquietarse,
los organismos internacionales avisan de los riesgos que puede
conllevar una crisis cuando la anterior no se ha acabado de superar y la
desigualdad campa a sus anchas. ¿Son tan grandes los riesgos como los
pintan? ¿En qué situación está la economía mundial?
¿Nueva crisis a la vista?
Salvo honrosas excepciones,
nadie vio venir la crisis de 2008. Esta vez, por el contrario, parece
que nadie, ni a diestra ni a siniestra, quiere quedarse sin anunciar la
siguiente recesión.(...)
Guerra comercial, guerra tecnológica
Sin duda, el tema económico del año ha sido la nueva guerra comercial entre Estados Unidos y China.
El valor de los aranceles impuestos a China asciende a 250.000 millones
de dólares y esta ha respondido con medidas equivalentes. Parecía un
capítulo más de la lucha por la hegemonía tecnológica entre ambas
potencias, ya que no era la primera vez que un presidente estadounidense
tomaba medidas así, pero Donald Trump parece dispuesto finalmente a que
llegue la sangre al río. ¿O no? (...)
Bancos centrales, ¿hay margen de maniobra?
Es bien sabido que, desde 2008, los bancos centrales de todo el mundo
han dopado la economía mundial para sostener bancos y con ellos el
sistema financiero al completo, a pesar del aumento flagrante de la
desigualdad.
A duras penas, intentan volver ahora a una política monetaria “normal” que pueda servir en tiempos de crisis.
La Reserva Federal (Fed), el banco central
estadounidense, lleva ya dos años subiendo cuarto de punto a cuarto de
punto los tipos de interés, algo que ha acabado disgustando —también— a
Trump. (...)
Por su parte, el Banco Central Europeo acaba de empezar la retirada del programa de estímulos
conocido como Quantitative Easing (QE), lo que no significa que Mario
Draghi haya anunciado en realidad su final: aunque no se vayan a comprar
nuevos bonos de deuda pública, se reinvertirán los fondos obtenidos y
el QE seguirá activo por lo menos todo el año que viene. (...)
Los mil fantasmas europeos
Todo son miedos en el panorama político europeo. La ultraderecha florece
por todas partes y el malestar por la globalización también se
transforma en protestas como la de los chalecos amarillos
y las que propiciaron el Brexit. El ámbito económico es subsidiario de
la atonía y falta de fuelle en el impulso de una Unión Europea que no
parece convencer más que a ciertos burócratas en Bruselas.
Durante todo el año 2018 se han propuesto
innumerables medidas para el desarrollo de la Unión y de la arquitectura
de la zona euro. Prácticamente todas han naufragado por la total falta
de acuerdo. En las reuniones de diciembre, los líderes de la Unión, con
mucho sudor y largas negociaciones, han aprobado finalmente el embrión
del esperado brazo fiscal de la zona euro: un presupuesto propio.
Este
deberá estar listo en junio de 2019 pero sus recursos no serán un
desahogo ante posibles turbulencias: no podrán emplearse en políticas
“estabilizadoras”, porque han sido vetadas por los países del norte
liderados por Holanda, quienes proponen que los fondos sean para más de
lo mismo, la receta fracasada de “competitividad” y “convergencia”.
Por su parte, el drama del Brexit no parece tener fin y semana tras semana se suceden los actos de lo que parece que acabará siendo una tragedia.(...)
Criptomonedas por los suelos, petróleo al alza
Las Bolsas acaban 2018 pasando bruscamente del rojo al verde y con evidente nerviosismo. Después de años de largas subidas,
los dos últimos meses del año muestran lo que podría ser un cambio de
tendencia premonitorio. La cuestión es dónde se habrán acumulado en esta
ocasión los excesos de un sistema financiero que produjo la última
crisis y al que no se le ha puesto límite alguno.
Hace 12 meses el mundo andaba alucinado con las
criptomonedas y no invertir en bitcoin parecía como alquilar durante la
burbuja inmobiliaria española, cosa de tontos. Desde entonces, bitcoin
ha caído un 75% y ethereum más de un 90%, por mencionar algunas,
confirmando que no eran más que activos financieros en una burbuja que
ya ha explotado.
¿Volverán a subir en 2019? Nadie lo sabe pero Estados como Suecia
ya flirtean con emitir su propia criptomoneda, lo que desactivaría
mucho del potencial especulativo de las criptomonedas privadas.
Uno de los elementos más importantes de la economía
mundial sigue siendo el petróleo que, tras una fuerte subida este año,
vuelve a mínimos. Sin embargo, no hay lugar para confiarse: Arabia Saudí
necesita subir los precios, a pesar de las reticencias de Trump, por lo
que la OPEP buscará limitar la producción para una subida que se da por
segura tras años de precios bajos.
España, más de lo mismo
Uno de los temas que coparán la prensa económica en nuestro país en 2019
será el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, donde no solo políticos
y responsables del banco pueden salir condenados, sino que el propio
Banco de España y la auditora Deloitte solo pueden salir mal parados. (...)
De los riesgos que enfrenta la economía española, uno
de los más alarmantes es el nivel de deuda pública, que marcó un nuevo
récord en el último dato disponible (septiembre) y que, para disgusto de
la ministra Nadia Calviño, volvió a subir la ratio deuda/PIB.
Este
último elemento hace más frágil la economía ante el mencionado fin del
QE. Por su parte, el selectivo español Ibex 35 ha tenido un año que
continúa la tendencia negativa que arrancó en 2017 y acumula fuertes
pérdidas que acentúan la debilidad de la economía española, ya que la
bolsa responderá bruscamente a cambios políticos y económicos.
No será tan relevante en titulares y agenda política
pero la precariedad y la desigualdad son ya estructurales en España que,
lejos de mejorar los datos con el aumento del PIB de los últimos años,
marca continuos récords en trabajadores pobres y pobreza infantil.
Por
esta razón el riesgo de recesión económica es especialmente delicado
para una población que ha soportado duros años de recortes sociales y la
práctica desaparición de políticas redistributivas." (Marta Luengo, El Salto, 29/12/18)
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