“Maduro está robando las reservas de oro del país, vendiéndolos a países extranjeros” es una de tantas noticias mutiladas destinadas a demonizar al presidente de Venezuela y justificar una intervención extranjera. (...)
Lo cierto es que, el gobierno de Maduro ha tenido que recurrir a la
venta de oro a causa de las amplias sanciones ordenadas por Barak Obama
en 2015 sobre el país que le prohíben vender libremente su petróleo en
el mercado. (...)
Así, Caracas decide que además del Oro Negro podrá vender el Oro Dorado
(del que también es la primera reserva mundial), para costear la
importación de bienes para la población. (...)
Turquía es otro de los destinos del metal supremo venezolano. Tayyeb Erdogan, que también ha sufrido un intento del golpe de estado y sanciones económicas por parte de EEUU, en al actual crisis se ha puesto del lado del presidente Maduro. (...)
El año pasado, Caracas exportó al país euroasiático unas 23.62 toneladas de oro con un valor de 900 millones de dólares.
Se trata de la formula “Oro por alimentos”, y aunque
en el camino se “extravíen” algunos lingotes, es una operación legitima
desde la desesperación en mundo-selva regido por la ley del más fuerte.
Cómo Venezuela -un país mucho más rico que Turquía-, haya llegado hasta
este punto es otra cuestión. (...)
El oro aparta el dólar
La preocupación de EEUU no es sólo que Venezuela
pueda reírse de las sanciones utilizando su oro, sino que las
transacciones con este metal perjudiquen a la posición del dólar a nivel
mundial. De hecho, es posible que estemos ante la “segunda revolución monetaria”:
la primera fue cuando Richard Nixon drogó el patrón oro en favor del
dólar como la nueva referencia en el sistema financiero mundial, y lo
hizo justamente porque ya no disponía de tanto oro para respaldar los
billetes verdes que había impreso.
Hoy, las monedas criptográficas junto
con el euro, yuan, rublo, rupí, el oro o simplemente el truque (cada
vez más utilizado entre los países del Sur)-, están creando un nuevo
paisaje incluso geopolítico: China, siendo el mayor importador mundial
de petróleo, está firmando contratos con el ‘petroyuan’ respaldado por
el oro físico, en comparación con el petrodólar que cuenta con el
respaldo de los bonos del Tesoro. Los estados con mayor reserva de oro
serán quienes controlen las finanzas globales: y a mayor demanda global
del metal noble, más caro llegaré a ser su precio.
Uno de los objetivos del complot de la OTAN contra Libia fue apoderarse del oro de este país.
Gadafi pretendía introducir el ‘Dinar dorado’ como moneda panafricana
respaldada por el oro como una alternativa al franco francés. Poseía 140
toneladas de oro y también toneladas de plata, cuyo valor ascendía a
7.000 millones de dólares.
Tras la agresión militar “desaparecieron”:
las malas lenguas afirman que fueron trasladados a Suiza y desde allí en
submarinos rumbo a varios paraísos fiscales.
La negativa del Banco de Inglaterra a la solicitud de
Venezuela a recibir 1.200 millones de dólares de los 11.000 millones
en oro que tiene depositado en las cajas fuerte de dicha entidad está en
la misma línea que el rechazo de la Fed (Sistema de la Reserva Federal)
a la petición de Alemania en devolverle parte de las 300 toneladas de
oro que entregó a EEUU después de la Segunda Guerra Mundial para que las
custodiase (guarda otras 674 toneladas en Francia): Berlín sólo logró
recuperar una parte, ya que Washington se mostró ofendido y los alemanes
no se atuvieron insistir.
Si bien aún es pronto pronosticar el alcance y el
impacto de esta revolución en la economía mundial, y de si hay “vida
después del dólar”, lo que es innegable es la grieta producida en el
monopolio financiero de Washington que ha constituido durante décadas el
“poder blando” de la superpotencia, protegido por su “poder duro”:
fuerzas militares.
En otras palabras, las sanciones de EEUU contra
Rusia, Irán, Cuba, Turquía, Corea del Norte o Venezuela están generando
un efecto contrario sobre el poderío de la última superpotencia: su
última batalla está servida." (Nazanín Armanian, Público, 06/02/19)
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