"Rebecca Traister (1975) es una de las autoras feministas más populares en Estados Unidos. Su libro Buenas y enfadadas
(recién publicado en España por la editorial Capitán Swing) celebra el
poder de la olla exprés de la ira femenina y recoge una historia a
menudo desdeñada: la de las mujeres enfadadas como agentes de cambio
social y político, desde las sufragistas del siglo XIX hasta el
movimiento #MeToo pasando por la lucha por los derechos civiles de los
años 60. (...)
¿Qué efecto tienen las relaciones íntimas de las mujeres en su capacidad para expresar su enfado?
Protestar
contra los abusos del poder patriarcal significa identificar como
opresores a las mismas personas que muy a menudo son nuestras parejas
sexuales, románticas: padres, hermanos, hijos, amigos... Es
increíblemente difícil. Se perturban relaciones íntimas y cotidianas.
También muchas de nosotras somos cómplices de algunas de las cosas
contra las que luchamos.
Dependemos de los hombres cuyos abusos de poder
estamos tratando de identificar. Y, al poner en peligro el poder de
esos hombres, nos ponemos en peligro a nosotras mismas y nuestra propia
estabilidad familiar, emocional, económica, sobre todo si somos
económicamente dependientes. Estamos conectadas emocionalmente con los
hombres a los que miramos con ojo crítico respecto a cómo usan su poder.
¿Cree que esto dificulta la incorporación de más mujeres a la lucha por la igualdad?
Estas
dinámicas hacen que el proceso de lucha contra la inequidad de género
sea precaria, de forma diaria e íntima. Conseguir que una gran cantidad
de mujeres estén dispuestas a salir a la calle, dispuestas a impulsar
cambios legales y en las actitudes culturales es muy raro, pues implica
que estén dispuestas a explorar sus relaciones personales.
Una
idea muy llamativa de su libro es que algunas mujeres no están
interesadas en desmantelar el patriarcado porque se benefician de él. Lo
llamas "poder por proximidad".
En Estados
Unidos muchas mujeres blancas que votan por ideologías políticas
conservadoras, xenófobas, patriarcales y, con frecuencia, racistas lo
hacen en parte en pro de sus intereses. (...)
También existen mensajes en el seno de la familia y la pareja que codifican la ira femenina como algo indeseable.
Hay
lugares donde el temperamento femenino es sexualizado, donde se
relaciona con el valor estético o sexual de la mujer. Pero eso no es lo
mismo que tomárselo en serio como disidencia política o reivindicación
de una mayor igualdad social, política y sexual. (...)
¿Ve en peligro el derecho al aborto en EEUU?
Algo
de lo que no hablamos lo suficiente en EEUU es de que el aborto ya es
en parte inaccesible e ilegal gracias a las restricciones estatales que
la extrema derecha ha impulsado durante años. Roe v. Wade (la sentencia
de la Corte Suprema de EEUU que despenalizó el aborto en 1973) está en
peligro, como muchas de las victorias que se obtuvieron durante los años
60 y 70.
Durante la presentación
de su libro, vi a muchas chicas jóvenes pidiéndole consejo sobre cómo
lidiar con sus sentimientos de ira contra la desigualdad de género. ¿Qué
les diría hoy a las españolas que se están preparando para la huelga?
El
libro no es una guía sobre cómo expresar la ira, porque soy consciente
de que si la expresas puede haber un castigo. Vivimos en un mundo que no
deja espacio ni respeta el disenso o la furia de las mujeres. Una razón
por la cual la ira de las mujeres se desalienta es que, si comenzaran a
hablar entre sí sobre lo que las enfada, podrían organizarse para
cambiar las cosas.
Lo primero es mirar alrededor y ver este patrón que
nos rodea. Y luego comenzar a escuchar a otras personas marginalizadas
que están reprimiendo su propia frustración. Formar conexiones, escuchar
y tomar en serio la ira de los demás es la única manera en que podemos
cambiar el sistema." (Entrevista a Rebecca Traister, María sánchez, eldiario.es, 06/03/19)
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