"El movimiento antifascista ha derrotado a Amanecer Dorado. Pocas
veces se puede afirmar con tal contundencia algo así pero Amanecer
Dorado ya es historia. Su web oficial dejó de funcionar hace semanas.
Las oficinas de lo que hasta hace poco eran sus sedes están en venta.
Entre ellas, su cuartel general de la Avenida Mesogeion y la sede del
Pireo desde donde se coordinaron ataques durante años, incluido el que
terminó con el asesinato del cantante antifa Pavlos Fyssas, conocido como ‘Killah P.’.
Amanecer
Dorado ha pasado de ser la tercera fuerza parlamentaria a no tener
representación en el hemiciclo. Las elecciones recientes —europeas,
municipales y legislativas— fueron desastrosas, solo obtuvieron un
eurodiputado, Yanis Lagos, que se dio de baja de la organización con la
intención de fundar otro partido sin mucho éxito —su presentación fue
cancelada porque algunas de las personas anunciadas en el acto
rechazaron participar—. Lagos fue quien dio la orden de matar a Fyssas,
según las pruebas aportadas por la familia al juicio. Está, como toda la
cúpula neonazi, pendiente de una posible sentencia que le podría
suponer muchos años de prisión.
La derrota de Amanecer Dorado va mucho más allá de un simple batacazo
electoral. Amanecer Dorado no es —no era— un partido político. Era una
organización paramilitar neonazi creada a imagen de las SA hitlerianas.
Las consecuencias de su desaparición van mucho más allá del Parlamento.
Refugiados, personas trans, izquierdistas, migrantes, personas de color…
Son millones las personas que ahora caminan más tranquilas por las
calles de Grecia. Este es un detalle que olvida a menudo quien compara a
Amanecer Dorado con Vox o cualquier otro partido ultraconservador.
Amanecer Dorado no era eso, era una estructura paramilitar que perpetró
ataques organizados y sistemáticos porque hacía un uso sistemático e
instrumental de la violencia.
Igual que sus consecuencias
trascienden por mucho el Parlamento, las razones de su derrota hay que
buscarlas más allá de la lógica electoral. Es cierto que la falta de
fondos derivada de su fracaso electoral ha sido la gota que ha colmado
el vaso, pero el vaso estaba a rebosar gracias al incansable movimiento
antifascista que ha acosado a Amanecer Dorado por tierra, mar y aire.
En el capítulo dedicado a Amanecer Dorado del libro Epidemia Ultra: La ola reaccionaria que contagia a Europa (autoeditado,
2019), además de un repaso histórico más profundo sobre esta
organización neonazi, perfilo las cuatro líneas estratégicas con las que
ha actuado el antifascismo heleno: las movilizaciones masivas, las
plataformas amplias, la persecución judicial y la confrontación
callejera. La clasificación solo tiene por objetivo facilitar la
explicación y, por supuesto, no se trata de elegir entre ellas. Han
funcionado porque se hicieron todas a la vez.
Las movilizaciones masivas han sido habituales durante el último
lustro. Las calles de Atenas, Salónica y otras ciudades se han llenado
de miles de personas muchas veces para luchar contra el fascismo, contra
el racismo, a favor de refugiados y migrantes. La fecha más obvia del
calendario antifa es el 18 de septiembre, aniversario del asesinato de
Pavlos Fyssas. Pero no es, ni mucho menos, el único día que ha habido
manifestaciones multitudinarias.
Hay varias coordinadoras
antifascistas. Se organizan por barrios y su objetivo es que, en el día a
día, más allá de las citas multitudinarias, los fascistas sientan que
no tienen espacio. Creen que la fuerza del movimiento no reside solo en
acciones masivas y espectaculares, sino en devenir una gota malaya
contra Amanecer Dorado. En todo momento, en cada barrio. Solo en 2017 y
2018, esta presión constante consiguió forzar el cierre de 32 sedes de
este partido en el área metropolitana de Atenas.
Convocaban
manifestaciones casi cada semana en las que participaba gente de todas
las edades. Solían ser manifestaciones tranquilas que no terminaban en
disturbios. Organizaban charlas, pegadas de carteles, actos pequeños y
puesta en marcha de comités locales. Es la parte más cuantiosa y más
distribuida del movimiento. La más transversal.
Por otro lado, hay equipos de abogados que se han dedicado a coser a
querellas a los líderes y a los matones nazis. Abogados que, después,
han ejercido la acusación en los procesos penales contra Amanecer
Dorado. En especial en el macrojuicio que quiere demostrar que no son un
partido político sino una organización paramilitar.
Un juicio que ha cumplido ya cuatro años de vistas,
con la complejidad que ello implica: cientos de testigos, cientos de
horas de grabaciones, miles de folios como prueba testifical, abogados
dedicados de manera casi exclusiva a este juicio, organizaciones que
toman acta de cada una de las sesiones, colectivos que informan
puntualmente sobre cómo transcurren las sesiones, etc. Pero no solo ha
sido el macrojuicio, la intención ha sido perseguirles por todos y cada
uno de los ataques que han perpetrado.
Y, además, el antifascismo
griego es una fuerza de choque en la calle. Una parte sustancial del
movimiento ha decidido no delegar la defensa de los espacios
antifascistas, ni de los barrios, en manos de una policía que ha
demostrado muchas veces que simpatizaba o colaboraba con los neonazis.
Se convirtió en habitual la imagen de cordones de seguridad formados por
cientos de militantes con cascos y bastones dispuestos a enfrentarse
cuerpo a cuerpo con los nazis.
Un ejemplo de ello es el centro social
Distomo, situado en Agios Panteleimonas, la plaza que un día fue el
bastión de Amanecer Dorado. Allí es donde los nazis hacían su reparto de
comida “solo para griegos”,
las “donaciones de sangre helena” o la clausura de los columpios para
evitar que los niños griegos se mezclaran con los hijos de las
migrantes. La apertura de un centro social antifascista allí se
consiguió, literalmente, a hostias.
Hubo peleas, enfrentamientos contra
fascistas y policías, antifascistas torturados por policías que, en
comisaría, se identificaban a sí mismos como miembros de Amanecer
Dorado. La expresión “sangre, sudor y lágrimas” se suele usar como
metáfora. Aquí no.
Hay otro hecho que, sin duda, influyó en que
Amanecer Dorado tuviera menos presencia en la calle. Pero es algo de lo
que los antifascistas no suelen hablar en público, por las implicaciones
legales y éticas que plantea. El 1 de noviembre de 2013, mes y medio
después del asesinato de Pavlos Fyssas, una moto se detuvo junto la sede
de Amanecer Dorado de Neo Iraklio, periferia de Atenas.
Dos personas
con cascos se bajaron de ella y dispararon contra cuatro neonazis que
estaban en la puerta de la sede. Alexandros Gerontas fue herido de bala
pero logró escapar. Uno de los cuatro consiguió meterse en la sede y
salvar su vida. Yorgos Fountoulis, de 27 años, y Manolis Kapelonis, de
22 murieron en el acto. Los asaltantes dispararon trece balas.
Fue una
ejecución completamente aleatoria para que el mensaje quedara claro:
cualquier miembro de Amanecer Dorado sería objetivo potencial a partir
de entonces, no solo los que ostentaban cargos de responsabilidad. Los
autores nunca fueron identificados. Desde entonces, las sedes de
Amanecer Dorado se convirtieron en fortalezas a las que entraban sus
miembros, pero no lugares que congregaran a los partidarios.
La disolución de Amanecer Dorado no significa la desaparición de la
extrema derecha en Grecia. Uno de los partidos ultraconservadores
históricos, LAOS, se integró en Nueva Democracia y varios de sus
dirigentes son ministros en el nuevo gobierno. (...)
Kyriakos Velopoulos también era dirigente de LAOS. En vez de
integrarse en Nueva Democracia, fundó el partido Solución Griega. Es
nacionalista, euroescéptico, proruso y cercano a la iglesia ortodoxa.
Una combinación extravagante, una especie de Salvini si no fuera porque
Salvini es un hereje católico para los ortodoxos. En las elecciones
parlamentarias de 2019, Solución Griega entró por primera vez en el
Consejo de los Helenos con un 3,7% de los votos y diez diputados.
Ante
este panorama, elementos ultraconservadores en el gobierno e irrupción
de un nuevo partido facha, hay quien ha afirmado que la desaparición de
Amanecer Dorado es un simple trasvase de votos pero la extrema derecha
sigue suponiendo el mismo problema. Es un análisis completamente
erróneo.
Como hemos repetido, Amanecer Dorado no era un partido político
ultraconservador, era una organización paramilitar neonazi. No tiene
nada que ver, en este sentido, ni con Solución Griega ni con, por
ejemplo, Vox. Entender los matices y las diferencias internas de la
extrema derecha es fundamental. Sin un análisis riguroso del neofascismo
toda estrategia antifascista será inútil.
El espacio que ocupaba Amanecer Dorado queda huérfano. No hay, hoy
por hoy, ninguna organización tan bien estructurada, tan extremista y
tan bien conectada con el ‘Estado profundo’ como lo estaba Amanecer
Dorado. En el corto plazo, como mucho, se reforzarán algunos de los
grupúsculos neofascistas cuya capacidad de incidencia se limita a
perpetrar atentados menores o ataques aislados.
Las victorias no
caen de cielo. Esta ha costado un esfuerzo terrible y se ha pagado un
precio brutal en términos de muertos, heridos y encausados por
enfrentarse a los nazis. Hay que celebrarlo como merece porque un
movimiento que no reconoce ni celebra las victorias está destinado a la
derrota. No pasaron; no pasarán.
[ACTUALIZACIÓN] Después
de haber estado caída durante más de un mes, la web oficial de AD
vuelve a ser visible desde la mañana del 18 de septiembre de 2019." ( Hibai Arbide Aza, El Salto, 18/09/19)
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