"El crecimiento económico, por sí solo, no asegura una reducción de la
pobreza. Tanto es así que en España este indicador parece inmune al
aumento continuado del PIB. Algo parecido se podría decir, también, de
las tasas de empleo, tal y como se recoge en el último informe publicado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza
(EAPN). Según los datos recopilados por la plataforma, un tercio de las
personas mayores de 15 años que sufre pobreza en nuestro país está
trabajando.
Ya de por sí alarmantes, estas cifras son aún más chocantes
al comprobarse que este porcentaje es incluso mayor que el de personas
adultas que están en esta situación y se enfrentan al desempleo. En este
caso, la tasa asciende al 26,4%. Es decir, entre las personas que viven
en la pobreza en España y que están activas, hay más trabajando que en
paro.
Según el estudio de la plataforma europea, un extenso repaso a la
situación del país a través de los principales indicadores sociales
–entre otros, la tasa AROPE o la privación material severa–, el
desempleo ya no se puede considerar un elemento definitorio de la
pobreza en España. Por el contrario, el perfil de las personas que
atraviesan estas situaciones es en muchos casos el de población de clase
media con estudios: cerca del 23% de las personas que está en riesgo de
pobreza cuentan con estudios de bachillerato, mientras que entro los
que tienen algún título de educación superior el porcentaje asciende al
13,4%. (...)
Recientemente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) también
ha apuntado a las importantes disfunciones en materia socioeconómica que
atraviesa el mercado de trabajo en España, donde cerca del 13% de las
personas con empleo vive por debajo del umbral de la pobreza. A nivel
europeo, este ratio solo es superado por dos países, Grecia y Rumanía.
Además de ello, EAPN señala que durante los últimos cuatro años,
entre 2014 y 2018, apenas se ha registrado ninguna variación en este
indicador. Este estancamiento de la pobreza laboral responde según la
plataforma, a circunstancias como “el aumento de la población ocupada a
tiempo parcial, la reducción del valor del trabajo y la reducción en el
tiempo de duración de los contratos”.
En última instancia, 1 de cada 10 personas menores de 60 años –cerca
de 3,7 millones de habitantes– sigue viviendo en hogares con baja
intensidad de empleo. Y pese a que la tasa se ha reducido
considerablemente durante los últimos años, todavía es 4 puntos más alta
que la que se registro hace una década, lo que nos sitúa como el cuarto
país de Europa con peor desempeño en este ámbito y como el segundo
donde más creció el indicador. (...)" (CTXT, 22/10/19)
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