20.11.19

El BCE enciende las alarmas por el gran crecimiento de la banca en la sombra

"Se han cumplido 11 años de la gran crisis y los responsables de guardar la ley y el orden financiero internacional no saben por dónde va a venir el siguiente golpe. Recelan de todo lo que suene a burbuja, aunque creen que la siguiente crisis será diferente. Sus principales sospechas apuntan a la banca en la sombra, es decir, la financiación que no procede de los bancos. 

Curiosamente, el BCE, que es el que ha colocado los tipos en negativo provocando que los grandes jugadores busquen desesperadamente la rentabilidad en todo tipo de activos, teme ahora que su política desemboque en otra burbuja, la de los créditos concedidos sin un verdadero control de riesgos.  

Las advertencias más recientes han llegado del Fondo Monetario Internacional (FMI), a través del Informe Global de Estabilidad Financiera de octubre pasado. En este documento describe que grandes entidades no bancarias, como fondos de inversión o de capital riesgo, tratan de sortear los tipos de interés negativos con inversiones más ilíquidas y de más riesgo (y por lo tanto de más rentabilidad).

Y dice que “entre las entidades financieras no bancarias, las vulnerabilidades son altas en el 80% de las economías con sectores financieros sistémicamente importantes”. En el informe cita expresamente a Estados Unidos, China e India.

Son muchos los que coinciden en los riesgos que conlleva esta actividad, que solo por su nombre ya se convierte en enigmática y sospechosa. De hecho, ni siquiera está perfectamente acotada. El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en inglés), organismo que supervisa el buen funcionamiento del sistema financiero internacional, y el Banco Central Europeo (BCE), siguen de cerca esta actividad que ahora denominan “intermediación financiera no bancaria”.

En el Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España, en su edición de mayo de 2018, especificó a qué se puede llamar banca en la sombra o financiación no bancaria. Se trata de una amalgama de entidades y firmas controladas por una diversidad de supervisores, poco coordinados entre sí, con un seguimiento de su actividad muy dispar, sobre todo por estar radicadas en diferentes países, algunos considerados off shore.

 Incluye los fondos de inversión, los fondos de capital riesgo, los hedge funds (instrumentos de inversión alternativa o fondo de inversión libre), las plataformas de financiación (crowdfunding), las Sicav (sociedades de inversión de capital variable) y las emisoras de titulizaciones. (...)

Guindos señaló que el volumen de activos en manos de la “banca en la sombra” se ha casi duplicado en la zona euro en la última década, hasta alcanzar los 42 billones de euros a cierre de 2018 y sus préstamos representan ya el 28% de los créditos bancarios, el doble que en 2008. “Su creciente intervención ha motivado que hoy las empresas obtengan más del 50% de su financiación mediante la emisión de bonos, frente al 10% de previo a la crisis”, apuntó. El BCE indicó en el informe de 29 de mayo de 2019 que los “bancos no bancarios” también realizan préstamos a hogares y Gobiernos.

 Y el peligro es que estos activos están relacionados con los bancos. El número dos del BCE recordó que los fondos tienen 400.000 millones en deuda emitida por los bancos, que a su vez prestan a los fondos a través de transacciones de repos. “Por lo tanto, cualquier posible impacto en el sector de fondos puede extenderse rápidamente a otras partes del sistema financiero. Por lo tanto, solicito una mayor investigación del caso para llevar la supervisión de fondos de inversión y la posible activación de herramientas macroprudenciales en Europa”. (...)"                 (Íñigo de Barrón, El País, 18/11/19)

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