23.1.20

Macron ha perdido ya 2022…para bien o para mal... una victoria de Macron sobre la sociedad fortalecería considerablemente las posibilidades de Le Pen... ¿Cuántos electores de centro izquierda o de izquierda le votarán en la segunda vuelta? Un voto de desesperación y una abstención masiva pueden llevar a Le Pen al Elíseo...

"La radicalización autoritaria del poder, que impone un enfrentamiento decisivo al movimiento social, tendrá inevitablemente grandes consecuencias políticas: una victoria de Macron sobre la sociedad fortalecería considerablemente las posibilidades de Le Pen a la elección presidencial de 2022. Inversamente, su derrota en enero de 2020 podría redistribuir los papeles y abrir nuevas perspectivas a la izquierda. 
 
No cabe ya la menor duda. Se trata de la guerra que libra Emmanuel Macron contra todos los compromisos sociales sustentadores de la sociedad francesa, pese a las injusticias y desigualdades. Para conformar el país a su visión neo-darwinista del mundo- en el que personas dotadas de diversos capitales y libres de todo arraigo dan lo mejor de sí mismos al servicio de los “primeros de la cuerda”i inspirados- no dará muestras de ninguna forma de debilidad. 

Después del big-bang del derecho al trabajo, la formación profesional y el seguro de desempleo, la unificación del régimen de pensiones es lo que ha de favorecer la movilidad de la mano de obra en un mercado perfectamente flexible, en el que los trabajadores no tendrán ya reticencias en “cruzar la calle”ii para ocupar los empleos disponibles, independientemente de su calidad. 

El desprecio, la humillación, la represión, infligidos a los “Don nadie”- Chalecos Amarillos, manifestantes por el clima o sindicalistas- han contribuido, por supuesto, a aumentar la ira popular contra las élites alejadas del país real. La política seguida por Emmanuel Macron debilita considerablemente sus posibilidades de ganar en la confrontación anunciada por él mismo con Marine Le Pen en mayo de 2022. 

Consideremos las razones que impulsaron a los electores de las clases populares y medias a votar a Macron en 2017, pese a la aversión que sentían por su arrogancia y sus proyectos. ¿El temor a un poder autoritario? La brutalidad, inédita, frente a los movimientos sociales, la impunidad garantizada explícitamente frente a las violencias policiacas (“una palabra inaceptable en un Estado de derecho”) han borrado en gran parte la frontera entre autoritarismo y neoliberalismo.

 ¿El trato indigno a los extranjeros? El envío reivindicado de las expulsiones de extranjeros sin papeles, el recrudecimiento del discurso sobre la inmigración, la reforma de la atención médica del Estado contra un supuesto turismo médico, han reducido también aquí las diferencias. ¿El negacionismo ecológico? Macron clama contra la amenaza climática, pero su inacción ha sido denunciada por el propio Nicolas Hulotiii.  (...)

A la inversa de cualquier pretensión a la justicia social o al compromiso negociado, el fin de la reforma consiste en imponer un cerrojo que bloquea definitivamente en un 14% la parte de las pensiones en el PIB, y en abrir, por consiguiente, un campo de acción inédito a las pensiones por capitalización (frente al sistema de reparto), y sobre todo de quebrar definitivamente las resistencias a sus proyectosiv. Resulta entonces bien comprensible la decisión de eximir a los policías y a los militare, hasta tal punto su fidelidad es fundamental en un enfrentamiento de este calibre.  (...)

Frente a esta radicalización autoritaria del neoliberalismo, que observamos por doquier en el mundo, la aparición de una alternativa de izquierdas es de una urgencia absoluta. No obstante, las respuestas propuestas hasta hoy para 2022 pueden muy bien resultar inoperantes. 

El populismo colérico y solitario de Jean.Luc Mélenchon ha mostrado sus límites; la ecología centrista de Yanick Jadot, que busca seducir a los decepcionados del macronismo, apenas ofrece posibilidades de llegar a la segunda vuelta, y menos aún de poder gobernar útilmente en caso de victoria. Pero el cara a cara anunciado con Le Pen podría resultar muy arriesgado para Macron, después de haber socavado tanto los diques de contención del voto de extrema derecha y de sostén del “frente republicano”. 

¿Cuántos electores de centro izquierda o de izquierda irán a votar a Macron en la segunda vuelta? En caso de fracaso del movimiento social, la adhesión a Macron de la derecha tradicional, reducida hoy a residual, puede no bastar para evitar que un voto de desesperación y una abstención masiva propulsen a Le Pen al Elíseo. 

Ello pone de manifiesto la importancia, en este mes de enero de 2020, de conseguir que las fuerzas que luchan contra la injusticia social, el desprecio de clase y la irresponsabilidad ecológica se unan para bloquear estas sombrías previsiones.  (...)"

(Thomas Coutrot, economista y estadístico francés. Jefe del Departamento de condiciones de trabajo y salud en el Ministerio de Trabajo y Empleo, Mediapart, en Crónica Popular, 18/01/20)

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