3.1.20

Médidas ecológicas, muy necesarias, pero que recaen únicamente sobre los pobres. Los autónomos barceloneses que sobreviven con sus viejas furgonetas son expulsados por Colau de su mercado de trabajo. Votarán a quién les permita volver a trabajar... a Vox

"Con frecuencia los Gobiernos lanzan medidas estupendas, impecables desde la lógica económica o medioambiental, que fracasan estrepitosamente. 

Sucedió en 2018 con la subida del precio del gasoil en Francia, al equipararse progresivamente su fiscalidad a la de la gasolina, una vez se comprobó que aquel carburante, antaño considerado menos contaminante, ensuciaba aún más.

Bastaron cuatro sábados de violentas acciones de los chalecos amarillos rurales para arruinar el proyecto. Y con él, la credibilidad reformista de Emmanuel Macron, (...)

Sucede también en España, con particularidades. (...)

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado que desde hoy no circulen por casi todo su territorio los coches más contaminantes: la ambición es pionera por enorme, desborda su almendra central.
 
Las compensaciones previstas a quienes deban achatarrar su vehículo (las clases menos pudientes) son ridículas: los aparcamientos metropolitanos disuasorios a la entrada de la ciudad apenas existen; la tarjeta trienal gratuita de transporte público es inútil para quien carezca de él en su cercanía; la subvención a las bicis eléctricas es angelical. 

¿Por qué el municipio no acordaba con la Generalitat y el Gobierno central un Plan Renove favorecedor de los coches eléctricos para discriminar a favor de los sectores de menores ingresos, y evitar que surja una versión urbana de los chalecos amarillos, o hacerle el caldo gordo al parafascismo demagogo de Vox? (...)"               (Xavier Vidal-Folch, El País, 02/01/20)

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