30.1.20

Raghuram G. Rajan: gran parte de la disputa de Estados Unidos con China no tiene que ver con la industria, tiene que ver con los servicios... las elites de las economías emergentes quieren una porción del mercado global de servicios. La India introdujo nuevas reglas para limitar lo que plataformas extranjeras como Amazon y Walmart pueden vender online allí...

"(...) Los países en desarrollo han dicho durante décadas que las reglas que gobiernan el comercio internacional son profundamente injustas. ¿Pero por qué hoy surgen quejas similares de los países desarrollados que formularon la mayoría de esas reglas? (...)

Para un observador cínico, los esfuerzos actuales de los países desarrollados por reformular las reglas parecen un intento, ya no para nivelar el campo de juego, sino para impedir la competencia. (...)

El trato implícito que había gobernado el comercio era que los países desarrollados mantendrían sus mercados abiertos a las exportaciones industriales de los países en desarrollo, que a su vez estarían abiertos a las exportaciones de servicios de los países industrializados.  (...)

Desafortunadamente, no todos en los países desarrollados han podido pasar a buenos empleos en el sector de servicios. Los mejores están principalmente en las grandes ciudades, donde profesionales bien cualificados han podido prestar servicio en mercados globales mientras que las ciudades pequeñas, por ejemplo, en el Medio Oeste de Estados Unidos y en el norte de Inglaterra, no se han recuperado económicamente de la partida de los grandes empleadores industriales. 

En definitiva, la devastación de estos lugares, y la frustración de quienes viven en ellos, alimentó los movimientos políticos que colocaron al presidente norteamericano, Donald Trump, en su cargo y los que sacarán al Reino Unido de la Unión Europea. Las ex comunidades industriales que quedaron atrás hoy tienen voz en la ciudad capital y la intención es que regrese la industria. 

 Sin embargo, esta explicación también es incompleta. Gran parte de la disputa de Estados Unidos con China, por caso, no tiene que ver con la industria (la propia China está perdiendo empleos industriales a manos de países como Vietnam). Tiene que ver con los servicios. 

Si bien ocho de los diez principales exportadores de servicios son países desarrollados, la competencia de los mercados emergentes está en aumento –e impulsa una presión importante por parte de las empresas en economías avanzadas para implementar nuevas reglas comerciales vinculadas a los servicios-. 

Ostensiblemente, esto garantizará fronteras siempre abiertas para los servicios. Pero también será una oportunidad para proteger las ventajas de los productores de los países desarrollados dominantes.

 Por ejemplo, el T-Mec (Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá) no exige ningún arancel sobre productos comprados electrónicamente, como la música o los libros electrónicos, y garantiza que las empresas de Internet no sean responsables del contenido que producen sus usuarios.(...)

 Las elites en los mercados emergentes están respondiendo a su manera. La India introdujo nuevas reglas para limitar lo que plataformas extranjeras como Amazon y Walmart pueden vender online allí, justo antes de que Reliance, un gigantesco conglomerado indio, lanzara su propia plataforma de comercio electrónico. 

En resumen, dos factores han incrementado el malestar por el comercio internacional y los acuerdos de inversión. La gente común en las comunidades rezagadas en los países desarrollados ya no quiere aceptar los acuerdos existentes. Quieren que los escuchen y quieren que se protejan sus intereses. 

El viejo status quo –donde las elites de los países desarrollados hacían la vista gorda ante la erradicación de la industria siempre que se expandieran los mercados para sus servicios- se ha vuelto insostenible. Al mismo tiempo, las elites de las economías emergentes quieren una porción del mercado global de servicios, y ya no están dispuestas a ceder terreno allí. Como resultado de ello, ya no existen acuerdos comerciales fáciles. (...)

Una diferencia importante es que la gente en los mercados emergentes ejerce un mayor compromiso democrático que en el pasado. Cuando el director de la cámara de empresarios mexicana compara las cláusulas laborales y de monitoreo del T-Mec con la guerra entre México y Estados Unidos (cuando México perdió California), los votantes mexicanos escuchan. Por lo tanto, cualquier éxito que tengan los países ricos a la hora de establecer reglas onerosas para otros hoy podría resultar pírrico. 

(...) esos acuerdos sentaron un mal precedente. En el futuro, los consumidores dominantes del mundo serán los ciudadanos más ricos, más jóvenes y más numerosos de las economías emergentes. Quienes hoy les están endilgando a los países más débiles acuerdos desventajosos no deberían sorprenderse cuando algún día les devuelvan el favor.(...)"                   ( , Project Syndicate, 14/01/20)

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