"El ‘partido digital’.
A esta formación, nacida de la anti-ideología y el anti-partidismo, le
ocurre a gran escala lo que le sucedió a la izquierda radical con el
segundo gobierno de Prodi: decepciona y desencanta.
El Movimiento 5 Estrellas siempre ha sido un experimento, una
invención política: el primer «partido digital». La renuncia de Di Maio
marca un antes y un después irreversible en su historia. Lo irreversible
no es tanto su crisis (en la política contemporánea, de irreversible
hay poco), sino la distancia de sus mismos orígenes.
Por lo tanto, la crisis tiene un carácter revelador, tanto sobre la
naturaleza de este partido, como más en general sobre la idea que ha
representado y promocionado.
En primer lugar, se ha revelado la naturaleza de la dirección del
Movimiento, que siempre ha sido una sola: la de Gianroberto Casaleggio.
Fue el inventor del experimento, el que le dio una caracterización
ideológica y organizativa. Sin esta guía, al M5S le cuesta encontrar y
mantener una idea coherente de su papel y de su misma naturaleza. Su
sucesor, su hijo, no consigue que ni siquiera su criatura (la plataforma
digital) funcione bien.
En segundo lugar, el gobierno demuestra ser un lugar de máximo riesgo
para cualquier fuerza que se presente como transformadora (lo sea o no).
Las promesas de un cambio repentino y total chocan contra los límites,
las inconsistencias y la lentitud de la acción gubernamental
contemporánea, sujeta a enormes condicionantes económicos e
internacionales, (...)
En términos más generales, la crisis del Movimiento revela que en
política los elementos originales siguen siendo fundamentales: la
ideología y la organización.
De modo paradójico, el Movimiento 5 Estrellas ha sido quizás el más
ideológico de los partidos italianos actuales. Su ideología giraba en
torno a cuatro ejes, dos propositivos y dos antagonistas. Los dos
primeros eran el ambientalismo y la utopía tecnocrática de una sociedad
totalmente digitalizada. La tecno-utopía definida por Casaleggio,
adoptada casi en su totalidad por el discurso de las grandes empresas de
comunicación, presagiaba una sociedad en la que la digitalización
resolvería casi todos los problemas y conflictos sociales. (...)
Estos dos elementos de la ideología de 5 Estrellas están ahora
ausentes tanto de su discurso político como de su acción gubernamental,
donde las grandes batallas ambientales incluso han sido traicionadas.
Los dos elementos ideológicos antagonistas eran el anti-partidismo y
la anti-ideología. El primero está completamente fuera de juego, cuando
el M5S se alía con cualquier partido para estar en el gobierno. Al M5S
le falta actualmente el «Ellos», el adversario, y por lo tanto carece de
una identidad propia.
¿Contra quién lucha hoy este partido? Y por lo tanto, ¿por quién está
luchando? Y en consecuencia, ¿qué es? El anti-ideologismo, es decir, el
discurso de que izquierda y derecha no existen, no hay ideas
partidistas sino solo buenas o malas ideas, no hay intereses sociales
sino solo los intereses de los ciudadanos, no hay valores abstractos y
generales, sino solo soluciones efectivas, es igualmente inadecuado para
la fase de gobierno, cuando es necesario aclarar «para quién» se está
gobernando.
Y paradójicamente, mientras continúa definiéndose como ni de derecha
ni de izquierda, el Movimiento ha ocupado involuntariamente el espacio
simbólico de la izquierda: reivindica sus medidas como de «izquierda»,
es abandonado por sus votantes de derecha, es tentado por una alianza
orgánica con el centro-izquierda. Es impulsado por los hechos hacia una
posición simbólica partidista, sin admitirla y sin poder asumirla: un
estado, en el plano de la identidad, insostenible.
El mismo discurso es aplicable a la organización. La tecnocracia Casaleggiana
preveía el nacimiento de una forma-partido sin organización, sin sedes
ni estructuras ni responsabilidades. Todas ellas cosas esenciales para
la acción política. Las cuales, entonces, eran sustituidas, hechas en
secreto o justificadas con juegos de palabras que parecían tomaduras de
pelo. Con el resultado, también en este nivel, de que el Movimiento se
ha convertido en algo que no quería ser, irreconocible para votantes y
activistas.
La ideología y las formas organizativas pueden y deben ser innovadas,
pero sólo pueden eliminarse si se elimina también la política. Y este
era el sueño de Casaleggio."
( Loris Caruso , El Viejo Topo,31/01/20. Texto publicado originalmente en Il Manifesto )
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