"Hay tantos balcones como tipos de personas: los que
guardan trastos polvorientos que no se sabe ni para qué son, los que
cuidan con esmero un pequeño y colorido jardín, los tendederos son
legión, los que improvisan una zona de lectura o de merienda, los que
guardan las bicis, los que enseñan banderas de España o los que enseñan
delantales feministas.
También hay todo tipo de vistas: los que dan al
vecino cachas de enfrente, los que dan a un parque desde donde oir la
banda sonora infantil o los que dan a un patio desde donde cuchichear
las miserias ajenas.
Muchos de ellos vivieron el
sábado un momento emocionante. Se convirtieron en el lugar donde a las
10 de la noche la ciudadanía se convocó para agradecer el esfuerzo del
personal sanitario.
Hacer colisionar una mano contra empezó siendo un
agradecimiento al personal sanitario pero sin darnos cuenta nos vimos en
una especie de exorcismo colectivo para combatir la ansiedad que genera
el confinamiento y la situación de desasosiego que generan la orden de
permanecer en casa y la crisis del Coronavirus en general.
De
repente los balcones se convierten en otra cosa. En una excusa para
reconocer al otro en su situación, primero. Y acto seguido, en un
espacio de diversión para conectar con nuestros paradójicamente
desconocidos vecinos. Los primeros vídeos que se viralizaron fueron de
una comunidad de vecinos del Aljarafe, en Sevilla. Una clase de fitness.
Hasta el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se conmovió con la escena y decía en Twitter:
"Estoy muy impresionado e inspirado por los ejemplos de generosidad y
compasión que está mostrando la gente por todo el mundo. Con este
ejemplo, podemos vencer al coronavirus!". Así, conforme han ido pasando
los días, los balcones se han transformado en herramientas para generar
cohesión social y celebrar la vida en común.
Además del deporte, una de las herramientas más recurrentes está siendo el juego. Un Veo-Veo
con cientos de metros de distancia y varios bloques involucrados, unas
vecinas que juegan con sus vecinos de enfrente a las películas, Hola Don Pepito-Hola Don José a grito pelado o un Bingo son algunos de los ejemplos que hemos podido vivir estos días y que se han movido por redes sociales.
Javier Laporta y Susana Gómez,
dos de los vecinos que aparecen dinamizando el Bingo dejaban clara la
intención: "Nos llegó a través de WhatsApp y decidimos hacerlo. Lo más
bonito de todo el bingo fue que, a parte de las risas que nos echamos,
los vecinos se quedaron charlando un rato. Se había generado un ambiente
de muy bien rollo, hacía buen tiempo y gente que no había hablado en su
vida tuvo una excusa para hablar entre sí".
La
música también está siendo muy importante para pasar este confinamiento.
Desde canciones que se constituyen en himnos del momento como
"Sobreviviré" de Mónica Naranjo (que se ha viralizado hasta el punto de
que Pedro Sánchez ha hecho un guiño en su discurso de hoy) hasta otras
como "Purpurina" de Alberto Gambino. Desde quienes convierten su balcón
en una versión en miniatura de la discoteca Pachá para amenizar al
vecindario y generar una performance lumínica digna
de garito en Ibiza hasta los dos músicos que deciden armar entre
balcones y a distancia un concierto de piano y saxofón donde interpretan
"My heart will go on" de Titanic.
El psicólogo clínico Juan Castilla declaraba hoy
que necesitamos recordar que formamos parte de la sociedad en esta
situación. "La gente sale al balcón porque así siente que está haciendo
algo más por revertir la situación que quedarse en casa. Se sienten
parte de un movimiento, protagonistas de una acción conjunta".
En Italia también sucedió
y probablemente seguirá sucediendo en todos los lugares donde se tomen
medidas de aislamiento y de repente haya que volver a recordar las
famosas palabras del personaje de ficción Jack Shepard en la serie Perdidos: "El sálvese quién pueda
no va a dar resultado. Hay que empezar a organizarse. La semana pasada
muchos éramos extraños pero ahora estamos todos aquí y quién sabe por
cuánto tiempo...pero si no podemos vivir juntos, moriremos solos". Y si
vivimos esto con humor, mejor." (Felipe G. Gil, eldiario.es, 17/03/20)
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