17.3.20

Una oleada de turismo neonazi llega a Lesbos desde Alemania, Austria, Francia y Gran Bretaña para cebarse en los más débiles... Hemos visto a niños temblando de frío entre montañas de basura. Hemos visto cargas policiales contra mujeres y ancianos indefensos que llenaron de un orgullo a unos cuantos malnacidos...

"El nazismo ha vuelto por sus fueros, es un hecho. (...) 

Hemos visto a niños temblando de frío entre montañas de basura. Hemos visto cargas policiales contra mujeres y ancianos indefensos que llenaron de un orgullo a unos cuantos malnacidos. Hemos visto en llamas instalaciones del ACNUR en Skala Sikamineas. 

Hemos visto campamentos desmantelados a porrazos entre nubes de gas tóxico. Hemos visto hordas de bestias apaleando a refugiados, a cooperantes y a periodistas indefensos. Hemos visto arder el centro social de refugiados Onne Happy Family en Lesbos, que contaba con una guardería, una cafetería, un colegio, una enfermería y una escuela de la ONG Ajedrez sin Fronteras. Hemos visto durante décadas volver a alzarse los brazos en alto y ondear las consignas del racismo y nos lo hemos tomado a broma.

 La broma ha durado ya demasiado tiempo y ahora asistimos a una oleada de turismo neonazi que llega a Lesbos desde Alemania, Austria, Francia y Gran Bretaña para cebarse en los más débiles y desprotegidos, en esa humanidad centrifugada por las guerras y hambrunas de África y de Oriente Medio.

Desde tiempos inmemoriales, la historia europea se ha movido entre esos dos polos, civilización y barbarie (...)

Europa siempre ha temido las llamas y la destrucción que venían de fuera, de Oriente, del Norte, de más allá del mar, sin comprender que las llamas y la destrucción también estaban dentro de sus propias fronteras, implícitas en el dominio que impusieron a sangre y fuego sobre gentes y etnias de las que no queda memoria alguna, los imperios que forjaron a fuerza de terror, llantos y cadenas. Ese es el monstruo al que nos enfrentamos ahora, el de nuestra avaricia ancestral (...)

Los bárbaros están donde siempre estuvieron y en Lesbos, la isla del amor, se entona por enésima vez el canto fúnebre de Europa."                (David Torres, Público, 09/03/20)

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