"Son uno de los focos más golpeados por el coronavirus. Las residencias de mayores
acumulan miles de fallecidos y de contagios aún hoy imposibles de
cuantificar sin datos oficiales, pero además batallan día a día con la
precariedad que lastra al sector desde hace años.
Lo saben bien las
trabajadoras que están en primera línea y que, sobrepasadas y, en muchos
casos desprotegidas, cuidan a los más vulnerables al virus por salarios
de mileuristas. "Hacemos cada una el trabajo de tres por una miseria y
sin medios", resume Carmen, gerocultora en una residencia privada de
Madrid. (...)
Carmen lleva 16 de los 62 años que tiene trabajando en la
misma residencia privada de Madrid, una que acumula decenas de muertos
desde el inicio de la pandemia. Ahora está de baja porque se ha
contagiado de coronavirus, aunque aún no le han hecho ninguna prueba
diagnóstica que lo confirme. Con el plus de fin de semana y festivos
sobrepasa "por muy poco" los mil euros al mes por jornadas "agotadoras"
de siete días seguidos y un descanso de dos.
El Convenio actual indica
para su categoría, la de gerocultora, un salario base de 997,16 euros.
"Intentamos hacer el trabajo lo mejor que podemos, pero se hace muy
difícil. Si yo debería estar cuidando a ocho mayores y me tocan 20,
imagínate...Trabajamos en condiciones de semiesclavitud. Ya es hora de
que se nos valore", protesta Carmen.
Las ratios
dependen de cada comunidad autónoma, pero el panorama general responde a
una sobrecarga habitual de las trabajadoras pero que estos días se une a
un trabajo más intenso, a las carencias de material de protección y a
las bajas de otras compañeras, denuncian. "Están trabajando con
población de riesgo y que ahora necesita más cuidados. Lo hacen como
pueden, con mucha voluntad y mucho sacrificio y cero medios. Esa es la
realidad", dice Gracia Álvarez, secretaria de Salud, Sociosanitario y
Dependencia de UGT.
"El tiempo nos ha dado la razón", lamenta Antonio Cabrera, secretario general de Sanidad de CCOO: "Denunciábamos las carencias
y falta de personal, intentamos convencer a la patronal, movilizarnos… y
en medio del proceso, surge esto. Y así, ellas han estado en primera
línea, sin protección. El sistema de residencias no estaba preparado
para atender una emergencia sanitaria.
Lo estaba para atender a los
abuelos de la mejor manera que pudieran. Se retrasó todo lo que había
que hacer", señala. Ahora piden, además de "reconocimiento por su
esfuerzo y dedicación", que se "recompense" la labor de las que llaman
las "grandes olvidadas" durante la crisis de la COVID-19. (...)
"Al final se ha convertido en un negocio y casi sin importar qué calidad
asistencial estamos dando", denuncia Ana Sastre, Técnico en Cuidados
Auxiliares de Enfermería (TCAE) en una residencia de Donosti. (...)
En la de Ángeles ha habido unas 100 bajas de
profesionales, con un total de 300 enfermeras y auxiliares. "Pero no es
extraño: hemos estado trabajando hasta la semana pasada con bolsas de
basura como protección". Ana también pone el foco en la escasez de
material: "El discurso es uno pero la realidad es otra. Lo que vivimos
nosotras es que no se nos está protegiendo. Es gravísimo"
En la residencia de Ángeles, por el momento, han fallecido entre marzo y abril 64 usuarios y hay unos 75 aislados. A ellos se les hicieron el sábado pasado los tests rápidos que repartió el ministerio. Entre
trabajadoras, "a las que están de baja la dirección les ha llamado para
decirles que se la harán. A las que estamos trabajando, que somos más y
podemos estar llevando el virus de un lado a otro, no nos han dicho
nada". La dimensión real de la pandemia en los geriátricos en número de
muertes y contagios es todavía una incógnita a la espera de que el
Gobierno haga públicos los datos de las comunidades autónomas. Solo en Madrid han sido hasta ahora casi 5.300.(...)
En cuanto a las cifras de las trabajadoras, Sanidad da
regularmente los sanitarios infectados –33.153 este miércoles–, pero ahí
no están incluidas la mayoría de las empleadas de las residencias.
"Tenemos también un vacío informativo importante", denuncian desde CCOO.
Los fallecimientos, entre ellos, el de una delegada sindical de la
Comunidad Valenciana, cuenta Cabrera, tampoco se registran. El sindicato
lleva sus propias cuentas, a partir de las comunidades que se las
proporcionan desde que hay acceso a tests rápidos, que priorizaban
hospitales y residencias.
Solo le consta que en
Navarra –donde con datos del 14 de abril registran que el 25,52% de los
infectados son trabajadores de residencias– "se están haciendo pruebas
diagnósticas a trabajadoras de manera sistemática, en el resto se está
empezando". De alguna otra región, como Madrid, no hay ningún dato.(...)" (Marta Borraz, Belén Remacha, eldiario.es, 22/04/20)
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