"(...) Hay un temor que
comparten ciudadanos y autoridades en esta nueva fase de la desescalada:
la posibilidad de que se produzca un rebrote. Ahí van a jugar un papel
fundamental las pruebas diagnósticas, los PCR y los test serológicos.
Pero la desescalada arranca sin test masivos: sólo una minoría
sabrá a ciencia cierta si está contagiada o no por el coronavirus. Y
además será una selecta minoría: futbolistas que vuelven estos días a
los entrenamientos y todos aquellos que puedan pagarlo o cuya empresa quiera hacerlo.
La CEOE, por
ejemplo, ya ha pedido este lunes al Gobierno que autorice a las empresas
a realizar test a sus trabajadores para poder detectar contagios, y que
elabore un plan para las restricciones a la movilidad ante la
probabilidad de un rebrote. La patronal propone llevar a cabo protocolos de vuelta que
incluyan test serológicos con registro y seguimiento de estatus de
infección, utilizar la geolocalización con datos anonimizados o poner
puestos de control móviles en las ciudades para verificar contagios. (...)
El Gobierno asegura que en España ya se ha practicado más de dos millones de pruebas diagnósticas. Esas
pruebas, sin embargo, no llegarán a toda la población: el director del
Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ya dijo la semana pasada que el Gobierno no era partidario de hacer test masivos.
Para saber qué porcentaje de la población puede estar infectada el
Ejecutivo anunció un estudio cualitativo a 36.000 familias del que poco
más se ha sabido hasta ahora.
Las prioridades del Gobierno: la detección rápida
Los tests masivos no son necesarios, viene a decir el Gobierno, que prefiere poner el acento en la detección rápida de los casos sospechosos.
Sanidad quiere reducir a un máximo de 48 horas el plazo para
identificar un posible positivo de coronavirus, en lugar de los hasta 15
días que se tarda actualmente entre que una persona desarrolla síntomas
y recibe el diagnóstico de la enfermedad. (...)
Esta decisión de no hacer test masivos abre las puertas al mercado:
ya hay laboratorios privados que ofrecen en sus páginas web la
posibilidad de hacer varios tipos de pruebas para detectar el virus, a
pesar de anteriores resoluciones del Ministerio de Sanidad en las que se
indicaba que debían poner a disposición de las autoridades públicas su
capacidad de análisis. De hecho, este pasado lunes en el centro de
Barcelona se podían ver colas de personas que esperaban, en su mayoría,
poder someterse a las pruebas de detección del coronavirus.
La inevitable comparación
No todo el mundo
va a ser sometido a los test del coronavirus, es cierto, pero eso no es
lo más relevante. El foco de la polémica está en otro punto: el personal sanitario. Y es que el colectivo profesional más azotado por el coronavirus, que
lleva casi dos meses en primera línea intentando contener la pandemia,
sigue a la espera, en la mayoría de los casos, de las pruebas.
La situación de los sanitarios es una evidencia palpable de que la
realidad nunca es del todo justa, que el mercado a veces tiene otros
intereses, sobre todo si se compara con la situación de otro colectivo
profesional que esta semana vuelve al trabajo después de casi dos meses
de parón: los futbolistas. (...)
Nada simboliza con más fuerza esa polémica que las diferencias entre el personal sanitario y los futbolistas:
un pálido reflejo de la desigualdad que impera en la sociedad actual.
Los primeros llevan tiempo escuchando las promesas del Gobierno sobre la
realización de una pruebas que en muchos casos no terminan de llegar
mientras trabajan en unas condiciones precarias –no hay país en el mundo
con más sanitarios infectados que España, unos 36.000–; los segundos
van a incorporarse a unos entrenamientos individualizados con todas las
garantías y con una prueba que certifique su buen estado de salud por
delante.
"Una temeridad"
Eso, sin embargo, no aplaca la preocupación entre los sanitarios,
especialmente entre los profesionales de la atención primaria que serán
los que en esta nueva fase van a tener que atender a buena parte de los
enfermos y asumir las altas que se están produciendo en los hospitales.
Necesitan protección. Las sociedades médicas de España ven "primordial" facilitar a los médicos de familia y atención hospitalaria el acceso "inmediato" a las pruebas diagnósticas y así promover la detección temprana de los casos posibles y proceder a su confinamiento y cuarentena. (...)
Pero tampoco vale cualquier test. El secretario de Acción
Sindical de SATSE Madrid, Jesús García, a través de un comunicado,
afirma que los test rápidos tienen una sensibilidad o especificidad
"controvertida". "Hay que recordar que no son pruebas diagnósticas para
saber si el profesional está infectado de covid-19 y su valor
predictivo es escaso", advierte García, quien exige pruebas de serología
mediante test Elisa e inmunoquimioluminiscencia "para todos los
profesionales". (Jorge O. maldonado, Público, 04/05/20)
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