"Los presidentes del País Vasco, Cataluña, Galicia y Madrid rechazan prorrogar el estado de alarma.
Que los dos dirigentes soberanistas abominen de que el Gobierno español
siga ostentando el mando único es inherente a su condición política. Es el razonamiento de quienes afirman ser diferentes porque se creen mejores aunque su discurso esté repleto de contradicciones.
Quim Torra
tacha de imprudente la desescalada, pero se opone al único instrumento
legal que ampara las medidas excepcionales para limitar la movilidad.
Critica que las mascarillas sean solo obligatorias en el transporte
público, pero es incapaz de abastecer a las farmacias catalanas. Exige
"test, test y test", pero los Mossos se quejan de que hace tres semanas
que no se les realiza ni uno.
Más difícil de entender es que
algunos barones del PP, partido que a menudo reclama un Estado central
más fuerte, se apunten a una estrategia que de prosperar nos llevaría al
caos. Si el estado de alarma no se prorroga tendríamos que lidiar con 17 planes diferentes de desconfinamiento, y muchas de las medidas en materia sociolaboral como los ERTE o las ayudas a los autónomos decaerían.
Este miércoles Pedro Sánchez afronta la votación más difícil, donde se va a evidenciar la enorme fragilidad de sus apoyos parlamentarios. ERC anunció este lunes su voto en contra y tanto el PNV como Bildu están a un paso de dejarle en la estacada.
Si no fuera porque es pronto para que el PP se atreva a votar junto a
Vox y los separatistas, el retroceso en la lucha contra la pandemia
podría ser gravísimo.
Todo apunta a que esta puede acabar siendo la última prórroga que apruebe el Congreso.
Por eso resulta incomprensible
el nulo esfuerzo del presidente del Gobierno por acordar el
desconfinamiento con el líder de la oposición, pero también el miedo de
Pablo Casado a que cualquier pacto con Sánchez se convierta en una
trampa.
Si hace dos semanas
cabía la esperanza de que la mesa para la recuperación económica pudiera
alumbrar un gran acuerdo, hoy ya parece destinada a convertirse en una
nueva trinchera. (...)
Esta horrorosa pandemia no solo está mostrando la debilidad política de
Sánchez sino las flaquezas del Estado. Entre las ganas de derribar al
Gobierno de unos, el afán secesionista de otros y los celos autonómicos
de todos nos arriesgamos a que esta sea la última prórroga. " (Joaquim Coll, 20Minutos, 05/05/20)
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