"(...) Como el objetivo es que nadie se quede sin capacidad económica para
satisfacer las necesidades más básicas mientras dure la cuarentena, lo
único que hay que hacer es otorgar una prestación económica a aquellas
personas que no tengan suficientes ingresos.
Da igual que esas personas
sean trabajadoras, desempleadas, autónomas, jóvenes, altas o lo que sea;
eso no es lo importante. Se trata de que sólo por el hecho de ser
ciudadano se tenga el derecho a recibir un ingreso suficiente para
cubrir los gastos básicos en un momento excepcional de cuarentena. Por
lo tanto, el criterio para distinguir quién necesita o no la ayuda deben
ser sus ingresos, no su situación laboral, familiar o personal.
Ahora bien, ¿cómo saber quién necesita ingresos porque no los tiene y
quién no? El Estado tiene información sobre los ingresos que obtienen
muchas personas por su actividad económica a través de la declaración de
la renta. El problema es que esa declaración responde al curso fiscal
pasado y no al vigente, además de que no todo el mundo hace dicha
declaración.
Si estuviésemos hablando de un periodo normal en el que no
hay cuarentena, esta información sería suficiente para suministrar una
ayuda a todas aquellas personas que en la declaración de la renta se ha
comprobado que no tienen suficientes ingresos (esto es algo que llevo tiempo defendiendo
y a lo que podríamos llamar "renta mínima gestionada a través de la
declaración de la renta"). De esta forma, si a partir de dicho trámite
fiscal se comprobase que una persona no ha tenido suficientes ingresos,
el Estado le inyectaría en su cuenta bancaria el dinero suficiente para
cubrir los gastos básicos durante un año.
Al año siguiente volvería a
comprobar si ha tenido suficientes ingresos derivados de su actividad
económica, volviendo a otorgar la ayuda si fuese necesario. La solución
para que llegase a todo el mundo necesitado y no sólo a los que declaran
sus ingresos sería animar a que la declaración de la renta fuese
obligatoria para todos. Es la única gestión que habría que realizar,
mucho menos tediosa que cualquiera de las existentes hoy día para
recibir otras ayudas sociales.
En el caso de una cuarentena que ha llegado de golpe existe un
problema añadido, y es que la situación económica actual de una persona
no tiene por qué corresponderse con la del año pasado (podría haberle
ido bien siempre hasta el momento de la cuarentena, por ejemplo), por lo
que la declaración de la renta del año pasado no nos dice mucho sobre
la situación actual (aunque sí nos dice algo: se presupone que una
persona con una renta elevada durante muchos años tiene ahorros
suficientes para aguantar dos meses de cuarentena, por ejemplo).
La
mejor solución a esta dificultad pasa por darle la vuelta al proceso
descrito: en vez de comprobar primero los ingresos con la declaración de
la renta y dar dinero después a quien no tenga suficientes, se da
primero dinero a todo el mundo y luego, cuando se haga la declaración de
la renta, se hacen cuentas para que quien no necesitó esa ayuda la
devuelva y que quien sí la necesitó se la quede. Sigue siendo sencillo y
el efecto económico y fiscal es absolutamente el mismo.
He hablado únicamente del lado de los ingresos, pero si la ayuda
económica fuese sólo suficiente para cubrir gastos de alimentación y
suministro energético (que son los básicos comunes a todo el mundo) pero
no necesariamente suficiente para otros gastos importantes como el pago
de alquileres, hipotecas, cuotas u otros gastos fijos, esta medida
debería ir acompañada de la suspensión o reducción de muchos de esos
gastos importantes.
Piénsese que los beneficiarios de esos pagos en
ningún caso se quedarían sin ingresos suficientes para lo básico porque
recibirían la ayuda del Estado igual que todo el mundo.
Otra opción
sería que la ayuda económica del Estado fuese mucho más cuantiosa para
que pudiese cubrir también todos esos gastos importantes, y luego hacer
cuentas para que quien no tuviese tales gastos devolviese la parte no
necesitada.
También quiero dejar claro que esta medida me parece la más propicia
para el momento extraordinario que supone una cuarentena temporal en la
que la gente no debe salir de sus casas por motivos de salud pública,
pero no para cualquier otro periodo económico.
Yo siempre he defendido
que la mejor ayuda económica que puede ofrecer un Estado es la garantía
de un empleo público para realizar actividades social y ecológicamente
útiles, en forma de lo que se llama Trabajo Garantizado, y que se puede
complementar con una renta mínima (preferiblemente gestionada a través
de la declaración de la renta). Pero lamentablemente esto no puede ser
aplicado en estos momentos excepcionales, por lo que no queda más
remedio que pensar en alternativas excepcionales y temporales." (Eduardo Garzón, Público, 05/04/20)
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