"(...) Este momento plantea la prueba máxima para la arquitectura financiera
internacional. La «sostenibilidad» es un término actualmente
omnipresente en la inversión y las finanzas mundiales, por buenos
motivos. (...)
Con esta emergencia mundial como telón de fondo, Argentina dio comienzo a
su proceso de reestructuración de la deuda pública en forma
constructiva, de buena fe y con el apoyo de todos los sectores políticos
locales. (...)
Desde 2016, cuando el país recuperó el acceso a los mercados
internacionales, los acreedores extranjeros apostaron al comprar deuda
con cupones elevados, pero solo compatible con tasas de crecimiento
extremadamente altas, que no se materializaron. En febrero, antes de que
la crisis de la COVID-19 fuera grave, el FMI llegó a la conclusión
de que la deuda pública argentina es «insostenible».
Hay consenso en
que la deuda es prohibitiva, ya que se duplicó la incidencia del pago de
intereses sobre los ingresos fiscales. Para ser francos, el costo del
refinanciamiento se tornó excesivamente alto.Para una renegociación hace falta el compromiso de todas las partes. Argentina presentó a sus acreedores privados una oferta responsable,
que refleja adecuadamente la capacidad de pago del país: un período de
gracia de tres años con un recorte menor del capital y otro
significativo de los intereses.
La propuesta está en línea con el
análisis técnico del FMI, que indica que será necesaria una quita
sustancial de la deuda por parte de los acreedores privados de Argentina
para que la probabilidad de recuperar la sostenibilidad de la deuda sea
elevada. La quita de la deuda es la única forma de combatir la pandemia y encaminar a la economía hacia la sostenibilidad.(...)
Se está pidiendo a los acreedores que reduzcan su flujo de ingresos,
pero seguirán recibiendo tasas de interés razonables en el futuro.
Argentina ha ratificado su voluntad para pagar los servicios de la deuda
reestructurada, precisamente porque será factible con la nueva tasa de
interés propuesta.
Solo una economía que crece de manera sostenible
puede cumplir sus compromisos financieros con el tiempo.La diferencia en
la consideración del capital y los intereses fue diseñada precisamente
para aliviar la carga del servicio de la deuda mientras el país lucha
contra la COVID-19 y trabaja para restablecer el crecimiento. De hecho,
la reducción del cupón promedio de los bonos ofrecida por Argentina (del
7 % promedio actual al 2,3 %) es razonable, dado el entorno mundial
vigente para las tasas de interés.
En este momento excepcional, la propuesta argentina también presenta una
oportunidad para que la comunidad financiera internacional demuestre
que puede solucionar una crisis de deuda soberana de manera ordenada,
eficiente y sostenible. La ausencia de un marco legal internacional para
la reestructuración de la deuda soberana no debe privar a los países
endeudados de la posibilidad de proteger a su gente y asegurar la
recuperación económica durante la mayor crisis mundial de la que tenemos
memoria. (...)
Este comentario fue firmado por: Jeffrey D. Sachs, Universidad de Columbia; Dani Rodrik, Escuela Kennedy de Harvard; Thomas Piketty, Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (École des hautes études en sciences sociales); Mariana Mazzucato, University College de Londres; Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI y Universidad de Harvard... y otros. (...)"
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