10.7.20

Juan Torres López: España ha sufrido en mayor medida la crisis debido al mayor peso del sector turístico y de los sectores basados en el consumo social. A mi juicio, el gobierno ha hecho -en materia económica- lo que ha podido y lo ha hecho bien, aunque también creo que eso ha sido claramente insuficiente. el mayor problema que vamos a tener en el futuro inmediato es que no se ha aprovechado esta crisis para aumentar los consensos básicos y la unidas social, la complicidad y el apoyo efectivo de la población, los cuales podrían ser el bastión de defensa más potente ante la ofensiva ya iniciada por las élites oligárquicas que han gobernado siempre en España

"(...) España, por fin, ha sufrido en mayor medida la crisis, como era de esperar, debido al mayor peso del sector turístico y, en general, de los sectores basados en el consumo social. De ahí, también, que nuestra recuperación vaya a ser más lenta, con menor fortaleza y presentando mayor riesgo de rebrote si no se toman las medidas adecuadas.
 
A mi juicio, el gobierno ha hecho -en materia económica- lo que ha podido y lo ha hecho bien, aunque también creo que eso ha sido claramente insuficiente. El riesgo de verse afectado por problemas de financiación en los mercados, a pesar de la intervención permanente del Banco Central Europeo, y la falta del suficiente respaldo político quizá sea lo que ha impedido tomar medidas más valientes y contundentes, aunque quizá ni siquiera así se hubiera podido evitar el daño, teniendo en cuenta nuestra especialización productiva tan escorada a los servicios personales y que nuestra industria más potente depende mucho del exterior.

Me temo que el mayor problema que vamos a tener en el futuro inmediato es que no se ha aprovechado esta crisis para aumentar los consensos básicos y la unidas social, la complicidad y el apoyo efectivo de la población, los cuales podrían ser el bastión de defensa más potente ante la ofensiva ya iniciada por las élites oligárquicas que han gobernado siempre en España y que ahora no tienen otro objetivo que apropiarse de la mayor parte del dinero que se va a poner en la economía mediante los diferentes programas de reconstrucción. Siempre han querido todo para ellos y no van a dejar de quererlo ahora. 

La tentación de renunciar a principios de equidad para ganarse a las élites intelectuales del centrismo reforzando las tesis económicas más planas y convencionales no llevará muy lejos. La opción es ampliar el apoyo ciudadano, eso sí, fortaleciendo el compromiso con la justicia distributiva, la lucha contra la corrupción, la búsqueda de la mayor eficacia en la intervención pública, el mantenimiento de los servicios públicos y la reforma de nuestra economía para aliviarla de la losa que le imponen los grupos oligárquicos y no para reforzarlos.

Las expectativas en todo el mundo, en Europa y en España no son muy halagüeñas. No nos engañemos. El capitalismo de nuestros días no sabe funcionar sin un creciente protagonismo de la industria financiera, el capital más poderoso ha generado una auténtica aversión a los controles y vive tan sólo para buscar el beneficio más alto y rápido operando en todo el planeta como quien mueve las fichas de un juego de mesa, se ha negado a sí mismo, dejando de ser un generador incesante de modernidad y acumulación productiva para convertirse en un productor artificial de escasez, y es cada día más incompatible con cualquier tipo de límite de la desigualdad o del daño ambiental y con las instituciones democráticas.

La pandemia está mostrando para quien quiera verlo que es muy difícil combatir un virus y hacer frente al daño económico que produce su difusión cuando se está contaminado y enfermo de otros males, de desconocimiento, de egoísmo y avaricia, de afán de lucro ilimitado y de insolidaridad y falta de empatía con los demás seres humanos, cuando no se es capaz de entender lo que sucede a nuestro alrededor, de mirar a largo plazo, ni entender que hay problemas que son retos que nuestra especie debe abordar colectivamente porque lo que está en juego es que desaparezca la vida en este planeta en unas cuantas generaciones.

De la alarma nos convendría pasar a la alerta pues los grupos oligárquicos de todos los países del mundo han concentrado tanto poder económico, político y mediático que ya ni siquiera necesitan dar golpes militares. Las basta con sembrar el caos en las economías haciendo que todo funcione cada vez peor o que deje de hacerlo. 

En medio del descontento y de la desinformación ciudadana que ellos mismos provocan, les basta entonces con hacer responsables, incluso penalmente, a los gobernantes que se salieron de su partitura y sustituirlos por los suyos. Eso es lo que nos espera, también en España, si la población que está cada día más despojada de bienestar y de derechos no despierta y reacciona."                           (Juan Torres López, Público, 20/06/20)

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