28.7.20

Las cuarentenas internacionales a los turistas hunden el motor económico de España

"La cuarentena de dos semanas que desde la medianoche de este 26 de julio impone el Gobierno de Reino Unido a todo viajero que llegue desde España ha aplicado una nueva vuelta de tuerca al sector turístico español, cuyo declive por las restricciones a la movilidad derivadas de la pandemia y su elevada dependencia del exterior amenaza con provocar daños de magnitud desconocida en la economía española, ya que se trata del país de origen de más de la quinta parte (22%) de los visitantes extranjeros que llegan a territorio español cada año.

El anuncio del rescatado gigante alemán del turismo TUI (Touristik Union International) de suspender hasta el 9 de agosto los paquetes entre la península y el Reino Unido, mientras decide si amplia esas restricciones y si las extiende a Baleares y Canarias, es el primer movimiento empresarial de calado tras el establecimiento de las cuarentenas y la exclusión de España de la lista de países seguros en materia de covid-19 que han adoptado varios estados europeos.

La medida del ejecutivo de Boris Johnson tiene unas obvias consecuencias desincentivadoras en el ámbito turístico, ya que, al margen de las decisiones de los grandes operadores, para muchos trabajadores británicos veranear en España supone a partir de este lunes, en el mejor de los casos, la obligación de consumir la mitad de sus vacaciones en un confinamiento domiciliario al regresar.


Pero Reino Unido no es, ni mucho menos, el único país que aplica una medida de ese tipo ni el único en el que se da ese efecto desincentivador, ya que las cuarentenas de dos semanas para quien llegue de España están vigentes, además de en Inglaterra, Escocia e Irlanda, en Bélgica y, para quienes han pasado por el Segrià leridano o La Mariña lucense, en Holanda, mientras que Noruega aplica una de diez días.

Según los datos del Ministerio de Asuntos Exteriores, otros 19 países, seis de ellos europeos (Bosnia, Estonia, Finlandia, Georgia, Lituania y Rusia), "imponen medidas de cuarentena para viajeros cuyo origen sea España". 

Y, aparte de estos, un total de 111 "han establecido algún tipo de prohibición a la entrada de personas que provengan de España", en algunos casos dependiendo de la disponibilidad de un PCR negativo en las 36 horas previas a la entrada, o "han suspendido las comunicaciones aéreas y/o marítimas".


Una factura perdida y otras dos en el aire

Los 25 países que aplican cuarentenas aportan, según los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística), más de 28 millones de turistas que suman la tercera parte de los 83,7 que visitan España, entre los que destacan los 18,07 millones procedentes de Reino Unido, que es el principal cliente de las playas españolas, mientras que de Bélgica salen 2,53, de Irlanda 2,17, de Holanda 3,7 y de Rusia 1,31.

Solo la ausencia de los visitantes procedentes de esos países supone una merma de ingresos para el negocio turístico español de más de 30.000 millones de euros al cabo del año, ya que, según los datos del INE, el gasto medio de los turistas extranjeros, cuyo viaje promedio dura entre siete y ocho días con un desembolso de algo más de 150 euros por jornada, ya superó el año pasado los 1.100 euros.

La magnitud del pinchazo equivale, prácticamente, a la que supondría para España en términos económicos la inexistencia del sector primario, cuyo volumen de negocio alcanzó el año pasado, sin incluir la agroindustria, los 33.017 millones de euros.

En esta situación, y ante el desplome del turismo interior provocado por el parón de la actividad productiva y comercial y por la incertidumbre ante lo que pueda pasar el próximo otoño, el sector turístico, y con él el resto del país, tiemblan ante la posibilidad de que puedan adoptar medidas restrictivas los otros dos grandes clientes, que son, con algo más de once millones de viajeros y sendas facturaciones de más de 12.000 millones de euros cada uno de ellos, Alemania y Francia.

El último de ellos ya ha recomendado no viajar a Catalunya, mientras el segundo estudia imponer la obligatoriedad de contar con un PCR negativo reciente para poder entrar en su territorio. (...)

Un millón de empleos en el aire

En la misma dirección apunta la cronificación de los ERTE en sectores como la restauración y los alojamientos, en los que a finales de junio seguían hibernando casi la mitad de los 1,6 millones de empleados. A eso se le suma la pérdida de más de 400.000 afiliados a la Seguridad Social en esas actividades según las estimaciones de Tourespaña. El grueso de ese último grupo lo forman los eventuales que no trabajaban cuando llegó el estado de alarma y que no lo han vuelto a hacer desde entonces.

Esa caída de la actividad turística tiene, por su elevado peso en el sistema económico español, un efecto de arrastre especialmente intenso que el presidente del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, cifra en 0,3 puntos de PIB en sectores como la alimentación, los transportes o la energía por cada punto que retrocede el turismo. (...)"            (Eduardo Bayona, Público, 26/07/20)

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