6.7.20

Las ideas verdes han penetrado plenamente en el espacio público, y allí donde los partidos de izquierda continúan siendo una fuerza relevante, sus valores son acogidos ampliamente. Además, y no es asunto menor, en muchos de sus elementos representan bastante bien el plan alemán para la UE

"El auge de los verdes en Europa no es especialmente relevante en términos de voto, pero es difícil entender el momento europeo sin comprender qué significa este fervor ecologista. Ciertamente, los resultados de unas elecciones francesas, y más tratándose de las municipales, son difícilmente extrapolables a Europa Occidental, pero el ascenso del partido verde debe ser reseñado. 

Muchos ven en ese movimiento la fuerza del futuro, y más dada la presencia que está consiguiendo en Alemania, donde recoge votantes de izquierda desencantados con el partido socialista, el lado débil de la coalición con Merkel.

1. La importancia real de los verdes

Los verdes van a ser una fuerza política relevante más allá del recorrido electoral que tengan sus partidos, porque constituyen una opción que encaja correctamente con las necesidades políticas y económicas del momento presente. Existen dos opciones sistémicas, la ortodoxa y la reformista, que están viviendo una pugna en diferentes sentidos, tanto en el eje norte/sur como en el ideológico y en el económico. El mundo verde representa el reformismo de una manera clara, y empuja en esa dirección.

Los verdes no son una fuerza hegemónica y es complicado que lo sean, pero funcionan de verdad allí donde los viejos partidos socialistas están en declive: son el elemento de reemplazo, una suerte de juventudes de las formaciones socialistas que estarían haciéndose adultas y trasladando sus ideas a la sociedad desde una perspectiva mucho más contemporánea. Suponen una fuerza electoral que puede contribuir a asentar el sistema o, para cuando el socialismo falle, convertirse en la siguiente ola.

Los verdes no son solo una serie de partidos, más bien se trata de una ideología plenamente vigente. Sus ideas fuerza, coches eléctricos, energías renovables, combate contra los combustibles fósiles, renta mínima/renta básica, europeísmo, feminismo, multiculturalismo, integración de la inmigración, énfasis en las generaciones jóvenes y una mayor justicia social, están ya muy presentes en la política actual. Además, y no es asunto menor, en muchos de sus elementos representan bastante bien el plan alemán para la UE.

En otras palabras, quizá los partidos verdes no tengan mucho recorrido político por sí mismos, pero sus ideas han penetrado plenamente en el espacio público, y allí donde los partidos de izquierda continúan siendo una fuerza relevante, sus valores son acogidos ampliamente. En España no ha sido Equo la formación que ha articulado este tipo de ideas, sino PSOE y UP, con diferentes intensidades, los que las han hecho propias. Incluso la fallida iniciativa de Errejón iba en el camino de construir un partido con ideología verde en España.

Sus ideas, además, encajan perfectamente en ese espacio político de clases medias urbanas, cualificadas profesionalmente, con claro componente joven, que defienden los valores abiertos, que tienen otros hábitos de consumo y de transporte y que prestan mucha atención al municipalismo. Representan otro tipo de España, otro tipo de Europa.

Pero esto no va de los verdes, que siguen siendo una fuerza minoritaria. El interés de este auge tiene que ver con asuntos de mucho mayor calado.

2. La batalla política de fondo

El primer giro se ha producido en la izquierda. No hace tanto tiempo, aunque ahora nos parezca una eternidad, se estaba observando con gran curiosidad lo que ocurría en el ámbito anglosajón. Corbyn y Sanders eran opciones ideológicamente fuertes, distintas de lo que la izquierda estaba proponiendo en Europa, y contaban con posibilidades de triunfo. El recorrido inicial de Sanders en las primarias estadounidenses apuntaba opciones de derrotar a Biden, pero también de convertirse en una posición política con recorrido internacional.

 Todo eso se desvaneció en el aire, y ahora están los verdes como opción de futuro de la izquierda en Europa y en EEUU los demócratas de Biden, que se han sumado mayoritariamente al movimiento Black Lives Matter como apuesta táctica para sacar de la Casa Blanca a Trump. Las posiciones más fuertes en la izquierda han salido del escenario político, y se ha regresado a los elementos raciales y ecologistas en un espacio, y al climático y a las opciones abiertas en el otro.

El segundo elemento, esencial, es el momento europeo. Este cambio político tiene lugar en un instante en que la UE, empezando por Alemania, está reflexionando sobre la necesidad de evitar los errores de la crisis anterior, de modo que se pueda salir de este mal momento en mejor disposición, que el euroescepticismo no crezca y que las derechas populistas retrocedan 

. Esa es la batalla política de fondo, y en ese escenario es donde los verdes y su ideología pueden ayudar. Recordemos que está teniendo lugar un enfrentamiento entre los ortodoxos y los reformistas, que funciona en diferentes niveles, ya sea entre los países del norte y del sur, entre quienes pretenden seguir con las mismas fórmulas que en 2008 y quienes quieren introducir modificaciones en el sistema que lo haga más equilibrado, y en esa batalla se solventarán los próximos años europeos. (...)"     (Esteban Hernández, El Confidencial, 03/07/20)

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