13.8.20

El BCE inunda de dinero la banca española mientras el país se hunde en deudas impagables

"(...) el ejecutivo español depende de la Banca privada para la concesión de ayudas a hogares y empresas mediante la concesión de todos los préstamos del COVID19 que las entidades financieras crean con un click de ratón y además también acabarán pagando intereses a esos mismos bancos que también cobran gastos de gestión. 
 
Los beneficiarios son las entidades financieras por las hipotecas y los arrendadores, y ambos a su vez, tienen tratos preferenciales de las leyes tributarias para no pagar impuestos o desgravaciones inasumibles por la Hacienda pública. Fíjense que una empresa puede hundirse, un hogar quedarse en la calle por no honrar el pago de la vivienda pero bancos y rentistas tienen asegurado el cobro.

En definitiva, en nuestro país son los cuatro grandes bancos quienes dirigen la economía respecto de la parodia de la Soberanía Popular del Congreso de los Diputados, asignan recursos a todos los agentes y sectores económicos y como empresas privadas que son lo hacen todo sin más criterio que los intereses privados de sus accionistas, por lo que el interés general de la ciudadanía está de facto en manos de los Consejos de Administración de esas entidades financieras.

El BCE inunda con 180.000 millones de euros a la banca española y un regalo extra de 1.800 millones

Esa posición central en la vida económica que cumple la banca privada la tiene por «el concedido don divino» de imprimir dinero-deuda de curso tan legal como hace el Banco Central Europeo pero además cobra un interés por crearlo y prestarlo, por la cara. A pesar de ese privilegio monetario, la banca también obtiene liquidez de la Banca Central para cuadrar balances si es necesario.

 

 Por ejemplo, si leemos los titulares de la prensa estos días leemos que los bancos del continente han pedido una cifra histórica de dinero que supera los 1,3 billones de euros al Banco Central Europeo por las buenísimas condiciones que ha impuesto el Banco con sede en Frankfurt (*7).

Esta subasta se enmarca dentro de las denominadas TLTRO III – cuyas siglas corresponden a Targeted Longer-Term Refinancing Operations que simplificando son préstamos que concede el BCE a los bancos europeos en condiciones muy ventajosas. Los bancos europeos y españoles afrontan el 2020 con vencimientos anteriores – pagos- por valor de 380.000 millones de euros de refinanciaciones anteriores del BCE que tenían peores condiciones. 

Con ello, la banca las sustituye ganando dinero encima como veremos. Cómo de las anteriores operaciones TLTRO habían  vencimientos significa que la banca europea tendrá de hecho una inyección neta de 548.000 millones de euros en el sistema financiero de la Eurozona, que servirá como colchón a los programas dirigidos a la crisis del COVID19.

Los bancos españoles han pedido en esta subasta unos 180.000 millones de euros con los cuatro grandes a la cabeza de la demanda. Por ejemplo La Caixa parece ser que ha pedido más de 40.000 millones de euros lo que le supondrá un beneficio extra de unos 400 millones de euros que irán a la cuenta de resultados – beneficios-. Es como una novación hipotecaria. Es como si a un deudor que debe 100.000 euros, el banco le ofrece un nuevo crédito de 100.000 euros pero sólo devolverá 99.000 y le alarga la amortización otros 3 años más.

Para que nos hagamos una idea del montante de ese dinero diremos que los 180.000 millones del BCE para la banca española igualan todos los ingresos fiscales del Estado español cobra por IVa, IRPF, Impuesto Sociedades, etc.

Un nuevo hito histórico: Cobrar por pedir prestado.

Pues sí, el BCE ha pasado un Rubicón histórico del capitalismo, al pagar por prestar dinero saltando por encima de los dogmas monetarios que dicen que el capital tiene un precio. Los préstamos de esta subasta tienen un interés negativo del 0,5% y otro 0,5% si demuestran los bancos que han ido a crédito a familias y empresas cuando realicen la emisión de titulizaciones de esas financiaciones en los respectivos países donde operan. Un total de un -1% que para el Santander que ha pedido unos 55.000 millones le supondrán un beneficio de 550 millones de una tacada, ¡por la cara!.

Cuando el Santander preste ese dinero tiene ya ese diferencial del 1% de beneficio extra además de los intereses y gastos de gestión que cobre por las operaciones tanto de los créditos ICO a las empresas o los préstamos o refinanciaciones a ciudadanos como para comprar nuevamente deuda pública que emitirá a mansalva el Gobierno español y que comprará el Santander y los otros bancos.

Bankia lo tiene muy claro: «Bankia no tiene un tipo de interés único para los créditos ICO COVID-19. El tipo se ajusta a cada operación…. Además del tipo de interés, en estos préstamos se aplica una comisión de apertura del 0,5%» (ver *1). ¡Si lo tiene claro Bankia… lo tienen claro los otros mangantes!

El negocio es: tomo prestado crédito del BCE a -1%, le sumo un 6% del tipo de interés a un empresario pringado y un 0,5 por estudiarlo. TOTAL: 1+6+0,5 = 7,5% ANUAL DURANTE 5 AÑOS. ¡Ah! y garantía total del Estado… no serán fallidos… como si fuera deuda pública! No vea usted con los descubiertos de las tarjetas y créditos al consumo con tipos de interés que pueden llegar a los dos dígitos. El tipo medio de crédito al consumo era del 7,8% en 2019 en España.

Pero una buena parte del dinero prestado irá a comprar deuda pública, porqué aunque ofrece menos interés – cada vez hay menos oportunidades de inversión – y las letras del tesoro de Alemania coticen en negativo aún hay un margen de beneficio hasta el -1%. Si son letras de los países del sur europeo el beneficio es mayor y el riesgo lo asegura prácticamente el BCE. Estas operaciones se denominan carry-trade. Aquí cojo el dinero – del BCE- y sin nada más que darle a unas teclas moviendo enormes cantidades de dinero allí obtengo beneficios astronómicos.

Estados, ciudadanos y empresas son escudriñados, desnudados financieramente, para poner un calificación de riesgo que determina las condiciones del préstamo, la letra pequeña de ese contrato jurídico como dice Bankia o como hará cualquier otro banco. La letra pequeña del contrato, la burocracia de papeles que nos piden se entromete en lo más íntimo de la vida privada de empresas, hogares, personas, propiedades y relaciones familiares. En la concesión de los préstamos COVID19, los de la crisis, es la banca privada la que substituye al Estado siguiendo criterios que nada tienen que ver con la emergencia social que vivimos. Su criterio social son los dividendos que cobraran los accionistas del Banco. Como dicen estos mangantes, la comisión de apertura es el pago por calificarle el crédito que le salvará y qué intereses le cobrarán que serán mayores cuanta más necesidad o infortunio tenga. Al revés de la lógica humana. 

Y no van a tener remordimiento alguno en ejecutar los avales del préstamo COVID y arruinar al deudor antes de reclamar la garantía del Estado. Toda esta ceremonia y rituales socialmente aceptados, encubren que el banco no arriesga nada ante semejante negocio, el dinero lo ha pedido prestado al BCE. Y por primera vez en la historia económica ellos, los Santander, La Caixa, BBVA, Bankia, Sabadell, han cobrado por pedir prestado y además las operaciones COVID19 no tienen riesgo (¿para qué la comisión de apertura?) pues en última instancia el Estado avala todas las operaciones con deuda pública que tiene a bien conceder la Comisión Europea.

Toda los ciudadanos, todas las sociedades, todas las naciones pagan esas y otras dádivas a las élites financieras. Ninguna operación monetaria en la economía real escapa al panóptico creado entorno a los bancos privados. El papel que encubre la palabrería de la supuesta independencia del BCE es que en la sombra actúa de lobbista de la European Banking Federation – EBF-, la asociación que agrupa a toda la banca privada europea. El Tratado de Maastrich con la creación del euro impuso el sometimiento de la soberanía popular, de los Parlamentos, a esa casta financiera que en España representan los cuatro grandes bancos. Hay quién dice que estamos en un capitalismo feudal, de derecho divino, del de crear dinero-deuda. (...)

Para acabar aclaramos que la mayor parte del dinero que circula lo crean los bancos concediendo préstamos, es dinero-deuda, son los créditos que crean depósitos y no al revés. La Banca privada no son intermediarios financieros entre ahorradores y prestatarios como dicen las sesudas cátedras de la Universidad o el BBVA en su web (*8) o la misma Wikipedia (*9). Tampoco canalizan el dinero prestado por el BCE más que de vez en cuando como hemos explicado antes.

 Un ciudadano no tiene la potestad de emitir dinero de curso legal pero el director de su banco si puede crearlo en su sistema informático si le endosa un préstamo. Los banqueros pueden crear tanto dinero como empresas o ciudadanos incautos tenga a quién endosarles un crédito siempre supuestamente valorando riesgos y manteniendo las reglas contables asumidas internacionalmente – Basilea-. Ese dinero se destruye – desaparece del balance del banco- cuando es devuelto pero no los intereses que se quedan en el mercado(...)"                    (Salva Torres , prouespeculacio.org, 07/08/20)

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